Carta Abierta al Presidente Iván Duque Márquez de Académicos del mundo y de Colombia

La Red Conceptualismos del Sur expone la carta abierta al Presidente de Colombia Iván Duque Marquéz, con el fin de visibilizar la situación de persecución, amenaza y asesinato a líderes y lideresas sociales. Los académicos de Colombia y del resto del mundo reclaman al gobierno Colombiano la falta de reconocimiento y acción.

*Carta em português abaixo

Bogotá, D. C., Colombia, 21 mayo de 2019

Señor
Iván Duque Márquez
Presidente de la República de Colombia
Carta Abierta

Académicos de Colombia y del mundo, miramos con gran preocupación los
acontecimientos relacionados con las amenazas, persecuciones judiciales, y asesinatos de líderes y lideresas sociales, de excombatientes, así como defensores y defensoras de derechos humanos y del medio ambiente en Colombia. De acuerdo con el Centro de Investigación y Educación Popular, CINEP/Programa por la paz, en 2018 dentro de la categoría de violencia política, se perpetraron 648 asesinatos, 1151 casos de amenaza de muerte, 304 lesionados, 48 atentados, 22 desapariciones forzadas, tres agresiones sexuales y 243 detenciones arbitrarias. En lo que va corrido de 2019, han sido asesinados al menos 62 líderes sociales.

Frente a estos hechos, nos declaramos indignados por la falta de reconocimiento de esta situación por parte del gobierno y reclamamos acciones de fondo que eviten este continuo y sistemático derramamiento de sangre, así como nuevos sucesos lamentables como el atentado ocurrido el 4 de mayo contra Francia Márquez y otros líderes y lideresas del norte del Cauca.

Observamos que, desde los lugares de poder gubernamental y los medios de comunicación, se incita a una escalada de odio y violencia que rompe la poca paz alcanzada, pero aún más, como señala Daniel Pécaut (2001), se declara una guerra contra la sociedad.

A lo largo de nuestros trabajos académicos sobre las dinámicas locales, regionales e internacionales, advertimos que los territorios de interés geopolítico se convierten en foco que propicia la escalada de conflictos por expansión extractiva. Hemos planteado vínculos perversos entre fuerzas legales e ilegales para expulsar a las poblaciones de sus territorios, evidenciando las mismas relaciones expuestas por académicos como Sassen (2015), Harvey (2004), Escobar (2014), el analista de defensa Herold (2007), entre otros, sobre la expulsión, el vaciamiento y la desposesión de territorios, para el avance de la acumulación a gran escala de los proyectos extractivos.

En el caso de Colombia se advierte esta situación en relación con la política económica que promueve las medidas extractivas como eje de desarrollo, lo cual incentiva y facilita que sectores de poder que representan intereses diversos copen los territorios, instalándose una escalada de asesinatos contra líderes y lideresas quienes defienden los derechos de los pueblos y las comunidades locales. Es una realidad de tiempo atrás, pero que se presenta con mayor impacto a partir de la firma de los acuerdos con las FARC – EP desde 2016, en contraposición con los propósitos de la paz territorial esperada.

Lo anterior permite inferir que la causa de amenazas y asesinatos se relaciona con intereses de varios sectores en los territorios en que se proyectan actividades extractivas a gran escala, lo cual coincide con las versiones en procesos de justicia transicional, esclarecimiento de la verdad, y en Sentencias de la Corte Constitucional, como la del Alto Andágueda, que llevan a deducir la relación de vulneración de derechos humanos con estas
actividades.

Frases recurrentes en los mensajes amenazantes como: “acabar con cualquiera que se interponga al desarrollo en el país”, ubica a los pobladores como objetivo militar, porque son muchos de ellos representados por sus líderes y lideresas quienes se oponen a los proyectos extractivos, buscando evitar impactos negativos en ecosistemas y poblaciones.

Por lo mismo, nos llama la atención el abandono tanto de las instituciones del Estado como de la gran prensa, frente a este fenómeno de amenazas, persecución judicial y asesinatos, pero al mismo tiempo, no dudan en señalar y estigmatizar la protesta social, las actividades de liderazgo social y la oposición a las políticas de gobierno.

Resulta preocupante que sólo hasta cuando se atenta contra Francia Márquez, una lideresa reconocida internacionalmente y premio Goldman, quien se encontraba con un destacado grupo de líderes, hecho que trascendió internacionalmente, usted se pronuncie como gobernante. Su gobierno no nos permite entender cuáles son los esfuerzos para responder a esta grave crisis; observamos que las medidas hasta ahora tomadas son insuficientes y se limitan a esquemas de seguridad precarios y a una búsqueda, las más de las veces infructuosa de los autores materiales, sin indagar el fenómeno en su integralidad, para reconocer los autores intelectuales y los sectores que están detrás de esta estrategia de despojo y exterminio.

Como académicos le pedimos que, en su calidad de jefe de gobierno ordene abrir una investigación profunda, transparente y de cara al mundo, que muestre lo que verdaderamente ocurre frente a estas circunstancias que nos enlutan a diario.

Al mismo tiempo, dada la falta de acción de su gobierno y la magnitud del problema, consideramos necesario y urgente que entidades internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, organicen comisiones de verificación e investigaciones de fondo sobre el particular, para que podamos tener información veraz que permita prevenir nuevos casos y hacer justicia para los hechos ya ocurridos.

De su parte esperamos que reconozca que estamos en un momento histórico en el que es posible cambiar el rumbo de la economía nacional y de la política social, por una opción de protección de la vida y del medio ambiente con réditos traducidos en buen vivir para las generaciones venideras.

Lo invitamos a que responda abiertamente a esta carta y nos cuente cuáles han sido los avances y decisiones para evitar este derramamiento de sangre y cuáles las nuevas medidas para esclarecer esta dolorosa e inaudita situación humanitaria. A la espera de su respuesta, los abajo firmantes le seguiremos apostando a la paz mundial, a la paz territorial integral,
una paz anhelada en cualquier lugar del mundo y en esta Colombia sufrida.

Português

Bogotá, D. C., Colômbia, 21 maio de 2019

Senhor
Iván Duque Márquez
Presidente da República da Colômbia

Carta Aberta

Acadêmicos da Colômbia e do mundo assistimos com grande preocupação os acontecimentos relacionados com as ameaças, perseguições judiciais e assassinatos de lideranças sociais, de ex-combatentes, assim como defensores e defensoras dos Direitos Humanos e do meio ambiente na Colômbia. De acordo com o Centro de Investigación y Educación Popular, CINEP/Programa por la paz, em 2018 foram perpetrados, sob a categoria de violência política, 648 assassinatos, 1151 casos de ameaça de morte, 304 feridos, 48 atentados, 22 desaparecimentos forçados, três agressões sexuais e 243 detenções arbitrárias. Até agora, em 2019, foram mortas pelo menos 62 lideranças sociais.

Diante desses fatos, nos declaramos indignados pela falta de reconhecimento desta situação por parte do governo, e reclamamos ações de fundo que evitem esse contínuo e sistemático derramamento de sangue, assim como novos acontecimentos a lamentar, como o ataque ocorrido no passado 4 de maio contra Francia Márquez e outras lideranças do norte do Cauca.

Notamos que nos lugares de poder governamental e da mídia tem aumentado a incitação ao ódio e à violência que acaba com a pouca paz alcançada; e além, como apontado por Daniel Pécaut (2001), uma guerra é declarada contra a sociedade.

