Archivos del Común III ¿Archivos inapropiables?

Organiza: Museo Reina Sofía y Red Conceptualismos del Sur

Streaming: https://livestream.com/museo-reina-sofia/events/8829686

La tercera edición del seminario Archivos del común, coorganizado por la Red Conceptualismos del Sur y el Museo Reina Sofía, toma como punto de partida un interrogante que busca funcionar como concepto: ¿es posible instituir un archivo inapropiable? Un archivo inapropiable requiere de una colectividad. Requiere de nuestra organización. Requiere abrir otros posibles. Nos incita a crear condiciones para un pensamiento colectivo que genere nuevas formas de articulación, comunitarias, institucionales, legales, para su materialización. ¿Cómo cuidar y responder por algo que no nos pertenece, en el sentido estricto que dicta la lógica de la propiedad, la exclusividad y la privatización? ¿Cómo liberar esos bienes —documentos, imágenes y voces que habitan los archivos— de un significado y un valor comercial exclusivos y excluyentes? ¿Cómo reafirmar una ética de trabajo que actúe tanto desde el reconocimiento de la pérdida y la imposibilidad de alcanzar la totalidad, como desde una política de la memoria que, lejos de la monumentalización y fetichización, recurra al pasado para volver a vibrar en el presente?

Esta edición de Archivos del común pretende contribuir a trazar perspectivas feministas, queer, trans*, antirracistas y antifascistas con las que aproximarse a los archivos que sean transversales, y al mismo tiempo, que estén geopolíticamente situadas. Se propone un espacio de reflexión para dialogar con distintos actores del campo de los archivos de arte-política, y donde tengan cabida distintos enfoques desde donde reconstruir su complejidad. Los objetivos pasan por pensar conjuntamente estrategias para proponer una nueva economía y política de cuidados de los archivos que nos permitan habitar el sentido de lo inapropiable y volver así a imaginar y disputar el valor de lo común.

Ejes de trabajo

1. Economía política de archivos

Las presiones del mercado global sobre los archivos de arte y política evidencian no solo un giro archivístico en el coleccionismo artístico sino, en un sentido más amplio, que los archivos son espacios de disputa de sentidos y patrimonios del común. Formular la pregunta sobre lo público, lo privado y lo común desde los archivos, nos permite ahondar en las dimensiones política y económica de la cadena de producción de valor y la relación de propiedad en acervos documentales.Mostrar más

2. Escalas de circulación-intervención

En los últimos años, las prácticas con archivos de arte-política ancladas en lo local y desde una relación analógica con los documentos, se han confrontado con formas de circulación y transacción en un mercado transnacional. Al mismo tiempo, la legislación relativa a archivos y patrimonio cultural cambia de un país a otro, lo que no siempre posibilita acciones internacionales para la protección de los archivos en el plano legal. En cambio, la comercialización opera transnacionalmente con fluidez: mientras el dinero tiene la capacidad de traspasar fácilmente las fronteras, la protección legal tiene un alcance más restrictivo.Mostrar más

3. Tecnologías del archivo, entre materialidad e inmaterialidad

El desarrollo de las tecnologías ha permitido no solo reproducir documentos, asegurando así la conservación y consulta de aquellos cuya materialidad se encuentra dañada o presenta cierta fragilidad, sino también ponerlos a disposición en línea. Este proceso expansivo de visibilización de materiales que favorece la memoria social y la investigación ¿acaso no esconde ciertos reveses? ¿Qué encontramos y qué queda sumergido en la inmensidad de la información?

Participantes

Matthijs de Bruijne es artista. Su práctica artística está ligada a su implicación política, y surge en los últimos años en colaboración con los sindicatos y otras organizaciones laborales. En 2010 fue invitado por la Unión Holandesa de Limpiadores para trabajar como artista ayudando a esta organización de trabajadores a dar visibilidad a sus mensajes de manera clara y a reforzar su identidad de clase trabajadora en los Países Bajos. Desde 2019 está creando el archivo de esta Unión que pasará a integrarse en el Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam.

Fernanda Carvajal es socióloga, Magister en Comunicación y Cultura y Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires, actualmente es investigadora posdoctoral del IIGG- CONICET. Se ha especializado en los cruces entre arte, sexualidad y política en el Cono Sur a partir de la década de 1970. En 2009 se suma a la Red Conceptualismos del Sur. Forma parte del equipo curatorial de Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina (Madrid 2012, Lima 2014, Buenos Aires 2014). Pertenece al grupo Micropolíticas de la desobediencia sexual en el arte y trabaja junto con Alejandro de la Fuente en la conformación del Archivo Yeguas del Apocalipsis.

Colectivo Abertura Vaginal está formado por las artistas Adriana F. Luque y Eva F. Luque. Desde 2011 han trabajado en la documentación audiovisual del movimiento feminista en España, centrándose en la actividad política de los colectivos (trans)feministas autónomos de diferentes lugares del territorio. Este “Archivo en construcción” investiga la compleja identidad del movimiento feminista, mermada por una memoria censurada y un imaginario impuesto por los medios de comunicación.

Moira Cristiá es Profesora en Historia por la Universidad Nacional de Rosario, y Magister y Doctora en Historia y Civilizaciones por l’École des Hautes Études en Sciences Sociales de París. Es investigadora de CONICET en el Instituto de Investigaciones Gino Germani (Universidad de Buenos Aires), donde integra el Grupo de Estudio sobre Arte, Cultura y Política en la Argentina Reciente. Es miembro de la Red de Conceptualismos del Sur y actualmente coordinadora de su nodo archivos.

Luis Elorriaga es artista, actor y activista. Participa en diversas iniciativas colectivas auto-gestionadas, como La Ternura y Esta es una plaza. Forma parte de la Red de archivos de prácticas independientes en Madrid desde los años ochenta.

Lurdes Fernández es mediadora y promotora cultural. Ha impulsado en Madrid dos proyectos autogestionados de visualización e investigación sobre la realidad contemporánea: Garage Pemasa y Off Limits. Forma parte de la Red de archivos de prácticas independientes en Madrid desde los años ochenta.

Archivos Comunes es un proyecto en el que participan distintas personas vinculadas a centros sociales o espacios de gestión ciudadana de Madrid. Aspira a recoger la diversidad de experiencias alrededor de la autogestión comunitaria del espacio y el territorio que se han dado en las últimas décadas en la ciudad.

Alessandro Gagliardo es cineasta y archivista. En 2005 fundó Malastradafilm. Desde 2014 desarrolla el proyecto cubotto.org instalando una red de servidores independientes en Italia. Ahora mismo trabaja en la realización de la película Gli ultimi giorni dell’umanità  construída a partir del archivo personal del crítico y pensador Enrico Ghezzi.

Yervant Gianikian es artista y cineasta. Desde mediados de la década de 1970 trabajó con su compañera Angela Ricci-Lucchi (1942-2018). Durante más de cuatro décadas llevaron a cabo una reflexión sobre la memoria y las distintas maneras en que el presente es deudor del pasado, a partir del remontaje de las imágenes de la violencia y la masacre del siglo XX que se conservan en los archivos fílmicos. Su trabajo ha abordado cuestiones como la guerra, el imperialismo, la explotación del cuerpo, la presencia espectral del fascismo o las resonancias del pasado en el presente.

Ingrid Guardiola es profesora, realizadora, ensayista y productora cultural. Es doctora en humanidades por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y ha sido docente en varias universidades catalanas, donde también ha investigado sobre cuestiones relacionadas con el género, la desigualdad y la tecnología en el marco de la cultura y de la práctica audiovisual. En este ámbito, es una de las impulsoras del proyecto La dimensión poco conocida: pioneras del cine, con el que se pretende investigar y divulgar la historia de las mujeres que han hecho cine.

Sol Henaro es investigadora y curadora. Ha comisariado exposiciones en el Museo de Arte Moderno (Ciudad de México), y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC, Ciudad de México), entre otros. Desde 2010 forma parte de la Red de Conceptualismos del Sur. De 2011 a mediados de 2015 fue Curadora del Acervo Artístico del MUAC, donde actualmente tiene el cargo de curadora de Acervo Documental y de responsable del Centro de Documentación Arkheia.

Vladan Joler es artista y activista. Es director de la Share Foundation y profesor en la Universidad de Novi Sad, en Serbia. También encabeza Share Lab, un laboratorio de investigación de artistas, activistas, abogados, diseñadores y tecnólogos que exploran los aspectos técnicos menos conocidos de las interacciones entre tecnología y sociedad. Su trabajo abarca análisis y visualización de datos, análisis detallado de modelos de negocios, procesos de explotación de datos personales, economía de vigilancia y algoritmos ocultos detrás de compañías como Facebook, Google y Amazon.

Kristine Khouri es investigadora y comisaria independiente que vive en Beirut, Líbano. Su investigación se centra en la historia de la circulación y la infraestructura de las artes en el mundo árabe, y en las prácticas de archivo y difusión.

Magda Lipska es comisaria en el Museum of Modern Art, Varsovia. Ha comisariado  las exposiciones Lest the Two Seas Meet (2015), Danwen Xing. A Personal Diary (2017), Niepodległe: Women, Independence and National Discourse (2018) y Hope is of a Different Colour (2019). Es también cofundadora, junto a Annett Busch y Marie-Hélène Gutberlet, de la plataforma de investigación Woman on Aeroplanes, que investiga cómo las mujeres han estado política y artísticamente infrarrepresentadas en los movimientos de liberación africanos.

Javiera Manzi es socióloga, archivera de la Universidad de Chile, investigadora independiente, curadora, docente y activista feminista. Se he especializado en la investigación en temas que cruzan arte y política, memoria y cultura visual de movimientos sociales. Actualmente investiga las brigadas muralistas en el exilio y prepara un libro sobre las coordinadoras culturales en Chile durante las décadas de 1970 y 1980.

Clemente Padín es poeta, artista y diseñador gráfico, performer, videoartista, multimedia y net-artista, teórico y docente. Desde mediados de la década de 1960 se dedica a una intensa producción y promoción de arte experimental en todas sus conjugaciones, destacando principalmente como poeta visual y performer. Su archivo se encuentra en el Archivo General de la UDELAR, Montevideo, Uruguay, a disposición de investigadores y estudiantes.

Pantxo Ramas es investigador y activista. Su investigación se centra en la relación entre la sociedad y la gobernanza, con especial atención en la función institucional de los movimientos sociales y el surgimiento de prácticas críticas en instituciones públicas, en los campos de la salud, la atención, la cultura y las artes. Es miembro del colectivo de investigación Entrar Afuera, desde donde se han investigado las transformaciones institucionales de la ciudad de Trieste.

Flavia Rando es historiadora del arte y miembro del Lesbian Herstory Archives de Nueva York. Profesora durante veinticinco años de Estudios de género y LGTBIQ, en distintas universidades como el Brooklyn College, Rando es una activista lesbiana histórica que formó parte de Radicalesbians y del Gay Liberation Front. En 2011 fue una de las fundadoras del Instituto de Estudios Lesbianos donde ha sido profesora durante nueve años.

Judith Revel es filósofa, italianista y traductora. Es especialista en Michel Foucault y en filosofía política contemporánea. Ha dirigido el proyecto de investigación Discipliner l’Archive? (2016-2018) en colaboración con el programa LabEx: Los pasados en el presente.

Red de archivos de prácticas independientes en Madrid desde los años ochenta es una iniciativa colectiva impulsada desde hace dos años por un conjunto de artistas, activistas e investigadores, con el apoyo del Centro de Documentación del Museo Reina Sofía y de Intermediae (Matadero Madrid), que aspira a asociar sus diferentes archivos, preservarlos y ponerlos a disposición para su consulta pública, así como impulsar políticas de investigación y activación comunes en torno a la escena independiente de producción artística en la ciudad desde la década de 1980 hasta nuestros días.

Philip Rizk es artista y cineasta, con estudios en Filosofía y Antropología. Es miembro del colectivo de activistas Mosireen, surgido para documentar y transmitir imágenes de la revolución egipcia de 2011. Entre 2011 y 2014 el grupo produjo y publicó más de 250 vídeos en línea, con un enfoque en la política callejera, la violencia estatal y los derechos laborales.

Sezin Romi es Bibliotecaria y Archivista en SALT (Estambul y Ankara, Turquía). Ha trabajado y coordinado varios proyectos de archivo e investigación, incluidos archivos de artistas, archivos de exposiciones, instituciones y archivos bienales en SALT Research, que comprende una biblioteca especializada y un archivo de fuentes físicas y digitales y documentos sobre prácticas visuales, el entorno social, la vida y la historia económica. También participó en la investigación y visualización de distintos proyectos de investigación de SALT. Ha colaborado en los procesos de investigación de las diversas publicaciones electrónicas de SALT, y actualmente es co-editora de la publicación İsmail Saray (2018).

Ana Sánchez es investigadora. Desde una perspectiva de compromiso militante, rastrea experiencias políticas reflexionando sobre las formas actuales de la resistencia al neoliberalismo, la creación y mezcla de lenguajes abiertos y espacios y tramas para el común. Sus intereses políticos y vitales se vinculan a las resistencias urbanas, las experiencias de autoorganización, autogestión y economía social, así como las luchas y miradas feministas.

Su experiencia política se enraíza fundamentalmente en las dos últimas décadas de luchas en el barrio de Lavapiés, en Madrid. Actualmente está desarrollando una investigación en torno a la memoria del Centro Social El Laboratorio (una experiencia autogestionada que tuvo lugar en el barrio de Lavapiés, en Madrid, entre los años 1997 y 2003).

Carolina Santamarina es responsable del proyecto de la Biblioteca Digital (Museo Reina Sofía) y miembro del Cuerpo de Ayudantes de Archivos, Bibliotecas y Museos. Ha trabajado en la biblioteca del Archivo Histórico Nacional.

Luiz Augusto Teixeira de Freitas es abogado, coleccionista de arte contemporáneo y socio fundador del grupo de abogados Teixeira de Freitas, Rodrigues e Associados. En las últimas dos décadas ha formado, junto con su esposa Maria Beatriz Quintella (fallecida en 2013), una extensa colección que circula a través de exposiciones y préstamos a instituciones.

Joaquín Vázquez es productor cultural, fundador en 1988, junto con el artista Miguel Benlloch, de BNV Producciones. En las décadas de 1970 y 1980 milita en el Movimiento Comunista e impulsa la creación del Frente de Liberación Homosexual de Andalucía (FLHA). De 2001 a 2015 coordina y produce el programa UNIA arteypensamiento de la Universidad Internacional de Andalucía. En 2006 participa en la formación de la Plataforma de Reflexión sobre Políticas Culturales (PRPC). Actualmente coordina, junto con Mar Villaespesa, el Archivo Miguel Benlloch.

Daniel Villegas es profesor, investigador de la Escuela de Arquitectura, Ingeniería y Diseño de la Universidad Europea de Madrid y artista. Ha trabajado en el colectivo Fast Food y colabora con el proyecto ABM Confecciones. Forma parte de la Red de archivos de prácticas independientes en Madrid desde los años ochenta.

Lana Zdravković es investigadora, publicista, activista, productora e intérprete (no necesariamente en ese orden). Es Doctora en Filosofía y posee estudios en Literatura Comparada y Sociología de la Cultura. En su trabajo fomenta las sinergias entre los enfoques teórico, activista y artístico, con el objetivo de investigar políticas de emancipación, el pensamiento y la praxis del sujeto-militante, la igualdad radical y el arte político/comprometido/crítico.

Programa

Edificio Sabatini, Auditorio

Lunes 23 de septiembre, 2019

18:00 – 19:00 h

Archivos del común II. El archivo anómico
(En español con traducción simultánea al francés y al inglés)

Presentación y discusión de las líneas de reflexión surgidas durante la segunda edición del seminario, que tuvo lugar en 2017, y los desafíos que se plantean para la presente edición. A cargo de Fernanda Carvajal (Red Conceptualismos del Sur) y Mabel Tapia (Museo Reina Sofía).

19:00 – 20:00 h

Hacer historia común: por una conservación, una transmisión y una valorización no propietaria
(En francés con traducción simultánea al español y al inglés)

Conferencia inaugural a cargo de Judith Revel

Sesión 1: Edificio Sabatini, Auditorio / Sesión 2 y 3: Edificio Nouvel, Sala de Protocolo

Martes 24 de septiembre, 2019

Todas las sesiones tendrán traducción simultánea al castellano y al inglés

10:00 – 10:30 h

Presentación de las jornadas Archivos del común III, a cargo de Fernanda Carvajal, Moira Cristiá y Javiera Manzi (Red Conceptualismos del Sur), y Sara Buraya y Mabel Tapia (Museo Reina Sofía).

Sesión 1. Tecnologías del archivo

10:30 – 12:00 h

Debates sobre el acceso. La construcción del común entre materialidad e inmaterialidad

Participan: Vladan Joler y Alessandro Gagliardo
Acompaña: Fernanda Carvajal (Red Conceptualismos del Sur)

12:00 – 12:15 h

Descanso

12:15 – 13:45 h

Debates sobre el acceso. El archivo como herramienta de acceso a la historia

Participan: Ana Sánchez Llorca (El Laboratorio) y Matthijs de Bruijne
Acompaña: Moira Cristiá (Red Conceptualismos del Sur)

Sesión 2. Economía política de los archivos

15:00 – 16:30 h

Más allá de una economía del cuidado. ¿Cómo pensar una economía feminista, queer, punk, trans*… de los archivos?