Ao longo de nosso trabalho acadêmico a propósito de dinâmicas locais, regionais e internacionais, alertamos que os territórios de interesse geopolítico tornam-se um foco que promove a escalada de conflitos pela expansão extrativista. Nós já notamos que há vínculos perversos entre forças legais e ilegais para expulsar populações de seus territórios, evidenciando as mesmas relações expostas por acadêmicos como Sassen (2015), Harvey (2004), Escobar (2014), o analista de defesa Herold (2007), dentre outros, sobre a expulsão, esvaziamento e desapropriação de territórios, para o avanço da acumulação em grande escala de projetos extrativistas.

No caso da Colômbia, esta situação pode ser observada na política econômica que promove medidas extrativistas como eixo de desenvolvimento, o que incentiva e facilita que setores de poder que representam interesses diversos dominem os territórios, gerando um aumento de assassinatos de lideranças que defendem os direitos dos povos e das comunidades locais. Mesmo sendo uma realidade anterior, tem apresentado um maior impacto a partir da assinatura dos acordos com as FARC-EP desde 2016, de forma contrária aos propósitos esperados da paz territorial.

 O acima exposto permite inferir que a causa das ameaças e assassinatos está relacionada com interesses de vários setores nos territórios em que atividades extrativas em grande escala são projetadas, o que coincide com as versões nos processos de justiça transicional, esclarecimento da verdade, e Sentenças da Corte Constitucional, como a do Alto Andágueda, que levam a deduzir a relação entre a vulneração dos Direitos Humanos e estas atividades.

Frases recorrentes nas mensagens de ameaça como: “acabar com todo aquele que se interponha ao desenvolvimento no país”, coloca a população como objetivo militar, porque muitos deles, representados por suas lideranças, os que se opõem aos projetos extrativos, buscando evitar impactos negativos nos ecossistemas e populações.

Por essa razão, nos chama a atenção o abandono tanto das instituições do Estado como da grande imprensa diante deste fenômeno de ameaças, perseguição judicial e assassinatos; e que ao mesmo tempo não duvidam em apontar e estigmatizar o protesto social, as atividades de liderança social e a oposição às políticas governamentais.

É preocupante que o senhor se pronuncie como governante somente após o atentado contra Francia Márquez, uma líder reconhecida internacionalmente, ganhadora do prêmio Goldman e que se encontrava com um destacado grupo de líderes; fato que transcendeu internacionalmente. O seu governo não permite compreender quais são os esforços para responder esta grave crise; observamos que as medidas até agora tomadas são insuficientes e se limitam a esquemas de segurança precários e a uma búsqueda, na maioria das vezes infructuosa, dos autores materiais, sem indagar no fenômeno em sua integralidade para assim reconhecer os autores intelectuais e os setores que estão por trás desta estratégia de desapropriação e extermínio.

Como acadêmicos, pedimos ao senhor, como chefe de governo, que ordene a abertura de uma investigação profunda, transparente e voltada para o mundo, que mostre o que realmente acontece diante dessas circunstâncias que nos vestem de luto diariamente.

Ao mesmo tempo, dada a falta de ação do seu governo e a magnitude do problema, consideramos necessário e urgente que entidades internacionais como a Human Rights Watch e a Anistia Internacional organizem comissões de verificação e investigações aprofundadas sobre o assunto, para que possamos ter informações verídicas que permitam prevenir novos casos e obter justiça diante dos eventos já ocorridos.

Da sua parte, esperamos que o senhor reconheça que estamos diante de um momento histórico em que é possível mudar o curso da economia nacional e da política social, para uma opção de proteção da vida e do meio ambiente com rendimentos traduzidos em bom viver para as gerações vindouras.

Convidamos o senhor a responder abertamente esta carta e a nos informar quais são os avanços e decisões para evitar esse derramamento de sangue e quais as novas medidas para esclarecer esta situação humanitária dolorosa e sem precedentes. Aguardando a sua resposta, os signatários continuaremos a apostar na paz mundial, na paz territorial abrangente, numa paz desejada em qualquer parte do mundo e nesta sofrida Colômbia.

Com cópia para: Sua Santidade o Papa Francisco. Human Rights Watch e Anistia Internacional.

Nuestro murmullo será ensordecedor: ABORTO LIBRE YA!

Gala Abramovich (5)

Fotografía: Gala Abramovich / marcha por el Aborto legal seguro y gratuito / 8A, Buenos Aires

El pasado 8 de agosto, el senado argentino rechazó el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. 38 senadoras y senadores (contra 31) se opusieron a que el aborto sea legal, seguro y gratuito, que ya contaba con media sanción de la cámara de diputados. 38 senadorxs, y a través de ellxs, el Estado argentino, se opusieron de esta manera, a aceptar la decisión de cada persona y de cada mujer sobre su cuerpo y sobre su vida; se opusieron a garantizar condiciones dignas para esa decisión, se opusieron a proteger a cada persona y a cada mujer que ellxs representan. De esta manera ratificaron la responsabilidad directa del Estado en las muertes y padecimientos que conlleva la ilegalidad y la precariedad impuestas; ratificaron una política estatal de desigualdad y de marginalización; ratificaron un Estado excluyente y exclusivo; ratificaron un Estado dependiente, dependiente de creencias religiosas, dependiente de cúpulas eclesiásticas; ratificaron un Estado arcaico; ratificaron un Estado patriarcal y machista; ratificaron un Estado que no queremos, un Estado que no constituimos y que no nos constituye.

Muchas de las alocuciones que precedieron la votación pusieron de manifiesto no ya diferencias ideológicas ni de diferencias en las concepciones de política estatal que pueden ser debatidas en el marco de un senado, sino un cuerpo representacional caracterizado por la necedad, la ignorancia, la negación y, peor aún, caracterizado por criterios confesionales de una minoría: la del integrismo religioso que se propaga y extiende de manera preocupante su poder político y económico en la región.

La jornada de votación del proyecto de ley IVE en el senado argentino evidenció un desfase abismal entre dos cuerpos: el cuerpo representacional dentro del recinto y el cuerpo político fuera de él, el de las luchas y fuerzas que preceden y postceden al 8 de agosto y que sobrepasan los límites nacionales.

Constituyéndose como parte de esas fuerzas, la RedCSur, abre aquí un espacio de visibilidad para testimonios y aportes de distintos puntos del continente, para continuar pensando y afirmando las luchas por el aborto y el irreversible avance de su despenalización social, porque el fallo no fue solo un fallo para la Argentina, si no un mensaje para toda la región.

De Argentina, compartimos la intervención  en el debate parlamentario de la socióloga Nayla Vacarezza, quien además se ha especializado en los cruces entre arte y activismos por el derecho al aborto. El texto Escuchen el murmullo de esta revolución plantea la necesidad de volver inteligibles la distintas y heterodoxas formas de sentir con respecto al aborto que hasta hace poco tiempo carecían de expresión pública, y busca desnaturalizar la codificación del aborto como una experiencia exclusivamente traumática. El texto está acompañado de la imagen de la ola feminista del colectivo Mela Rebalsa.

Incluimos también el texto Nos tienen miedo de Verónica Gago, escrito desde el pulso de la masiva manifestación del 8 de agosto en Buenos Aires. El texto revive la jornada histórica mostrando cómo la fuerza feminista en las calles hizo temblar la jerarquía entre lo público (en tanto espacio masculino de deliberación y acción política) y lo privado (como confinamiento doméstico femenino) que resguarda el orden patriarcal, trastocando las cartografías políticas y dejando en evidencia los síntomas de un habla senatorial que vio amenazados sus pactos y privilegios. Un texto imprescindible para replicar la fuerza política de un movimiento que no cede ante una clase política sorda y que da la espalda a la calle, de un movimiento que llegó para quedarse. El texto está acompañado por imágenes de la fotógrafa argentina Gala Abramovich. 

Desde el contexto chileno, donde en la última marcha del 25 de julio, tres mujeres fueron apuñaladas y  grupos antiaborto desplegaron un lienzo pidiendo la esterilización de mujeres y derramando sangre animal en la vía pública, incluimos la Declaración de distintas organizaciones feministas contra dichas agresiones y el texto El momento del aborto libre, de Karen Glavic. Este texto piensa las temporalidades de la lucha por el aborto y se propone pensar el reclamo por el aborto libre como una chance de correr el cerco de lo posible que ha delimitado lo político durante la posdictadura neoliberal en Chile, al apostar por “un proyecto de desmercantilización de la sociedad, que también pueda ser una recuperación de los cuerpos que nunca es totalmente individual”, como pide la política liberal.

Sumamos también el texto La polémica en torno al aborto y el derecho a la salud en México de las investigadoras mexicanas Lucía Melgar y Susana Lerner, quienes  a partir del caso de Martha Patricia Martínez, que en 2016 fue condenada en por haber tenido un aborto espontáneo en la ciudad de Veracruz, revisan críticamente la discusión por la legalización del aborto en México, sistematizando el marco de las propuestas pro-derechos y anti-derechos, que se reitera en los debates que atraviesan a buena parte de los países de América latina y el Caribe. El texto está acompañado por una serie de imágenes de Monica Meyer y Maris bustamante de movilizaciones por el aborto de los años ochenta e imágenes de marchas actuales y por fotografías de Katia Flores.

Incluimos también el texto“La verdad de la violación en los servicios de aborto legal en Brasil”de Debora Diniz, Vanessa Canabarro Dios, Miryam Mastrella y Alberto Pereira Madeiro. A partir de una serie de entrevistas a profesionales de la salud, el texto muestra cómo  la atención a los casos de aborto que acuden a la causal de la violación,  pone en juego todo un peritaje, sostenido en regímenes de sospecha y economías morales, que exhiben el plegamiento del poder médico al poder policial. El artículo muestra como este peritaje produce un modo de subjetivación de las mujeres como víctimas, como ratificación última de la verdad de la violación. 

 

#8A Lucha por el derecho al Aborto en Argentina

 

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El 6 de marzo de 2018 tomó estado parlamentario, por primera vez, el proyecto de ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo propuesto por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que impulsa la promulgación de la ley desde hace 13 años. Aunque la Argentina está hoy bajo un Gobierno de derecha neoliberal que precariza las vidas de los sectores más vulnerables de la población y, en especial, las de las mujeres, un histórico, heterogéneo y vigoroso movimiento de mujeres, lesbianas, personas trans y varones anti-patriarcales, se ha tomado las calles en una inmensa marea verde para hacer visible el reclamo, logrando una transversalidad política inédita, desde abajo hacia arriba, con gran protagonismo de las generaciones más jóvenes. Luego de meses de discusión (15 jornadas, 724 exposiciones ante diputados y diputadas de las comisiones) el proyecto presentado –que despenaliza el aborto en la semana 14, se opone a la objeción de conciencia de instituciones de salud y promueve la producción pública de misoprostol– tuvo media sanción en la cámara de diputados. Para que se convierta en Ley, todavía falta la media sanción de la Cámara Alta, en donde el debate parlamentario alcanzó altos niveles de controversia entre entre quienes apoyan la ley y los sectores conservadores, opuestos a toda evidencia científica y al paradigma de derechos consagrado por los organismos internacionales de algunos de los argumentos expuestos. 

EL 8 de Agosto, se debate el proyecto de ley en la cámara del Senado. 

¡EL #8A todxs a la calle para exigir ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO! 

 

ABORTO LIBRE

Contra la clandestinización y la desigualdad, por la autodeterminación de los cuerpos.

Este 25 de julio de 2018 se realiza, por 6to año consecutivo, una jornada de movilizaciones en todas las ciudades de Chile para exigir aborto libre, legal, seguro y gratuito. Hace casi un año, en agosto de 2017, el Congreso chileno aprobó la ley que permite la interrupción del embarazo en tres causales: inviabilidad fetal, riesgo de muerte de la mujer y en casos de embarazo producto de violación, dejando así de ser uno de los países que penalizan el aborto en todos los casos. Pero esto no fue, ni es, suficiente. El movimiento feminista vuelve a salir a las calles para exigir el derecho al aborto, reivindicación que hoy también está en pugna en la sociedad argentina.

En el marco de las luchas del movimiento feminista latinoamericano por el aborto libre, desde la RedCSur apoyamos, acompañamos y difundimos distintas activaciones que se están realizando en diferentes puntos del continente.

Frente a la histórica situación en que el aborto clandestino se ve agravado por condiciones de desigualdad social y ante la necesidad de situar el aborto como un problema de salud pública que interpela a toda la sociedad, nos interesa dar cuenta de una heterogeneidad de prácticas, discursos e interrogantes que se diseminan a lo largo del continente. Pulsa en estas experiencias la premura de sacar la práctica del aborto de la penalización legal y social en que hoy se encuentra subsumido. Junto con ello, la certeza de que luchar por su despenalización y legalización es luchar en contra de la desigualdad y del mandato a la maternidad obligatoria. Es saber que la exigencia al Estado no reemplaza la lucha por las políticas de socialización de la información y por la práctica autónoma  e histórica de mujeres que han abortado y seguirán abortando, tal como dicen en Chile: con las amigas y en la casa (como se viene realizando históricamente en distintos territorios con productos como el misoprostol, por ejemplo).La lucha por el aborto es una lucha transversal y abierta. Es oponerse y transformar las violencias del sistema médico, que no se erradican con una ley, es la necesidad de defender y visibilizar la heterogeneidad de los cuerpos gestantes, para que no se generen más exclusiones y se escuchen las necesidades de hombres trans, es dar batalla al avance dramático del integrismo religioso (evangélico y católico) en la clase política de la región, es concebir nuevas/otras formas de una educación sexual no sexista y laica.

Hoy las feministas en Chile, declaran: no bastan tres causales, la maternidad será deseada o no será.

La RedCsur se suma a su lucha y a las de toda la región.

No a la impunidad

 

La Red Conceptualismos del Sur manifiesta su repudio al avance de la impunidad sobre los delitos de lesa humanidad que está teniendo lugar en Argentina bajo el gobierno de Mauricio Macri.

El pasado tres de mayo la Corte Suprema de Justicia argentina, decidió por mayoría de tres votos contra dos, beneficiar la reducción del cumplimiento de las penas de prisión por delitos de lesa humanidad a Luis Muiña quien fue juzgado y condenado a 13 años de prisión por secuestros, torturas y desaparición contra trabajadores del Hospital Posadas durante la última dictadura (1976-1983). Esta decisión de la Corte Suprema representa claramente un retroceso en las garantías democráticas ganadas socialmente y apunta a abrir resquicios para el avance de la impunidad de genocidas.