Participan: Joaquín Vázquez (Archivo Miguel Benlloch, Sevilla) y Flavia Rando (Lesbian Herstory Archives, Nueva York)
Acompaña: Sara Buraya (Museo Reina Sofía)

16:30 – 18:00 h

La institución y la construcción de valor de los archivos

Participan: Carolina Santamarina (Museo Reina Sofía), Magda Lipska (Artists Archives of Museum of Warsaw, Varsovia), Sezin Romi (SALT, Estambul)
Acompaña: Mabel Tapia (Museo Reina Sofía)

18:00 – 18:15 h

Descanso

Sesión 3. Archivos en construcción I

18:15 – 19:00 h

Archivos en construcción

Participan: Archivos comunes, colectivo Abertura Vaginal
Acompaña: Moira Cristiá (Red Conceptualismos del Sur)

19:00 – 20:00 h

Trayectorias inapropiables: conversación en torno al caso del Archivo CADA (Red Conceptualismos del Sur) 

Edificio Nouvel, Sala de Protocolo

Miércoles 25 de septiembre, 2019

Todas las sesiones tendrán traducción simultánea al español y al inglés

Sesión 1. Economía política de los archivos II

10:30 – 12:00 h

La mirada de los artistas frente a la economía de los archivos

Participan: Clemente Padín (Red Conceptualismos del Sur), Philip Rizk
Acompaña: Javiera Manzi (Red Conceptualismos del Sur)

12:00 – 12:15 h

Descanso

12:15 – 13:45 h

El archivo entre la colección y su reapropiación

Participan: Ingrid Guardiola y Luiz Augusto Teixeira de Freitas
Acompaña: Mabel Tapia (Museo Reina Sofía)

Sesión 2. Escalas de circulación-intervención

15:00 – 16:30 h

Estrategias para incidir en la construcción de archivos del común

Participan: Lana Zdravković (City of Women, Liubliana), y Fernanda Carvajal, Moira Cristiá y Javiera Manzi (Red Conceptualismos del Sur)
Acompaña: Sara Buraya (Museo Reina Sofía)

16:30 – 18:00 h

Redes de solidaridad descentralizadas

Participan: Kristine Khouri y Sol Henaro  
Acompaña: Javiera Manzi (Red Conceptualismos del Sur)

Sesión 3. Archivos en construcción II

18:15 – 19:00 h

Archivos en construcción

Participan: Pantxo Ramas (Archivio Ospedale Psichiatrico Provinciale San Giovanni, Trieste) y Luis Elorriaga, Lurdes Fernández y Daniel Villegas (Red de Archivos de Espacios Independientes en Madrid desde los años ochenta)
Acompaña: Sara Buraya (Museo Reina Sofía)

19:00 – 21:00 h

Presentación del manifiesto Llamamiento por una política común de archivos, que la Red Conceptualismos del Sur está lanzando y para el que pide adhesiones de otros colectivos e iniciativas.

Conclusiones y cierre del encuentro.

En el marco de la intervención de la RedCSur en defensa del Archivo Juan Carlos Romero

Nuestro compromiso ético y nuestro esfuerzo político es defender la condición inalienable de los archivos (esto es, su integridad y su indivisibilidad), generando condiciones para la preservación y la socialización y disposición a la consulta de todo interesado, así como propiciando su inscripción local en donde acontecieron las experiencias de las que el archivo da cuenta, mediante alianzas con instituciones públicas comprometidas explícitamente con estos mismos principios.

Compartimos el registro audiovisual de la Intervención de la RedCSur en el stand de Walden Gallery en la feria ARCO de Madrid para hacer un llamado a la comunidad artística internacional ante la privatización y dispersión del Archivo Romero.

Creditos: Cecilia Barriga

Intervención de la RedCSur en el stand de Walden Gallery en la feria ARCO de Madrid en repudio a la venta del Archivo Romero, 27 de febrero de 2019.

Denunciamos la venta del archivo reunido a lo largo de su vida por el artista argentino Juan Carlos Romero (1931-2017) a un coleccionista privado en Estados Unidos a través de gestiones realizadas por el galerista Ricardo Ocampo (Walden Gallery).
El Archivo reúne un inmenso y significativo patrimonio no solo relevante para la historia del arte argentino y latinoamericano, sino también para su historia política, sindical y cultural. Desde el año 2011 trabajamos junto a Romero en la institucionalización de su archivo, con el compromiso de que éste no se disgregara y estuviera accesible al uso público en la Argentina, como el siempre defendió.
En 2014 se creó la Asociación Civil Juan Carlos Romero Archivo de Artistas para lograr resguardar, preservar y activar ese patrimonio común.
La venta al exterior del Archivo lo privatiza y sustrae del acceso público, deslocalizándolo y con el riesgo concreto de su dispersión.
La Red Conceptualismos del Sur hace un llamado a la comunidad artística internacional a impedir la privatización del Archivo Juan Carlos Romero y reclamar su constitución como acervo público en Argentina.

Para adhesiones está el siguiente formulario:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfSeMZqCmozxilZkMmzWbzVMfV9tpDRczR-jXXsQe_s8oEXNg/viewform?usp=sf_link

“Picos rojos”

RedCSur con “picos rojos” fue un acción colectiva de solidaridad con el movimiento feminista y contra la criminalización de la protesta en Nicaragua. La idea de labios pintados como signo de protesta surgió a inicios de octubre de la respuesta de una activista en un centro de detención en Managua. Ante la pregunta de a qué organización pertenecían, la socióloga y feminista Marlen Chow constituyó en el momento mismo de su respuesta una “Asociación de Mujeres Nicaragüenses Pico Rojo”, convirtiendo el lápiz labial en herramienta de politización. Ese gesto constituyente se propagó de inmediato por redes y espacios públicos en los que “picos (labios) rojos” empezaron a significar una posibilidad de rebelión –desafiante, feminista, queer– en un contexto de represión sistemática por parte del régimen de Ortega-Murillo.

Agitar la gráfica en la calle

En octubre de 2018 se dio la confluencia de dos acontecimientos que fortalecieron la reflexión y acción de las experiencias colectivas entre las prácticas artísticas, el agite militante de grupos del activismo y la interpelación política del espacio público.

Uno, fue la muestra colectiva de afiches Resistencias Tipográficas IV en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC, Buenos Aires) con artistas que vienen trabajando la palabra desde la tipografía, permitiendo pensar un ámbito de encuentro, discusión y afectividad en la acción a través de la gráfica, conjugando distintas proveniencias y tradiciones en el oficio, con el fin de encontrarse y reconocerse con otros en medio de la feroz vorágine del actual gobierno neoliberal.

Y dos, fue el Encuentro por los 10 años de la Red de Conceptualismos del Sur (RedCSur) con más de treinta investigadorxs y activistas de América Latina y Europa, con el fin de repensar lo realizado en estos años y los próximos desafíos imaginados a través de la idea-fuerza: “Saberes insumisos, ecologías de la acción: futuros emergentes”.

El viernes 26 de octubre, luego de la charla pública en el CCC donde se presentaron los avances del proyecto “Giro Gráfico” con algunxs integrantes de la RedCSur, la propuesta fue salir a la calle junto a lxs artistas a pegatinear los afiches que estaban en la muestra, y otros que se fueron sumando para potenciar la acción con rodillos, pinceles y tachos de engrudo. Fuimos más de cincuenta artistas, investigadorxs y activistas con afiches en mano interpelando los sentidos expresados en la calle. La pegatina conjunta activó la palabra gráfica urgente entendiendo que para enfrentar las políticas del neoliberalismo la acción poético-política se construye a los gritos y luchando con alegría, como dicen los afiches: “La belleza está en las calles” y “La belleza es nuestra”.

Juan Pablo Pérez

Múltiple Romero. Muestralibro homenaje a Juan Carlos Romero

Presentación realizada en diciembre 2018 en La Tribu FM

Juan Carlos Romero fue un artista lúcido y comprometido que supo articular de manera poderosa los ámbitos del arte y la política. Archivista, militante, docente incansable, curador, editor de numerosas publicaciones de arte correo y poesía visual, “artista grupal” e impulsor de múltiples proyectos colectivos, Romero hizo de su práctica un territorio múltiple de activación poética y crítica desde donde incidir políticamente en el presente, en la apuesta por transformarlo. Organizó su archivo convencido de que no se trataba solo de guardar y conservar documentos, sino, sobre todo, de compartirlos y disponerlos para otrxs. El archivo le interesaba en su potencia insurgente, en su posibilidad de contribuir a la construcción de una memoria agitativa y rebelde.

La “muestralibro” fue uno de los muchos dispositivos colectivos que Romero proyectó y movilizó, como organizador y participante. Muestra gráfica colaborativa a la vez que publicación en fotocopias, suerte de archivo afectivo ambulante y artefacto expositivo que podía desplegarse en cualquier espacio, la “muestralibro” se articulaba como trama móvil que traicionaba los protocolos del sistema del arte y hacía pulsar, en la circulación descentrada y multiplicada de su cuerpo heterogéneo de imágenes y textos, una red de complicidades afectivas y políticas.

Sea esta muestralibro Múltiple Romero una apuesta por reactivar esas complicidades que Juan Carlos contribuyó a articular y sostener en los diversos proyectos que llevó a cabo con tantos otrxs artistas, como homenaje y abrazo colectivos a nuestro querido e imprescindible amigo.

Fernando Davis

Artistas participantes: Alejandra Bocquel, Alejandro Thornton, Adrián Levy, Amalia Pérez Molek, Ana Erman, Ana Longoni, Ana Maldonado, Andrea Cárdenas, Andrea Trotta, Andrés Garavelli, Ariadna Pastorini, Carlos Pamparana, Carolina Andreetti, Carolina Golder, Claudio Mangifesta, Clemente Padín, Corda-Doberti, Cristina Piffer, Daniel Oberti, Débora Kirnos, Diana Dowek, El Teatrito Rioplatense de Entidades, Elena Lucca, Escombros, Félix Torrez, Fernando Davis, Franc Paredes, G.R.A.S.A., Gabriel Sasiambarrena, Gabriel Serulnicoff, GAC, Gonzalo Crespo, Gustavo Larsen, Gustavo Lowry, Hilda Paz, Horacio Zabala, Hugo Masoero, Hugo Vidal, Iconoclasistas, Ivana Vollaro, Javier Del Olmo, Javier Sobrino, Jorge Pereira, José Luis Meirás, Juan Pablo Pérez, Las Esmeraldas, Laura Andreoni, Laura Kuperman, Leo Ramos, Leonello Zambon, Lucrecia Urbano, Luis Espinosa, Luis Felipe Noé, Luis Pazos, Luján Funes, Mabel Burel, Mabel Rubli, Mabel Temporelli, Marcelo Lo Pinto, María Rosa Andreotti, Milagro Torreblanca, M.O.C. (Museo del Objeto Contemporáneo), Mónica Christiansen, Natalia Revale, Norberto José Martínez, Pablo Drincovich, Paula Doberti, Paula Ferraresi, Pelusa Borthwick, Raquel Masci, Red Conceptualismos del Sur, Ricardo Roux, Roxana Villarino, Silvana Gerlo, Silvina Morris, Virginia Corda, Viviana Barletta.

Ante la grave noticia de la venta al exterior del Archivo de artistas Juan Carlos Romero

Gráfica de Lucía Bianchi y Silvana Castro en repudio a la venta del Archivo Romero enero 2019

Hoy, a comienzos de enero de 2019, nos hacemos eco de la alarmante noticia de que el Archivo del artista Juan Carlos Romero (1931-2017) ha sido vendido a una colección privada de arte latinoamericano situada en Nueva York,  por decisión de sus herederos (la viuda y los hijos de Romero) y a través de gestiones realizadas por el galerista Ricardo Ocampo. Esto implica que el archivo quedará privatizado, clausurado, sustraído del acceso público y deslocalizado del lugar donde fue constituido, por la porfiada, lúcida, persistente pasión de Juan Carlos Romero, quien durante toda su vida defendió la condición pública y abierta de su archivo. En un contexto en que las políticas de preservación, de cuidado y valoración de la documentación artística y política se encuentran en condiciones de precarización, abandono y desinversión, este descomunal y valiosísimo acervo, es mucho más que el archivo personal de un artista y de su obra, es un generoso e inigualable cúmulo de registros de las prácticas artístico-políticas y de la cultura material de una fracción importante del siglo XX en Argentina y América Latina. El archivo de Juan Carlos Romero es tremendamente relevante no solo para la historia del arte argentino, sino para la historia política, sindical y cultural del país. Incluye fondos documentales como la colección de afiches políticos argentinos y latinoamericanos, el fondo sobre el CAYC, sobre aspectos de la cultura popular (el mate, el tango, la muerte), o el fondo de folletos sindicales, que largamente exceden los límites del arte.

En un país como la Argentina, atravesado por una feroz crisis económica basada en el endeudamiento, evasión de capitales y expoliación generalizadas, repudiamos la fuga de  bienes comunes y capitales simbólicos. Buscamos que la gestión del capital económico, pero también cultural, afectivo, político, desarme la codificación entre lo público y lo privado para configurar situadamente, una política de lo común. Hoy, las formas de atesoramiento y acumulación no son solamente las de las grandes instituciones del norte global que buscan enriquecer colonialmente su patrimonio. Sino también las de mercenarios cuyo fin es encontrar un rendimiento a estos acervos, pues su radar es la especulación económica y simbólica, una brújula menos predecible, más difícil de rastrear y verificar.    

Desde la Red Conceptualismos del Sur trabajamos comprometidamente junto a Juan Carlos Romero, durante años, en la puesta en acceso público e institucionalización del Archivo Juan Carlos Romero a través de la constitución de una Asociación Civil, y sabemos que su deseo expreso era que su Archivo no se disgregara sino que se constituyera en un acervo de acceso abierto situado en la Argentina. Así, el Archivo Juan Carlos Romero fue un proyecto prioritario dentro de la política de archivos que la RedCSur viene impulsando en diversos puntos de América Latina, como el archivo de Clemente Padín en Montevideo o el archivo CADA en Santiago de Chile, por mencionar dos ejemplos. Esta alianza se remonta al Segundo Encuentro de la RedCSur (Centro Cultural Parque de España, Rosario, octubre de 2008), cuando Juan Carlos Romero fue invitado a presentar su archivo y se formalizó en el año 2011, cuando la RedCSur comenzó a trabajar formalmente en la constitución de la Asociación Civil que sentó las bases del archivo, y en el inventariado y mudanza de objetos y documentos a la sede que el propio Juan Carlos destinó a ese fin. Continuando con un trabajo de experimentación institucional, la propuesta fue crear una alianza de trabajo común junto a otras instituciones, tales como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que se integraron al proyecto cuando en 2014 se formalizó un convenio de colaboración cuatripartito (entre la Asociación Civil Juan Carlos Romero Archivo de Artistas, la Red Conceptualismos del Sur, el MNCARS y la UNTREF), a fin de crear una iniciativa conjunta que permitiera impulsar un marco de resguardo, preservación y activación del archivo basado en un acuerdo ético: la defensa de la integridad del archivo, su condición pública y accesible, su localización en el contexto donde ocurrieron las prácticas de las que da cuenta. En 2014 se inauguró la sede de la Asociación Civil Juan Carlos Romero Archivo de Artistas en Santiago del Estero 443, Ciudad de Buenos Aires, destinada a albergar el archivo y a constituirse en espacio de consulta e investigación. A diferencia de otras iniciativas de archivos impulsadas por la RedCSur, el Archivo Romero contaba con un espacio propio, lo que hacía posible que las distintas instituciones involucradas en el proyecto no lo absorbieran o lo subsumieran a su lógica de funcionamiento (y, por lo tanto, a sus criterios particulares de catalogación, inventario y sistematización del material, entre otras cuestiones), sino que se respetaran las lógicas emanadas por el propio archivo. Esto abrió la posibilidad de que el Archivo Romero se planteara como una experiencia única para ensayar proyectos con mayor autonomía institucional y se llegó a proponer el alojamiento de los archivos de otros artistas en su sede, una apuesta, incluso, presente en el mismo nombre de la Asociación Civil Juan Carlos Romero, que se presenta como un “Archivo de Artistas”. Durante estos años, la RedCSur trabajó, además, en la catalogación y puesta en acceso de distintas zonas del Archivo Romero, entre ellas, la Colección de Gráfica Política (compuesta por más de 2000 afiches y disponible en: http://archivosenuso.org/romero/cronologico) y parte de su Archivo personal.

Hacemos un llamado a la comunidad artística y cultural, a las distintas iniciativas de archivo, a las instituciones artísticas y universidades, a la sociedad civil, a pronunciarse y repudiar la venta y privatización del Archivo Juan Carlos Romero, dado que este valiosísimo patrimonio público queda en manos particulares, deslocalizado, inscripto en la lógica de una “colección de arte” y sujeto a la dispersión y a la inaccesibilidad.

Exigimos a los responsables de la venta del Archivo Juan Carlos Romero que se hagan públicas las condiciones de venta de un acervo del que, a la fecha, no existe un inventario completo. El archivo fue retirado de la casa de Santiago del Estero donde estaba radicado.  Necesitamos saber dónde se encuentra, cuál es su actual estado de preservación, si ha sido mantenido como cuerpo indivisible, tal como se estableció desde la Asociación Civil que lo resguardó durante los últimos años.