Un primer aspecto a señalar es que dos de los jueces que votaron a favor del fallo, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, fueron designados por decreto de Mauricio Macri en el año 2016. Aunque el nombramiento por decreto fue considerado inconstitucional, ambos jueces fueron luego refrendados por el Senado por mayoría de votos que incluyeron tanto al oficialismo como a la oposición. La corte basó el fallo que reduce las penas de genocidas, en la ley 24.390, conocida como el beneficio 2×1, que originalmente, tenía como objetivo favorecer a personas sin sentencia firme que se veían en situación de prolongar su encierro ante la dilación de los procesos judiciales, incrementando al mismo tiempo, la sobrepoblación de las cárceles argentinas. Esta ley, vigente entre los años 1994 y 2001 y actualmente derogada, es la que los jueces de la Corte Suprema intentaron utilizar para beneficiar a los genocidas.  Esta medida encontró una rápida respuesta en el cuerpo social: el parlamento aprobó como medida de urgencia una ley que prohíbe la aplicación del beneficio del 2×1 a genocidas y lo más importante, la impunidad fue masivamente repudiada por la fuerza de una movilización en las calles.

Como han señalado diversas organizaciones de derechos humanos, este fallo, por sus consecuencias, encuentra continuidad en los decretos promulgados por el presidente Carlos Menem entre 1989 y 1990, que indultaron a militares y civiles condenados por sus crímenes durante la dictadura;  prolonga también la impunidad que sellaron, incluso antes, las leyes de Obediencia Debida (1986) y Punto Final (1987) del presidente Raúl Alfonsín.

Este no es un hecho aislado en el actual gobierno argentino y de manera más amplia muestra cómo las renovadas políticas neoliberales buscan desmantelar derechos y conquistas sociales así como las luchas que las produjeron. Para ello, no se duda en recurrir al que está siendo uno de los instrumentos más efectivos de los gobiernos de derecha en la región (como ha mostrado emblemáticamente el caso de Brasil): el Poder Judicial. Otros hitos recientes buscan poner en cuestión y revertir una serie de logros asentados por años de lucha de las organizaciones de derechos humanos en las calles, dejando ver una trama de complicidades entre el oficialismo político-económico, los medios de comunicación, el poder judicial y las autoridades de la Iglesia Católica. El más inmediato, es el renovado llamado a la “reconciliación” de dicha iglesia, institución que ha sido caracterizada por sus complicidades con la última dictadura en Argentina. La cúpula de la Iglesia Católica convoca a familiares de víctimas de terrorismo de Estado y también de represores, para fomentar la reconciliación, reactivando así la lógica de simetría y de guerra con que la teoría de los dos demonios codifica la violencia sistemática ejercida por el Estado sobre la población. Pero también es posible sumar otros hitos: la suspensión de la investigación sobre las crímenes económicos cometidos por civiles durante la dictadura, las sucesivas declaraciones negacionistas de altos funcionarios del gobierno, como el propio presidente Macri y su ex-ministro de Cultura Darío Lopérfido, que en diferentes ocasiones pusieron en duda el número de 30.000 detenidos-desaparecidos durante la última dictadura, el intento de declarar movible el feriado del 24 de marzo,  fecha en que la sociedad argentina en su conjunto rememora el golpe de Estado de 1976, o la reunión del secretario de derechos humanos, Claudio Avruj, con representantes del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Vìctimas (CELTYV), una asociación que reclama la libertad de los represores. Gestos que parecían estar anticipados por la editorial del Diario la Nación del 23 de noviembre de 2015 titulada “No más venganza”, que anunciaba que la elección de un nuevo gobierno era el “momento propicio para terminar con las mentiras sobre los años 70 y las actuales violaciones de los derechos humanos”.  Las tentativas de deslegitimación de la historia, la homogeneización de reclamos de las víctimas del terrorismo de estado y los familiares de los represores, la “legitimación democrática” de hechos o actos antidemocráticos, los avances en el resquebrajamiento del tejido social que significa no reconocer crímenes de lesa humanidad y la naturalización de la impunidad parecen ser, entre otros, motivos persistentes del actual gobierno argentino y forman parte del repertorio de (nuevos) discursos neo-liberales democráticos.

La RedCSur, repudia estos hechos, y manifiesta su apoyo a las organizaciones de derechos humanos de Argentina, exigiendo que se respeten sus reclamos (que son los de todxs nosotrxs); reclamos que históricamente han logrado sentar antecedentes para toda la región en materia de juicios a genocidas y de políticas de la memoria. Consideramos que los delitos de lesa humanidad  no pueden, bajo ninguna excepción, ser indultados, sobre todo teniendo en cuenta que, en Argentina continúan vigentes mientras no se esclarezca dónde están los cuerpos de los desaparecidos y cuál fue el destino de los hijxs apropiadxs. Hechos como este nos alertan sobre la posible reversibilidad de logros políticos alcanzados en los últimos años y son un llamado a afinar la imaginación colectiva y a reforzar las estrategias.

Por todas estas razones pronunciamos un rotundo NO a la impunidad. NO a la impunidad de los genocidas, NO a toda forma de impunidad jurídica, económica y social. Es así que nos sumamos al grito de Las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, de otras organizaciones de derechos humanos y al de la sociedad en su conjunto :

No perdonamos. No nos reconciliamos. Contestamos el negacionismo neoliberal. Pedimos cárcel común y perpetua a los genocidas.

RedCSur, 10 de mayo 2017

HOMENAJE A JUAN CARLOS ROMERO

romero grito foto ivana vollaro

Juan Carlos Romero. Foto: Ivana Vollaro

Juan Carlos Romero y los verbos de acción

En el comedor del 5° J nunca falta el sol. Una bolsa de arpillera de café traída desde Centroamérica, donde se refugió a comienzos de la dictadura, ocupa buena parte de la pared. Las gatas siamesas exigen mimos a los visitantes. Un libro abierto abandonado sobre el sillón también reclama atención. El mate, pequeño y metálico, va y viene. Nunca salí de allí sin un nuevo proyecto. Juan Carlos Romero (1931-2017) era preciso, conciso para hablar, sin vueltas ni firuletes. Tan generoso para compartir su tremenda biblioteca y su enorme experiencia a cualquiera que se arrimara. Un motor inagotable a la hora de animar a conformar grupos y salir a la calle.

Lo conocí en 1991, cuando llegamos a ese comedor Mariano Mestman y yo a entrevistarlo sobre los inicios de su itinerario artístico y político, en los años 60. Y allí mismo nos encontramos por última vez hace un par de meses a conversar del Archivo de Artistas que conformamos como asociación civil hace unos cuatro años.

La condición indisociable entre su vida, su trabajo, su obra, su casa y su archivo es una de las claves para llegar a Romero. También su rotundo desinterés por el estrellato y el glamour tan habituales en el mundo del arte. Le provocaba extrañeza, incluso incomodidad, que lo tratasen como un mito. Mito porque estuvo allí, siendo un adolescente, en las movilizaciones del 17 de octubre de 1945. Y estuvo allí, de nuevo, en la formación del Movimiento Revolucionario Che (MR-Che), uno de los primeros grupos político-culturales de apoyo al foquismo guevarista iniciado en Argentina en los años sesenta por Jorge Masetti, el “comandante segundo”. Estuvo de nuevo implicado en la CGT de los Argentinos. Y podríamos seguir…

Si intentásemos el ejercicio de definir a Juan Carlos Romero con una única palabra, cualquier término, incluso “artista”, resultaría estrecho, insuficiente. Romero fue, es, qué duda cabe, un artista descomunal, prolífico e incansable experimentador, con una producción tan vasta como consistente, que va del grabado experimental al libro de artista, de la poesía visual al arte correo y la acción gráfica.

Pero pensar en Romero es, también, referirse al docente. Desde 1961 en su quehacer diario sostenido fue ser docente o maestro como muchos eligen nombrarlo. Su capacidad de transmisión a otros se expandió inagotable: en instancias formales e informales, en circunstancias institucionales o espontáneas, cerca de su casa o muy lejos, en cualquier punto del interior del país y muchas veces fuera. Son incontables los artistas que pasaron por sus clases, conocieron de primera mano experiencias de las que él fue partícipe directo o testigo privilegiado, se sorprendieron y ampliaron radicalmente su noción de arte y de artista, transformaron su práctica en complicidad con sus modos de hacer, encontraron en diálogo con él una clave nueva para desplegar una idea y salir del pantano.

Romero fue, de manera imposible de escindir con su producción artística y su labor docente, un prodigioso archivista. Su Archivo de Artistas es un cúmulo vivo y mutante, que se organiza con una lógica propia que es la de su sensibilidad, los asuntos a los que lo llevaba su obra, los hallazgos que encontraban sus ojos de hurgador de ferias, anticuarios y librerías de viejo. Sus incursiones, se trate de caminatas barriales o viajes por ciudades distantes, no son tanto del estilo del flâneur sino más bien del arqueólogo: provocan excavaciones, desentierros, develan lo olvidado o lo invisible.

Su archivo comienza en su casa, en ese comedor luminoso donde nos recibió a tantos, y sigue en la casa cercana que compró especialmente para albergar, organizar y abrir al público ese tesoro, que incluye desde una colección de miles de afiches y volantes políticos desde 1930 hasta cientos de libros de artistas, una colección sobre la yerba mate, otra sobre tango, otra de objetos sobre la muerte (en el retrato fílmico “Queda la palabra” que realizó María Rosa Andreotti en 2014, Romero se ríe diciendo que ahora que la muerte se aproxima prefiere no continuar esa colección) y cuántas más.

Ninguna de estas cosas está allí de modo aleatorio, y Romero tenía la memoria fresca y precisa para contarnos las circunstancias del hallazgo, las razones de la incorporación. Con generosidad incondicional, brindó siempre sus materiales a quién se acercaba. Por eso, el archivo de Romero está tan vivo: porque en él se alimenta su obra y la de otros, porque sobre sus papeles y objetos respiramos muchos. En sus atiborradas estanterías conviven un repertorio de coloridas calaveras provenientes de mercados populares con ex libris, letreros de campo con catálogos de tipografías extrañas, ejemplares de la revista-sobre Barrilete, que editó (y le entregó en mano) el poeta desaparecido Roberto Santoro, con catálogos de la actividad del CAYC, imágenes del primer Siluetazo con afiches de la resistencia peronista, serigrafías del grupo CAPataco con sobres de arte correo enviados por Edgardo Vigo…

Romero fue, además, y desde muy joven, un inquieto activista sindical: a los 17 años fue delegado de una fábrica metalúrgica en Avellaneda. Después de 1955 y hasta los años de la privatización de ENTel, fue parte de varias listas de oposición dentro del gremio telefónico. En los primeros años setenta, cuando inició su actividad docente en la Universidad Nacional de La Plata (de la que en 1975 fuera cesanteado), impulsó la sindicalización de los docentes universitarios en la carrera de Cine. Entre 1973 y el golpe de Estado de 1976, fundó y encabezó la comisión directiva del Sindicato Único de Artistas Plásticos (SUAP), breve pero intensa experiencia de agremiación alternativa que llegó a tener más de un centenar de afiliados. En este sindicato confluyeron artistas próximos a alguna variante de la nueva izquierda de la época.

Afiches diseñados por Juan Carlos Romero en 1964 como integrante de la lista opositora dentro del gremio telefónico

Romero fue, durante medio siglo, un gran articulador y promotor incansable de iniciativas colectivas de artistas. Desde la experiencia de Arte Gráfico-Grupo Buenos Aires iniciada en 1970, que se propuso socializar en plazas públicas de la ciudad las técnicas de grabado, hasta el grupo Artistas Plásticos Solidarios (que lleva quince años de participación activa en las movilizaciones, junto a Ana Maldonado, Diana Dowek, Luis Felipe Noé, Javier del Olmo, Hugo Vidal y Cristina Piffer). Es difícil encontrar un período en que no haya alentado la conformación de agrupamientos más o menos permanentes y redes de artistas dispuestos a tomar posición pública con sus acciones colectivas. Incluso a comienzos de la década menemista, Romero impulsó junto al grupo Escombros, a Hilda Paz y a muchos otros, diversas convocatorias artístico-políticas en calles y baldíos, en sindicatos y museos. Desde hace diez años integró la Red Conceptualismos del Sur, desde donde lanzamos con él por todas partes la acción gráfica “Todos somos negros”, recuperando la radical y olvidada revolución haitiana en medio de los festejos oficiales de los bicentenarios de la independencia.

Romero funcionó como bisagra o transmisor entre las experiencias de arte y política de los años sesenta y setenta y aquellas surgidas desde la posdictadura, permitiendo la conexión del legado de prácticas bloqueada por el golpe de Estado. Fue en sus clases en la Escuela Pueyrredón que muchos estudiantes, entre ellos las integrantes del Grupo de Arte Callejero (GAC), conocieron las prácticas de activismo artístico de los años ochenta.

Romero también fue escritor, que recurrió a la poesía y al ensayo, y produjo textos de batalla, manifiestos, declaraciones, críticas sobre producciones ajenas, análisis de coyuntura y sobre todo intervenciones gráficas. Convirtió en método de trabajo la apropiación de citas ajenas, textos e imágenes que arrebata a los diarios o a los libros, a la calle o a la biblioteca, ideas encontradas y resignificadas, en un programa de acción, un recurso creativo para incidir en su entorno. Fue además editor (junto a Hilda Paz y a Fernando García Delgado produjo libros sobre el arte correo en Argentina y revistas de poesía experimental como Dos de Oro o Vortex). Fue curador: ejerció ese rol en espacios institucionales como el Museo de Telecomunicaciones (entre 1980 y 1983), en una gestión que intentó de ampliar las fisuras y puntos ciegos del régimen dictatorial, al dar cabida a exposiciones que hablaban de alguna manera elíptica, metafórica o camuflada, del terror reinante. Organizó numerosísimas exposiciones colectivas e individuales en diversos espacios, reconocidos o emergentes, reales o ficcionales, desde el Centro Cultural Recoleta hasta el versátil Museo del Objeto Contemporáneo.

Lo vi más de una vez trepado a la escalera con clavos y tanza, cuando llevábamos juntos la programación de la sala “Clement Moreau” -literalmente, un garaje- en los primeros tiempos del CeDInCI (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina). Junto a Fernando Davis, curó en los últimos años preciosas exposiciones, entre otras “Poéticas oblicuas” en la Fundación OSDE en 2016, que develó un panorama desconocido en torno a la poesía experimental en la Argentina.