Apelamos a la  intervención del Estado Argentino por la vía de la protección del patrimonio cultural, para que asegure la radicación del archivo en el país. A la vez, hacemos un llamado a instituciones y archivos públicos que vienen disputando el terreno de la memoria y la cultura de izquierdas, más allá de los gobiernos de turno, para generar condiciones de institucionalidad que permitan acoger el archivo y reclamar su constitución como acervo público.

Proponemos que el archivo Juan Carlos Romero sea declarado patrimonio cultural, considerando su importante valor documental en relación con los procesos políticos y artísticos del siglo XX en Argentina y América Latina. Asimismo, nos comprometemos desde la RedCSur a colaborar activamente en:

  1. Continuar los procesos de catalogación/digitalización de zonas del archivo y su socialización a través del sitio web archivos en uso.
  2. Gestionar fondos para sostener proyectos sobre el archivo este tiempo de transición hasta que se logre su institucionalización en Argentina.
  3. Constituir el relanzamiento de la asociación civil “Archivo de Artistas Juan Carlos Romero” que acompañe y vele por la inalienabilidad del archivo, su preservación y socialización, favoreciendo su inscripción local.

Encuentro 10 años RedCSur: Saberes insumisos, ecologías de la acción y futuros emergentes.

Entre el 23 y el 27 de octubre del 2018 llevamos a cabo un encuentro presencial para conmemorar los 10 años de la RedCSur desde su creación en el año 2007, cuando un grupo de investigadores de América Latina se encontraron en el seminario “Vivid Radical memory. Radical Conceptual Art revisited. A social and political perspective from the East and the South”, organizado por Antoni Mercader en el museo MACBA en Barcelona. En esos momentos estos investigadorxs compartían la preocupación y necesidad de intervenir políticamente en los pasos de neutralización de una serie de prácticas político-artísticas que tuvieron lugar en los años 60 en América Latina.

Desde ese entonces, hemos pasado por una serie de procesos donde hemos visto el incremento, no solo de nuevxs miembrxs (que ya son casi un cuarentenal en varios puntos del mundo), sino que también de los alcances de nuestra actividad en el arte, las relaciones con las instituciones y las acciones políticas que se han desarrollado a través de manifiestos, intervenciones públicas, exposiciones, seminarios y publicaciones. Además del trabajo continuo en la conformación y activación de archivos con el fin de preservarlos y socializarlos bajo diversos modos de uso: en el seno de las instituciones, a través de investigaciones y de su consulta en línea.

Nuestros modos de hacer no dejan de estar exentos de dudas y misterios para ojos ajenos. No es evidente que la red haya llegado a alzar una única voz colectiva, que ha modo de un organismo viviente se desplaza colectivamente – no sin contradicciones y desacuerdos internos – motivada por un mismo afán: aquel que fue el gatillante de su fundación.

Como células independientes, la división en nodos de trabajo y proyectos transversales que toman acuerdos en reuniones virtuales (principalmente por medio chats), se han realizado también una serie de encuentros presenciales donde se han discutido los modos de funcionamiento colectivo. Dos encuentros fueron realizados en 2008, a poco tiempo de formada la RedCSur. El primero llamado Conceitualismos du Sul/ Sur organizado en el MAC USP, San Pablo, Brasil y el segundo en Rosario al cumplirse 40 años de “Tucuman arde”. Estos primeros encuentros fueron instancias de puesta en discusión y comienzo de elaboración de una gramática común. Hubo un tercer encuentro en Chile en el 2009 llamado “Memorias y Archivos: categorías modernizadoras, repercusiones y disidencias posibles en los ‘Conceptualismos del Sur’”. Desde entonces y tras un caudal de trabajo donde se socializaron numerosos archivos, se realizaron exposiciones y publicaciones colectivas, organizamos un cuarto encuentro llamado “Saberes insumisos, ecologías de la acción, futuros emergentes”, que propuso como punto de partida: detenerse, interrogar y explorar trayectos recorridos, modos de hacer y de actuar que se han ido delineando a través de estos 10 años. Un reposicionamiento de la red surge en este encuentro, bajo un nuevo marco histórico-político a encarar con los aprendizajes de nuestra historia, para construir otros saberes insumisos, potenciar ecologías de acción comunes y esbozar otros futuros dentro de aquellos emergentes.

En este encuentro nos reunimos 35 integrantes que, en muchos casos, nos vimos por primera vez luego de haber trabajado juntxs innumerables veces. Los lazos que se generaron entre nosotrxs permitieron movilizar discusiones con más fuerza y actualizar ciertos parámetros que no habían podido ser discutidos con esta intensidad y desmesura. Activando y abriendo, se pusieron en debate los siguientes temas: la declaración instituyente, los hitos más importantes de nuestra historia, la revisión por nuestros modos de hacer y la reflexión de determinados ejes de discusión política como el racismo, el neoconservadurismo, el neoextractivismos, la perspectivas feministas y disidencias sexo genéricas, el poscolonialismo y las políticas de la memoria, que nos posiciona en un presente crítico donde no queremos dejar de pensarnos en la acción y la investigación como un agente político. Más aún cuando el encuentro se desarrolló bajo la atmósfera de los días previos a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, donde salió electo Bolsonaro.

Junto al temple de los debates, tuvimos la oportunidad de reunirnos a serigrafiar, de salir a la calle para una pegatina masiva, luego de un encuentro sobre el proyecto de exposición “El Giro Gráfico” y de sumarnos a la protesta de picos rojos en Nicaragua. Así el encuentro se desarrolló como un laboratorio de pensamiento político en torno a ecologías de acción internas y externas que se proyectó en una apuesta colectiva por resistir el presente e imaginar otros futuros a construir juntxs.

Archivo Graciela Carnevale

Se encuentra disponible en la web archivosenuso.org el Archivo Graciela Carnevale, con documentos digitalizados y su correspondiente descripción y contextualización, organizados en diversas colecciones, referentes a acciones y períodos como: las del Ciclo de Arte Experimental y otras acciones artísticas (1965-1968); Tucumán Arde (1968), acción llevada a cabo por artistas de Rosario y Buenos Aires nucleados bajo el nombre de Grupo de Artistas de Vanguardia; los Encuentros de artistas latinoamericanos y FADAR (1972-1973), alusivo a diferentes encuentros y eventos colectivos llevados a cabo en distintos países a principios de los años 70, fundamentalmente en Chile y Cuba; y, por último, la colección Ezeiza (1973), consistente en documentación sobre un proyecto audiovisual realizado por algunos de los integrantes del Grupo de Artistas de Vanguardia a partir de la masacre de Ezeiza, el 20 de julio de 1973.

Se puede acceder al archivo a través del siguiente link:

https://goo.gl/szxtxQ

Ejemplar original de la oblea diseñada por Juan Pablo Renzi para “Tucumán Arde” que devino el logo de la obra, 1968.

A verdade do estupro nos serviços de aborto legal no Brasil

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Fotografía: Heloisa Adegas. Intervenciones performáticas durante la Audiencia Pública de la ADPF 442, cuando se discutió la descriminalización del aborto, en el Superior Tribunal Federal, Brasília, agosto de 2018

Debora Diniz

Vanessa Canabarro Dios

 Miryam Mastrella

 Alberto Pereira Madeiro

O aborto legal no Brasil

“Aborto legal” é uma expressão brasileira para descrever a ambiguidade do marco punitivo e de políticas públicas. O aborto é tipificado como crime contra a vida pelo Código Penal de 1940; uma mulher que o provoque em si mesma (aborto provocado) será punida com prisão 1. Ao mesmo tempo em que o Código Penal determina regime de castigo tão severo, reconhece exceções em que o aborto não deve ser punido – quando a gravidez for resultante de estupro e quando a vida da mulher estiver em risco. Um mesmo ato é ou não punível a depender de seus moduladores para o regime de causalidade: no estupro, a mulher é uma vítima de violência; no risco de vida, a mulher é vítima de doença. Mais recentemente, em novo permissivo para o aborto por decisão do Supremo Tribunal Federal (STF) 2, entendeu-se que, em caso de anencefalia, não há crime contra a vida, pois o feto não sobrevive ao parto. As três exceções punitivas têm em comum a construção moral da mulher como vítima – seja da violência patriarcal, seja do acaso da natureza.

A centralidade da figura da mulher como vítima movimenta as políticas públicas de saúde que regulamentam os serviços de aborto legal no Brasil. Durante longo período, disputou-se a quem caberia a descrição de uma mulher como vítima de estupro: se a ela mesma, como testemunha da violência sofrida, ou se à polícia, com registros de documentos investigativos, como é o caso do Boletim de Ocorrência (BO). O texto do Código Penal estabeleceu a ausência de punição, mas não especificou como reconhecer a verdade do estupro ou do risco de vida da mulher 1. Para o segundo excludente de punibilidade, os regimes de saber médicos rapidamente organizaram práticas e rotinas de laudo e arquivo para demarcar as fronteiras entre risco à saúde e risco à vida da mulher. Foi sobre o primeiro excludente, o estupro, que a disputa moral ganhou fôlego no Brasil 3-5.

Em 1999, o Ministério da Saúde (MS) editou documento para regulamentar os serviços de aborto legal no país – a norma técnica Prevenção e Tratamento dos Agravos Resultantes da Violência Sexual contra Mulheres e Adolescentes. Este foi o primeiro texto em que se especificou o silêncio deixado pelo Código Penal sobre como estabelecer a verdade do estupro no caso da exceção punitiva para o aborto. A controvérsia moral foi intensa e a disputa sobre a soberania pela verdade do estupro foi o que moveu a revisão e ampliação do documento, em 2005, e sua última revisão, em 2012 6-8.

A partir de então, o consentimento da mulher ou o de seu representante legal passaram a ser peças suficientes para o acesso ao aborto legal. Ou seja, o testemunho da mulher não deveria ser submetido à investigação policial ou judicial da verdade para que fosse reconhecido como legítimo para o acesso aos serviços de saúde. Ao menos para os textos das políticas públicas, a narrativa da mulher deve ser suficiente para a história do estupro e o acesso ao aborto legal nos serviços de saúde.

Estudos de opinião mostraram que médicos ginecologistas e obstetras ainda acreditam ser preciso o BO ou autorização judicial para que uma mulher tenha acesso ao aborto legal 9,10. Se, por um lado, é possível acolher esse desconhecimento como informação insuficiente sobre o marco das políticas públicas em saúde, por outro, é também possível entendê-lo como sinal da persistência da controvérsia moral sobre como se estabelece a verdade do estupro para o aborto legal. Há uma economia moral em curso sobre o corpo e a sexualidade das mulheres, que rejeita fissuras à heteronomia reprodutiva imposta às mulheres em matéria de aborto – nesse marco moral, a exceção punitiva seria um sopro de soberania das mulheres sobre seu corpo; por isso, a intensa vigilância sobre sua atualização. A ambiguidade penal – o aborto é crime, mas há exceções à punição – anima uma cisão no reconhecimento do direito ao aborto legal: não é a autonomia reprodutiva das mulheres o que se protege, mas a mulher vítima de estupro.

Este artigo analisa uma das expressões da economia moral do aborto no Brasil, aquela que se reproduz nos poucos espaços legitimados e públicos nos quais se atualiza a ambiguidade penal da exceção punitiva ao aborto, os serviços de aborto legal. Nossa inquietação foi conhecer como os profissionais de saúde de serviços de aborto legal constroem a verdade do estupro para que uma mulher tenha acesso ao aborto. Por verdade do estupro, entendemos um conjunto de exames e procedimentos a que a mulher é submetida após apresentar-se como vítima de estupro em busca de um aborto legal.

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Fotografía: Camila Santana/ Equipe Sâmia Bomfim. Festival Pela Vida das Mulheres, Brasília, agosto de 2018

Os serviços de aborto legal e as entrevistas

Foram realizadas entrevistas qualitativas com os profissionais de saúde que atuam em serviços de aborto previsto em lei em cinco capitais do Brasil, um em cada região. Os serviços foram escolhidos de acordo com os seguintes critérios: ter efetivamente realizado aborto legal em 2013 e 2012 e ser referenciado para a região geográfica em que está situado. Não há registros consolidados de abortos legais realizados no Brasil que permitam determinar a representatividade desses cinco serviços no cenário nacional; sendo, no entanto, referência em suas respectivas regiões.

O projeto foi revisado e aprovado pelo Comitê de Ética em Pesquisa do Instituto de Ciências Humanas da Universidade de Brasília antes da coleta dos dados, e todas as instituições exigiram nova revisão por seus comitês institucionais. No total, o projeto foi avaliado cinco vezes e o tempo de espera para aprovação tomou, em média, dois meses, sendo que em um dos comitês a espera foi de onze meses. A pesquisa foi realizada entre março de 2013 e janeiro de 2014.

O aborto legal é uma prática exclusivamente médica no Brasil. No entanto, outros profissionais de saúde fazem parte das equipes que acolhem e atendem as mulheres cujas gestações se enquadram nos três casos previstos em lei: risco de morte, violência sexual e anencefalia. Ou seja, são serviços compostos por equipes multidisciplinares, integradas por médicos, enfermeiros e técnicos em enfermagem, assistentes sociais e psicólogos, de acordo com a terceira edição da norma técnica Prevenção e Tratamento dos Agravos Resultantes da Violência Sexual contra Mulheres e Adolescentes 8.

O foco da entrevista foi o aborto por estupro. As entrevistas foram realizadas por duas pesquisadoras no próprio hospital, em local disponibilizado pela direção ou indicado pelo profissional. O consentimento para participação foi obtido mediante esclarecimento prévio dos participantes e o termo de consentimento livre e esclarecido (TCLE) firmado por escrito. Um roteiro semiestruturado composto por 13 perguntas, divididas em três categorias de investigação (perfil profissional, fluxo do serviço, histórias e situações de recusa de atendimento em casos de aborto legal), guiou a entrevista.

Foram realizadas 82 entrevistas, entre 25 médicos ginecologistas-obstetras, um médico anestesista, 19 assistentes sociais, 18 psicólogos, 13 enfermeiros e seis técnicos de enfermagem. Esse universo corresponde à quase totalidade das equipes dos cinco serviços de aborto legal (apenas 12 profissionais se recusaram a participar da pesquisa ou não foram localizados durante o trabalho de campo na unidade).

As entrevistas foram gravadas e transcritas, mas nenhum dado sobre formação profissional, sobre a instituição ou sobre a região foi indexado, pois o foco é o ethos do aborto no Brasil e não em regiões específicas. Para evitar qualquer possibilidade de identificação, não há declinação de gênero nas transcrições. As vozes foram entendidas como vozes das equipes. Foi solicitado sigilo de cinco anos para divulgação da avaliação do projeto pelos comitês de ética.

Três pesquisadoras leram e codificaram as entrevistas e os dados foram tabulados a partir de um instrumento composto por duas questões: se havia práticas periciais para a narrativa da mulher e, havendo, como elas se expressavam. Os padrões foram comparados e, em caso de discrepância, as transcrições foram revisadas. Embora cada serviço tenha organização e dinâmica de funcionamento particular, a análise das entrevistas permitiu verificar a existência de um regime compartilhado de suspeição à narrativa da mulher sobre o estupro em particular em quatro dos serviços. Em um deles, há um regime singular de reconhecimento da voz da mulher como soberana, muito embora a economia moral do aborto como exceção à lei penal imponha constrangimentos permanentes à autonomia da equipe.

nem presas nem morta foto Camila Santana- Equipe Sâmia Bomfim

Fotografía: Camila Santana/ Equipe Sâmia Bomfim. Festival Pela Vida das Mulheres, Brasília, agosto de 2018

O acontecimento da violência

O inquérito é uma das práticas judiciárias de produção da verdade, segundo Michel Foucault 11. Pelo inquérito, o poder interpela quem detém o saber. O inquérito se institui em situações em que há ausência de flagrante ou testemunha: é por meio dele que se permite caracterizar a verdade de um acontecimento.

A tecnologia do inquérito não é exclusiva dos poderes judiciários ou policiais; foi também incorporada aos saberes e práticas biomédicas, em particular, para a gestão da vida sob a forma da biopolítica 12. No caso do aborto legal, a prática do inquérito investiga a verdade do acontecimento da violência e produz os sentidos para a definição da subjetividade da mulher como vítima. Em geral, não há flagrante da cena do estupro – é preciso acreditar no que diz a mulher que se apresenta como vítima e testemunha de sua própria violência. As entrevistas, no entanto, mostraram que não basta o texto da mulher; a verdade do estupro é construída no encontro entre os testes de verdade sobre o acontecimento da violência e a leitura sobre a subjetividade da vítima.

Quando uma mulher alcança um serviço de aborto legal, há um regime de suspeição em curso que a antecede e a acompanha. Ele se expressa em, pelo menos, duas dimensões morais. A primeira, pelo ethos de exceção à lei penal que rege o aborto em caso de estupro. Como regra instituída com a força da punição penal, o aborto é crime contra a vida e sua prática, em caso de gravidez resultante de estupro, é autorizada como exceção à punição. Mantém-se o estatuto de crime, porém sem pena. Essa ambiguidade legal anima rumores entre as equipes de saúde sobre o estatuto moral dos serviços de aborto legal: seriam serviços essenciais de proteção às necessidades de saúde das mulheres ou serviços liminares à moral criminalizadora do aborto?