Romero fue, por sobre todo lo demás, un querido amigo. Tozudo, generoso, con un sentido del humor sutil. Quizá desde allí haya que entender, como un guiño, su último deseo: que sus cenizas sean arrojadas al Riachuelo. No al Río de la Plata, no al Océano Atlántico. Al Riachuelo. ¿Será una burla a la solemnidad de los rituales fúnebres? ¿O quería atravesar una vez más el puente hasta la Avellaneda de su infancia?

Hoy domingo lo despedimos en Chacarita. Éramos muchos, callados por la pena. Mientras caminábamos hacia el crematorio, su amiga Ivana Vollaro nos contó que al desayunar había abierto el diario y se había topado con páginas enteras ilegibles, con la tinta corrida, saturando el papel, manchándole las manos. Juan Carlos solía sentarse a leer los diarios con tijeras e iba recortando palabras, fotos, titulares, que alimentaban distintos sobres de su archivo, futuros materiales para sus obras. Supe, de golpe, que se nos había hecho más difícil el camino: leer un diario ilegible. Y enseguida intuí que él hubiera recortado incluso algunas manchas y hubiera salido con otros a empapelar las calles, una vez más.

Lo que sigue es un collage de voces amigas componiendo un abrazo múltiple al querido Juan Carlos Romero. No resulta nada casual que en todos estos ejercicios de memoria los verbos de acción aparezcan con tanta fuerza.

Ana Longoni

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Salir a la calle

Terminado el vernissage de la muestra, salimos a la calle, algunos todavía con copas en la mano. Romero llevaba un rollo de afiches bajo el brazo, un tacho de engrudo en la mano derecha. Empezó la pegatina a todo lo largo de la avenida (era Juan B. Justo, me parece): unos cartelones amarillos, con la inscripción “Ahora somos todos negros”, una condensación del artículo 14 de la Constitución Haitiana de 1805. Unos meses después, repetimos la acción en Madrid, detrás del Reina Sofía. Siempre que hace esto, a Juan Carlos se lo ve feliz. Extrañamente, al mismo tiempo está concentrado, rigurosamente atento a lo que hace. Como si pensara: esto es muy divertido, pero también es una cosa muy seria. Sacar a la calle el arte (si se llama así: a él le importa, justamente, la acción antes que el nombre) es saltar por encima de las rayas que dibujan los dispositivos de las disciplinas que se llevan inadvertidamente inscriptas en el cuerpo: entre la alegría y la seriedad, entre el arte y la calle, todo se vuelve un territorio borroso y blando, pero donde se pisa firme. Romero termina, y alguien saca fotos de su sonrisa engrudada y pícara. Él lo hace parecer todo muy fácil, pero –aunque el clima es lúdico- sabemos que no es solo un juego: hay unos umbrales que se corrieron de lugar, unos paredones que se movieron, y la Ciudad acusa recibo con el ceño fruncido y una indecisa perplejidad. Es su premio: Juan Carlos ganó otro concurso.

Eduardo Grüner (filósofo)

Uma das minhas melhores lembranças com Juan Carlos Romero foi quando fizemos esta ação em Madri, no bairro de Lavapies, espalhando os cartazes de seu projeto”Todos somos negros”, em resposta às comemorações dos bicentenarios da América latina.
Ele havia feito uma oficina contando sobre esse projeto e uns 10 minutos depois de falar sobre “Todos somos negros” ele virou pra nós e disse “agora vamos sair na rua pra colar cartazes!”. Contando essa história assim parece não ter tanto impacto, mas eu não consigo descrever em palavras o que era ver nos olhos de um senhor como o Juan Carlos o brilho de sair pelas ruas e fazer uma intervenção. Ele transmitia muita paixão sobre aquilo que fazia. Ele poderia sair durante horas no frio com um bando de jovens pelas ruas pra fazer essas coisas. Parece que nada o impedia. Ele era incansável, um dos melhores artistas e militantes que eu já conheci na minha vida. Inspiração e prova de que arte e política andam juntas.
Hoje você nos deixou e sentiremos muita falta, querido amigo. Nesta noite, todos somos Juan Carlos Romero. “

André Mesquita

 

Digital Camera

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Saltar

Conocí a Juan Carlos en el año 2000, en La Cárcova. Era el profesor, y al poco tiempo entendí que era un artista inmenso, un maestro de la vida, un militante incansable, un hacedor de grupos, un lector ávido, un coleccionista consecuente y un amigo generoso.

Gracias (esa es la palabra que no puedo dejar de repetir, desde que escuché la terrible noticia de su muerte), gracias a sus palabras –“para trabajar en la calle hay que trabajar en grupo”-fundamos Periferia en el turbulento verano de 2002 y gracias a sus ganas inclaudicables de jugar y a la vez de molestar al mundo del Arte, inventamos el MOC en 2009.

En 2005 invitaron a Periferia a realizar una acción en la sede de Estudio Abierto que se hacía en La Cárcova. Llenamos la fuente de barro y le colgamos filminas con textos que hablaban de la memoria del Río de la Plata. Un grupo de estudiantes crónicos se sintió ofendido y quiso rompernos la obra. Juan Carlos saltó (literalmente) en nuestra defensa y terminó declarando en Prefectura y sancionado por el Rectorado del entonces I.U.N.A., lo que derivó en su renuncia. Hicimos cartas y nos movilizamos. Él nos tranquilizaba. “¿Cómo estudiantes de arte pueden atentar contra una obra?”, decía, “No puedo seguir dando clases en un lugar así”. Nos fuimos todos. Y nunca dejamos de compartir ideas, imágenes, textos y miles de proyectos. Nunca dejé de sentir la misma emoción al tocar el timbre del 5° J de la calle México.

María Paula Doberti (artista)

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Sonreír

Nos veíamos irregularmente. A veces muy intensamente, otras de vez en cuando. Dependía de las ocupaciones de cada uno y de cuando la vida me ofrecía  el privilegio de pasar un momento juntos.  Su exposición, curada por Fernando Davis, fue un período muy intenso en el que literalmente se expuso íntegro, con toda la potencia de su obra, con las batallas que había entablado, con las heridas (y también la enorme potencia del deseo) que le produjo este país, no este Chile sino ese, Argentina 

Hacia el final fue la espera, mientras salía de un episodio de salud, para que, con Fernando Davis, realizaran la curaduría de la exposición  Poéticas Oblicuas: pudo ocuparse de la obra de sus pares, pudo ocuparse de desplegar las imágenes de un capítulo no escrito de la historia de las artes.  Según María Esther le hizo mucho bien esa tarea. Lo vimos feliz, comprometido, con asistencia perfecta, y, a veces, muy cansado.

Uno de los recuerdos que atesoro muy especialmente tiene que ver con un episodio anterior: ¿hará unos 20 años? Nos juntábamos no sé porque y llegó  con una sonrisa feliz, de esas que le hacían brillar los ojos,  pero también con algo sorpresa, de picardía y también de ironía: “vendí una obra”, dijo, sorprendido, y más se agrandaba la sonrisa: “me descubrieron”.

Allí estaba él. Una obra completa sin traicionarse, sin pensar en el mercado, una obra hecha porque así se lo reclamaba su compromiso con la vida.