A atualização da regra penal nos profissionais que assistem as mulheres nos serviços de aborto legal anima a segunda dimensão do regime de exceção – os profissionais de saúde temem ser “enganados”: “…porque existe sempre o fantasma na área médica da questão de que as mulheres mentem…”. A vigilância contra o engano rememora continuamente o caráter excepcional do serviço, dificultando violações da regra penal por racionalidades da assistência em saúde.

Além disso, tão importante quanto a vigilância penal, o estatuto ambíguo dos serviços pressiona os profissionais de saúde a se manterem sob vigilância para a moral que descreve suas práticas de assistência como imorais. É nessa duplicidade de guardiões da lei penal e da imoralidade do aborto que as práticas de inquérito pela verdade do estupro surgem no encontro dos profissionais com as mulheres.

O regime de exceção possibilita que práticas periciais de inquérito se expressem como rotina da organização dos serviços para a qualificação da mulher como vítima e, portanto, para a produção da verdade do estupro – ou, nas palavras de um dos profissionais, “…se o médico não for muito sensível, ele tem uma tendência a fazer perguntas como que pra encurralar, porque tem uma necessidade de saber e confrontar se a pessoa tá dizendo uma mentira…”.

Há uma categoria recorrente nos serviços que resume a lógica pericial imposta pelo medo da exceção – nexo causal. O sentido corrente nos serviços se aproxima do sentido lógico dicionarizado da locução, “relação que une a causa ao efeito” 13, em que a causa é o estupro e o efeito é a gravidez. No entanto, são precisos testes de veridição para avaliar diferentes aspectos da narrativa da mulher – desde o acontecimento do estupro até as chances de a gravidez ser resultado do evento sexual alegado e não de outro. O resultado dos testes é a coerência do nexo causal.

“No caso do aborto legal, não tem a exigência do Boletim de Ocorrência, mas tem que ter o nexo causal, tem que bater a história da paciente com a do tempo da gravidez…”, explicou um profissional ao ser questionado se já havia recusado algum atendimento. Para ele, a falha no nexo causal se resumiria à “questão da data da última menstruação não bater com a data da violência”, ou seja, não se contesta diretamente a existência da violência, pois uma mulher pode ter sido vítima de estupro, sem que a gravidez seja resultado desse evento sexual.

A tese do nexo causal organiza os marcos investigativos previstos nos documentos normativos da política pública do MS, mas também atualiza o dobramento do poder policial com o poder médico: os policiais saíram de cena (não é exigido da mulher o BO para acessar o serviço de aborto legal, muito embora um dos serviços entre os cinco pesquisados mantenha a exigência do documento, além de autorização judicial), mas isso não significa que a investigação pericial pela verdade tenha desaparecido. Se nem todos os serviços fazem uso do jargão “nexo causal” ou “relação causal”, a expectativa de que o acontecimento do estupro possa e deva ser periciado pelas datas e exames é comum a todos os profissionais entrevistados.

Não exploramos a genealogia dessa categoria pericial nos serviços, até mesmo porque a memória das práticas é continuamente reavivada pela passagem de profissionais residentes e em poucos serviços havia profissionais desde o período da fundação. Se, por um lado, pode ser resquício da disputa dos anos 90 por ocasião da edição da primeira norma técnica do MS, por outro, pode ser uma expansão para o campo investigativo moral de práticas de rotina médica para a decisão sobre os métodos de aborto a serem utilizados.

Muitos profissionais justificaram a tese do nexo causal em termos estritamente técnicos para a investigação do tamanho do feto e, consequentemente, para a escolha do método de expulsão: “…a ecografia é importante, tem que saber o tempo da gestação, porque dependendo da idade da gestação a forma de interrupção é diferente…”. A última versão da norma técnica Prevenção e Tratamento dos Agravos Resultantes da Violência Sexual contra Mulheres e Adolescentes diz que determinar a idade gestacional é importante para a escolha do método do abortamento e para estabelecer a concordância entre a idade gestacional e o período da violência sexual 10, ou seja, é possível ler as recomendações como prescrições técnicas para a determinação do método a ser adotado, muito embora o conceito de “concordância” permita leituras inspiradas na tese do “nexo causal”. Seria a concordância que anteciparia o método, mas também que garantiria a verdade da narrativa da mulher sobre o estupro.

Mas há outro nível de justificativa moral para o teste do “nexo causal” – ele faz parte do regime de provas de que o serviço se mantém na linha de exceção ao regime punitivo ao aborto, ou seja, de que a equipe reconhece e respeita a fronteira entre o serviço de referência para o aborto legal e as clínicas clandestinas de aborto. Assim, os registros em prontuários da checagem de datas, exames e fatos para “bater o nexo causal” permitem que as equipes se protejam de contínuas investidas externas, descritas como judiciais: “porque, como a gente sabe que não tem a exigência do BO, mas só que o Ministério Público depois não quer saber. Se você indicou um aborto que não houve nexo causal, o Ministério Público vai pra cima do médico, ele não vai pra cima da paciente que veio procurando o aborto legal…”. Ou seja, há uma sobreposição de regimes periciais em curso – das equipes às mulheres, do Poder Judiciário às equipes. Mulheres e equipes são continuamente interpelados pela moral da exceção punitiva ao aborto legal no Brasil.

Os testes de veridição aplicados à mulher são compartilhados pelos membros das equipes, muito embora se reconheça a soberania da decisão médica. Assistentes sociais e psicólogos são os primeiros a reconstruírem a história do acontecimento da violência, recuperando datas, personagens e fatos. A mesma narrativa deve ser reproduzida pela mulher para diferentes profissionais, pois dela depende a sua aceitação como vítima. Assim, a mulher é interpelada por diferentes profissionais, em diferentes ocasiões – a repetição do ritual da confissão averigua as duas dimensões para a verdade do estupro: o acontecimento da violência e sua subjetividade como vítima.

A sequência de interpelações pelos testes de veridição se expressa com variações locais. Um dos profissionais assim resumiu como funciona em seu serviço:

“…a mulher passa pela psicologia, pela assistente social, às vezes a gente já até adianta com o médico o ultrassom, e se tem dúvida faz o beta [exame de sangue]. Normalmente ela tá com atraso menstrual pequeno, não sabe se tá grávida ou não, e através do ultrassom que a gente vai verificar o efeito causal, conversa, vê se a data da violência bate com a idade da gestação, então, essa é nossa rotina… aí a gente vai escutar, vai fazer aquela escuta e vai chegar a um consenso…”.

O consenso não apenas atesta o nexo causal como distribui entre a equipe a produção da verdade para a qualificação da mulher como vítima. No caso desse serviço, antes do consenso, a mulher deve se dirigir a uma delegacia e registrar um BO, para então solicitar uma autorização judicial. O consenso, assim, é uma categoria policial, judicial e biomédica.

Mas ser vítima de estupro, ou seja, atestar o acontecimento da violência, não é suficiente para garantir à mulher o direito ao aborto legal: é preciso ainda assegurar que a gestação tenha sido resultado do estupro narrado. Nas palavras de um profissional, “têm muitos casos também que a gente descarta… ela teve a violência, mas já era uma mulher sexualmente ativa e pela idade gestacional e a data da violência não serem compatíveis, elas são encaminhadas pro acompanhamento pré-natal…”. Nesse momento de produção da verdade do estupro, não é mais à mulher que se interpela sobre seu estatuto de vítima, mas àquela gestação e à figura masculina como autor da violência.

Esse regime de suspeição é particularmente posto em prática para as mulheres em regime de conjugalidade heterossexual ou para aquelas descritas como “liberais” por um dos profissionais: “Quando é adolescente, quando a paciente tem algum estilo, tem uma tatuagem, usa piercing ou tem alguma questão, assim, sei lá, um paradigma mais liberal, eu acho que complica mais a situação”. “Complicar a situação”, em termos periciais, significa ampliar os testes de veridição sobre o acontecimento da violência.

Como toda prática coletiva, há fissuras na sua atualização, inclusive com posições de rejeição e estranhamento. Outro profissional do mesmo serviço do profissional que indicou maior alerta à narrativa das “mulheres com paradigma mais liberal” ironizou esse regime de veridição: “A mulher precisa chegar com uma história convincente que caiba dentro do preconceito das pessoas”. O território da cena do estupro é um dos moduladores para o teste de verdade – se o estupro foi cruento, maiores são as chances de a mulher falar a verdade 14; porém, se “ela chega dizendo que a violência aconteceu dentro de casa, as pessoas têm dificuldade de compreender que a violência sexual acontece de forma conjugal”. A casa é relativizada de acordo com o estatuto civil da mulher – se casada, o estupro é suspeito; se filha e criança, o estupro move práticas de compaixão e facilita a construção do lugar da mulher como vítima. A compaixão é outro modulador ativo das práticas periciais e dos regimes de construção da verdade do estupro. Para animá-la, a subjetividade da vítima entra em cena para a identificação final da verdade do estupro.

festival pela vida das mulheres foto Camila Santana - equipe Sâmia Bomfim

Fotografía: Camila Santana/ Equipe Sâmia Bomfim. Festival Pela Vida das Mulheres, Brasília, agosto de 2018

A subjetividade da vítima

O nexo causal garante que a gestação foi resultado do estupro – mas esse é apenas o primeiro teste de verdade, aquele em que a tecnologia médica atua como prova pericial. O ultrassom e o exame de sangue são registros periciais dos resultados da aprovação da mulher nos testes do nexo causal. Mas é preciso ainda que a mulher se comporte como vítima. Um dos profissionais, ao contestar a soberania do teste do nexo causal para a verdade do estupro, assim descreveu o sentido do “comportamento” como um modulador da verdade:

“…teria algo no comportamento da mulher que não condizia com uma situação de estupro, que não seria o fato de contar uma história confusa, porque essa confusão era normal, que em situação de trauma isso acontece, que também não é a diferença entre a data da última menstruação e a data da violência, porque nem toda mulher lembra quando ficou menstruada, mas que seria algo no comportamento da mulher, é a forma de contar a violência que leva a equipe a perceber que ela estaria mentindo…”.

O profissional fez questão de frisar que casos de mulheres que mentem, ou seja, que se apresentam fora do comportamento de vítima, seriam raros; ainda assim, tanto fez uso da categoria do trauma para proteger as mulheres que falharam no teste do nexo causal quanto demonstrou acreditar ser a ausência do trauma o que levantaria suspeições sobre o estatuto da vítima. Pois é exatamente da ambiguidade da categoria do trauma que a subjetividade da vítima é averiguada.

O trauma como categoria moral para a efetivação de direitos sociais vem sendo analisado por Didier Fassin 15-17. Em seu entender, o trauma não é simplesmente a consequência de experiências insuportáveis, que não se conseguem negociar, é também um recurso que pode ser utilizado para garantir um direito 15. O trauma é, em si mesmo, um testemunho do que aconteceu ao corpo, e é por meio dele que a mulher pode ser legitimada como vítima.

O sofrimento convertido em trauma passa a ser possível, passa a ser visível e a existir para quem o averigua, constituindo elemento fundamental para a caracterização da subjetividade da vítima 16. A linguagem do trauma, portanto, favorece a criação de uma subjetividade específica – o comportamento da vítima é o que permitiria reconstruir a factualidade do terror da violência, tendo em vista que o corpo da mulher violentada muitas vezes alcança os serviços de saúde sem as marcas do estupro.

A história de uma menina de 11 anos contada por um dos profissionais demonstra as tensões entre determinações legais – presunção de violência para menores de 14 anos, segundo o Código Penal 1 – e práticas de veridição pela verdade do estupro:

“…o que me marcou muito foi uma menina de 11 anos grávida que ela engravidou e o profissional de saúde do plantão e do outro plantão no final de semana não realizaram o aborto porque a menina não teria sido agredida fisicamente no ato sexual, então não era estupro. O pessoal do plantão, dois plantões seguidos, se recusou a fazer porque achava que ela gostara, a menina era safadinha…”.

O profissional fez uso de uma retórica de exemplificação comum nas entrevistas: os casos mais tensos para o ethos da exceção punitiva foram narrados como de outros plantões, outros profissionais, como histórias compartilhadas dos serviços, sem as identidades de seus agentes.

O trauma é uma categoria psíquica para a mensuração do sofrimento e para o cuidado da mulher vítima de violência 17. No entanto, aqui exploramos sua dimensão moral para a construção da verdade do estupro e, consequentemente, para a passagem da mulher à condição de vítima. O trauma obliteraria a experiência. Ao se centrar na categoria trauma e em suas respostas no corpo e na subjetividade, a soberania do testemunho, ou, nas palavras dos documentos normativos, a narrativa da mulher perderia legitimidade. Não importaria mais o evento sofrido, mas sim o trauma.

A verdade do evento sai de cena para que a subjetividade da vítima apareça. Nesse sentido, a história narrada depende de a mulher ser reconhecida como vítima pela equipe. Nessas tensões e mesmo contradições, Fassin e Rechtman demarcam as operações morais do trauma, em que se reinventam boas e más vítimas e se define quem é ou não legitimado para ter o status de vítima, independentemente dos fatos narrados 17.

Mesmo para aqueles profissionais que partem do trauma como uma categoria psíquica nosológica para o cuidado em saúde mental, desloca-se a causalidade da violência para a moralidade do aborto como crime contra a vida, ou seja, atualiza-se a soberania do regime de exceção punitivo: “Era um sofrimento que não parecia sofrimento. Porque essas mulheres, por mais que elas não desejem a gestação e queiram interromper, elas sofrem com isso, né? Porque você vai interromper uma vida. Então a maioria tá fragilizada…”. Ou seja, a tipicidade do sofrimento se expressaria também pelo reconhecimento da mulher de que o aborto é uma exceção moral – a fragilização da vítima não é reconhecida apenas como resultado da violência sofrida, mas pelo gesto de desafiar a ordem moral punitiva que classifica o aborto como um crime contra a vida.

Mesmo em serviços em que a retórica dos direitos é mais clara, a dupla dimensão investigativa da verdade do estupro – acontecimento da violência e subjetividade da vítima – guia a fase de acolhimento da mulher pelas equipes de saúde. É como uma figura detentora da verdade que a mulher é inquirida pelas equipes – e não imediatamente como uma vítima detentora de um direito. Seu sofrimento move a compaixão, mas também aciona táticas de saber para a investigação da verdade. A mulher se transformará em vítima se aprovada nos testes de veridição a que se submeterá. Uma explicação para esse regime investigativo é o caráter de exceção da lei punitiva: mesmo aqueles que reconhecem o direito ao aborto sentem-se pressionados, pelo estigma imposto aos serviços, pela ameaça persecutória e pela moral hegemônica do aborto como um ato violador, a atualizar táticas e práticas periciais.

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Fotografía: Camila Santana/ Equipe Sâmia Bomfim. Festival Pela Vida das Mulheres, Brasília, agosto de 2018

Considerações finais

Foram coletados dados em cinco serviços de referência em aborto legal no Brasil para conhecer como se constrói a verdade do estupro para que a mulher que se apresenta como vítima de violência sexual tenha acesso ao aborto legal. Exceto por um dos serviços, há homogeneidade de práticas e discursos de suspeição. Ao contrário do que determinam as normas técnicas do Ministério da Saúde, a verdade do estupro para o acesso ao aborto legal não se resume a uma narrativa íntima e com presunção de veracidade, mas é uma construção moral e discursiva produzida pela submissão da mulher aos regimes periciais dos serviços.

Apesar de algumas diferenças específicas entre os serviços, pode-se afirmar que quase todos funcionam sob um regime constante de suspeição à narrativa da mulher sobre o estupro. Esse regime se expressa pelo ethos de exceção à lei penal e pelo medo que os profissionais têm de serem enganados. A palavra da mulher, nesse sentido, é colocada sob suspeita e não é suficiente para o acesso ao serviço de aborto. A mulher precisará passar pelos testes de veridição das equipes de saúde para que tenha seu direito legitimado e seja reconhecida como vítima. Para tanto, terá de contar uma história que apresente relação de causalidade entre o acontecimento do estupro e a gravidez e, além disso, necessitará apresentar traços subjetivos que a caracterizem como vítima.

A busca por uma subjetividade específica de vítima faz com que a soberania do testemunho da mulher, ou seja, sua palavra, perca a legitimidade. É por meio da interrogação de seu corpo – seus gestos, sentidos, prazeres – , e não só de sua história, que a mulher será reconhecida como verdadeira vítima. O fato de a palavra da mulher não bastar e de ela ter de passar pelos testes de veridição dos serviços de saúde acaba por privá-la da soberania pela verdade.

É, portanto, nessa relação entre o corpo das mulheres e os mecanismos de poder que o investigam, aqui representados pelos saberes médicos e psicossociais, que a engrenagem dos serviços se pauta. O poder pericial é exigido das equipes, não por ausência da necessidade de apresentação de documentos policiais e autorização judicial – mesmo quando a mulher apresenta tais documentos, ela ainda é interpelada para a produção de verdade – , mas por uma economia moral em curso e pelo regime de exceção da lei penal ao aborto. Como guardiões da lei e da moral e responsáveis pela decisão sobre o direito ao aborto – os serviços de aborto legal – sentem-se cobrados a policiar não só os corpos das mulheres, mas também seus próprios regimes de funcionamento e suas práticas de assistência.

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Fotografía: Camila Santana/ Equipe Sâmia Bomfim. Festival Pela Vida das Mulheres, Brasília, agosto de 2018

 

Referências

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