María Teresa Constantín (historiadora del arte, coordinadora de Arte de la Fundación Osde)

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La desaparición, montaje de la instalación gráfica en una calera dinamitada en la calle 508 y 10 de Ringuelet (partido de La Plata, provincia de Buenos Aires), en el marco de la exposición “Todos o Ninguno” organizada por el grupo Escombros, 9 de diciembre de 1995

Embarrarse

Simpleza y practicidad era la manera con que Juan Carlos organizaba todas sus acciones. Así fue al encontrarnos en la esquina a una cuadra de su casa, cuando en plena conversación surgió la idea de hacer la muestra de Trelew en el Centro Cultural de la Cooperación (2011). Con esa sencillez decía: este afiche va acá, ponemos aquel en tal pared, ese va por allá y listo. Sin el afecto mutuo no hay hecho estético. Luego vinieron las charlas sobre poesía visual con artistas amigos, la presentación de su documental Queda la palabra (2014), y tantas experiencias como artista, curador, editor y militante agitando en grandes espacios y haciendo pegatinas por los barrios. Siempre poniéndole el cuerpo a la palabra y comprometido con las causas populares. Arrastró a embarrarse a distintas generaciones con la misma energía que hasta finales del año pasado lo llevó a organizar en su archivo un encuentro de artistas con tipografía, atento para construir colectivamente con la letra, el tipo de madera y la tinta siempre fresca en papeles precarios que nunca flaquearon, tan potentes como esa fuerza contagiosa que nos sedujo a activar cariñosamente con el afiche en mano: palabra poética y cuerpo político ocupando la calle.

Juan Pablo Pérez (artista y coordinador de Ideas Visuales del CCC)

Pulsar

Cada vez que lo visitaba o nos juntábamos en su casa para trabajar en algún proyecto, se repetía, como un rito, una misma situación. Sobre la mesa del comedor, Juan Carlos había separado algún libro o catálogo o algunos materiales de su archivo para mostrarme. “Mirá esto Fernando”, me decía contento y maravillado de enseñarme esos papeles, como si él mismo los estuviera viendo por primera vez. Lo conocí en septiembre de 2002, en el marco de una entrevista que les hice a él y a Hilda Paz. Le pregunté sobre su amistad con Edgardo Vigo, sobre el grabado experimental, sobre el arte y la política. Habló rápido, contándome todo de golpe, con la misma energía desbordante y generosa con que organizaba y mostraba su archivo, que me enseñó poco después. Le mencioné que con un grupo de amigxs y artistas de La Plata venía haciendo una serie de acciones gráficas callejeras y enseguida se interesó. Poco después nos invitó a exponer en el CeDInCI, en la sala que coordinaba con Ana Longoni, amiga a quien conocí, precisamente entonces, a través de Juan Carlos.

El proyecto de la exposición Poéticas oblicuas, que tuve el privilegio de curar junto a él en el espacio de arte de Fundación OSDE, se inició, como muchos otros proyectos que compartimos, en su archivo, entre publicaciones de poesía visual, libros de artista y otras ediciones gráficas experimentales. Juan Carlos era excesivamente meticuloso con la organización de su archivo y con la clasificación de los distintos materiales, que separaba en cajas o carpetas y etiquetaba prolijamente. Pero se trataba de una organización que estaba muy lejos del rigor del archivista profesional y, por el contrario, aparecía atravesada por la delicadeza amorosa y por la apuesta política de quien entiende que no se trata solo de guardar materiales del pasado para conservarlos, sino de construir una memoria agitativa capaz de incidir en sucesivos futuros por venir. Organizar y disponer esa memoria para otrxs, para que otrxs la usemos y la activemos en otros presentes, para que la hagamos pulsar.

Juan Carlos fue un artista lúcido y comprometido con su tiempo, un militante y un docente incansable que supo articular de manera poderosa los ámbitos de la práctica artística y la acción política. Eligió desparramar el arte y la política por las aulas y las calles. Para mí, fue también un amigo precioso e imprescindible, de esos con los que es posible aprender que, frente a la hostilidad del presente, se trata de construir colectivamente espacios de libertad desde donde inventar un mundo más habitable y vivible. Y hacerlo, además, con la misma cuidada delicadeza con la que él guardaba amorosamente los papeles de su archivo.

Fernando Davis (profesor, investigador y curador)

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Encontrar

Tuve la oportunidad de descubrir, compartir y aprender de dos enormes artistas argentinos: Teresa Volco y Juan Carlos Romero, que seguramente y desde la noche del sábado 22 de abril de este 2017, estarán planeando las acciones de una nueva Mutual Art-gentina. Fue en el año 1997 que desperté, junto a ellos, este camino del arte en y con la calle.

Anoche se fue, sin que pudiera despedirlo, mi querido maestro Juan Carlos Romero, el que hablaba más que rápido, el que no paraba de inventar y diseñar las obras más comprometidas y viscerales de una época que también viví. El que vino a mi cátedra de la, por aquel entonces, Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, para inventar un libro que se llamó “Mentiras, excusas para dibujar”, el que caminó adelante del cartel “Privatizado” por las calles de Córdoba a fines de los 90, el que me enseñó el sentido de los monumentos que propone el poder político en los espacios públicos, el que me abrió las puertas de su taller-estudio y me contó infinidad de historias gráficas, el que me pasó el nombre de la imprenta de tipos móviles para hacer algunos carteles. Juan Carlos, al que honramos en la Universidad Nacional de Córdoba, entregándole el premio Cultura 400 años en agosto de 2013.

Romero, cartel y poesía, qué suerte la mía haberte encontrado.

Sandra Mutal (artista, activista sindical)

Decir /hacer

Me dedico a apropiarme de frases de otro para realizar mi obra”, me dijiste una vez.

No cualquiera puede convertir en obra  las frases de otros. Lo hiciste vos porque tu palabra nos involucró o lo que es lo mismo nos hizo participar. Todos los que te conocimos sabemos del valor que le diste a la palabra. Tu palabra siempre fue derecho, no anduvo con rodeos, fue una palabra directa y sincera. Una palabra a la que siempre le pusiste el cuerpo. Tu palabra fue acción.

Como dije durante la presentación de tu muestra en la FM La Tribu, que coincidió con tu último cumpleaños, “si la palabra -hablada o escrita- nos permite unir nuestro mundo interior con el exterior, vos, querido Juan, lo que sentís y pensás es -palabra mediante- lo que decís y haces”.

En un mundo donde la mentira y el cinismo gobiernan, es imprescindible que crezcan más Romeros.

Javier del Olmo (artista)

Violencia

Juan Carlos Romero atesoró lo íntimo como privado pero dedicó lo más preciado de sí al otro, los otros, nosotros. Fue un gran hombre público.

María Rosa Andreotti (artista)

Es difícil explicar todo lo que significas para mí, Juan Carlos, cuando a partir del 2003 formamos el grupo de Artistas Solidarios. Entender el arte desde otro lado, anónimamente en la calle, denunciando con acciones las injusticias, que sufren nuestros pueblos. Pero no solo eso, eras mi referente, mi amigo, entre mate y mate, hablábamos de la familia, los afectos y sobre todo de política. El día antes de tu internación estábamos proyectando las marchas del 8M y el 24 M y algo que te entusiasmaba mucho, la acción del centenario de la revolución de octubre. Me quedo con esa sonrisa cuando me dijiste “sigan con ese proyecto, esta vez no los puedo acompañar, pero en la próxima acción estaré con ustedes”. Y seguro que vas a estar en ese camino que emprendimos juntos. ¡Hasta la victoria siempre, querido Juan Carlos!

Ana Lucía Maldonado (artista)

Participar

Lo conocí en 1987 cuando fue mi profesor de grabado en la escuela de Bellas Artes. A pesar de nuestra diferencia en edades, unos 30 años, nos hicimos amigos casi al instante. Una de las virtudes de Juan Carlos era su horizontalidad: nunca lo vi ponerse arriba ni ejercer autoridad. Tenía un carácter fuerte con el que se hacía respetar, sin duda, pero entre amigos y colegas el respeto lo ganaba por empatía. Tenía una predisposición natural a formar grupos de proyectos, cuatro o cinco a la vez, sino más. Con frecuencia me invitaba a participar en los eventos que organizaba, “Artistas con Fotocopias”, los happenings del Grupo Escombros… En otras ocasiones, yo, con cierto individualismo, declinaba los ofrecimientos. Estoy ocupado en esto o aquello, le decía, y él venía a tomar mate a mi estudio y a charlar. Alguna vez miré con perplejidad de neófito sus obras conceptuales, los atados mensuales del diario Clarín colgando de la pared, por ejemplo, lo que Juan Carlos recibía con resignación afable, sin tratar de convencerme. Con los años, y bajo su ejemplo, comencé a pergeñar un proyecto participativo. Fue al primero que invité. Con sus 80 años, inmediatamente me dijo que sí.

Ral Veroni (artista)

Gritar

Encontré esta foto. Es una polaroid. Tenía que sacarle una foto a amigos gritando basadas en la tapa de un libro-homenaje a Glauber Rocha. 

Eran principios de los 2000, plena crisis, y recuerdo que Juan gritó muy fuerte, más que todos, como si fuera una performance, y esas manos, que tapaban sus ojos, formaban un eco que hizo más prolongado ese grito.

Hoy me dieron ganas de gritar así, pero al contrario, me quedé muda. Lo voy a extrañar mucho.

Ivana Vollaro (artista)

Caminó entre nosotros un Gigante

CASA DE LAS CULTURAS - GUIA JUAN CARLOS ROMERO 4CASA DE LAS CULTURAS - GUIA JUAN CARLOS ROMERO 3
Tuvimos la suerte de que a Juan Carlos le gustaba andar y andar; es por eso que vino varias veces a Resistencia. Primero al Encuentro Nacional de Grabado de 1997, luego a presentar muestras, acciones y a compartir saberes. Como maestro tuvo una fecunda correspondencia electrónica con los resistencianos ya que fueron numerosas las actividades que realizó en nuestra ciudad.
Para la inauguración de Casa de las Culturas, en el 2011, se montó una muestra junto a León Ferrari con ella se abrió la nueva sede del Museo de Bellas Artes de Resistencia. Luego presentaciones del libro junto a Fernando Davis e inmediatamente los talleres y recorridos por Resistencia.
En una de esas recorridas una tarde que caminábamos bajo un cielo azul de 40ºC yéndonos al CE CU BA, un centro cultural que ocupa una centro comercial abandonado en la periferia de Resistencia. Allí Juan Carlos iba a dar un taller y conocer a los artistas del barrio en el último rincón de la defensa de la ciudad, allí casi sobre la laguna, allí donde casi no hay mapa, allí estuvo contando historias de intervenciones gráficas, de poesía visual, de andanzas por otras ciudades entre Vigos y Pazos y Escombros.
Y así caminó entre nosotros un gigante generoso que alentó a muchos a seguir andando por las urbes con mapas y sin él.
En una próxima acción nos veremos, buen viaje y hasta pronto querido Juan Carlos Romero.

Leo Ramos (artista)

Solidarios

Frente a la desaparición temporal que se inventó Romero, los Artistas Solidarios comparten una imagen de la última intervención realizada durante la marcha del 24 de marzo 2017 en Avenida de mayo al 1200, Buenos Aires.
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Artistas Solidarios
(Juan Carlos Romero, Ana Maldonado, Javier del Olmo, Cristina Piffer, Hugo Vidal)

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Ciertamente, Juan Carlos es -y ha sido desde siempre- un artista fundamental y fundacional, de aquellos pocos cuya obra le suscita epifanías tanto a espectadores como a otros artistas. Supe de él desde que los días de Srte Gráfico-Grupo Buenos Aires y le conocí cuando coincidimos en alguno de los proyectos de Jorge Glusberg y alcanzamos mayor proximidad a través de Edgardo Antonio Vigo.

Felipe Ehrenberg (artista)

Querido Juan Carlos, nos hiciste salir a las calles de Santiago de Chile y también a las madrileñas de Lavapiés a empapelar muros; con tu callado humor, con la persistencia de tus tipografías y con el filo de la sencillez nos diste una lección de vida; quedan aún muchos muros y ciudades aguardando tus afiches y queremos caminarlas contigo.

Joaquín Barriendos

1976-2010La potencia y singularidad de ciertos agentes es y será, para muchos de nosotros, un verdadero tesoro. Mantenerse activo, critico y lúcido en la vida a través de los años es uno de los mejores ejercicios de resistencia. 

Sol Henaro

Desde aquella vez que estuve en su apartamento en Buenos Aires, con esa biblioteca y archivo tan increíble, no he hecho más que intentar, en la medida de mis posibilidades, seguir sus pasos. Esa breve tarde en casa de Juan Carlos, con sus maravillosos libros de grabados, revistas de vanguardia, fotolibros, afiches y máscaras tradicionales, fue tal vez el episodio que más me marcó durante esa época. Era la primera vez que viajaba fuera de mi país, y conocer Buenos Aires, y conocer su trabajo, como archivista y como artista, dejó una huella imborrable en mi. Todavía recuerdo la jornada de pegar el afiche se Todos somos negros, en La Plata; o los grabados que nos obsequió en Santiago, que conservo en la sala de mi apartamento en Bogotá. Gracias a su trabajo inspirador, hoy estoy intentando seguir sus pasos en Bogotá. El mundo ha sido un lugar más bello gracias a él.

Halim Badawi (investigador)

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Instalación gráfica en el espacio Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino y en el MACRO Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (provincia de Santa Fe), 2007

Los contactos que hemos tenido han sido muy ricos y tengo muy presente su mirada y su interes en lo que le rodeaba y en mis trabajos. Le agradezco su recibimiento grande en su casa, su pensamiento y su corazon.

Elena Lucca (artista)

Romero fará muita falta…

Cristina Freire (investigadora)

Siento un gran orgullo por el compañero que parte. Fue maravilloso conocer a Juan Carlos. Su recuerdo siempre será un gran estímulo para seguir peleandola. Hasta siempre, hermano.

Jaime Vindel (investigador)

El cariño, la fuerza política y la presteza de Juan Carlos estarán siempre vivos. 

Fernánda Nogueira (investigadora)

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La desaparición, montaje de la instalación gráfica en la 7º Bienal de La Habana, 2000

Tristeza infinita por su partida física y certeza absoluta de su presencia en todos los espacios que habitó y construyó. Romero fue y será un imprescindible. 

Magdalena Perez Balbi (investigadora)

 

Recordamos con mucho afecto y agradecimiento todas sus enseñanzas y su claro espíritu provocador.

En este momento, todos somos Juan Carlos

María Clara Cortés (investigadora)

Homenaje a Juan Carlos Romero por Hortência, clara, Alexis, Juliana, Renato y Juninho en las calles de Jacui y Guajajaras y en la Estación Central del metro en Belo Horizonte

 

Intervención Todos somos negros, Juan Carlos Romero + RedCsur,  Madrid, 2010

Registro de exposiciones de  Juan Carlos Romero

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Acción “¡FORA TEMER! ¡FUERA EL TEMOR!”, París, enero, 2017