Nuestro murmullo será ensordecedor: ABORTO LIBRE YA!

Gala Abramovich (5)

Fotografía: Gala Abramovich / marcha por el Aborto legal seguro y gratuito / 8A, Buenos Aires

El pasado 8 de agosto, el senado argentino rechazó el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. 38 senadoras y senadores (contra 31) se opusieron a que el aborto sea legal, seguro y gratuito, que ya contaba con media sanción de la cámara de diputados. 38 senadorxs, y a través de ellxs, el Estado argentino, se opusieron de esta manera, a aceptar la decisión de cada persona y de cada mujer sobre su cuerpo y sobre su vida; se opusieron a garantizar condiciones dignas para esa decisión, se opusieron a proteger a cada persona y a cada mujer que ellxs representan. De esta manera ratificaron la responsabilidad directa del Estado en las muertes y padecimientos que conlleva la ilegalidad y la precariedad impuestas; ratificaron una política estatal de desigualdad y de marginalización; ratificaron un Estado excluyente y exclusivo; ratificaron un Estado dependiente, dependiente de creencias religiosas, dependiente de cúpulas eclesiásticas; ratificaron un Estado arcaico; ratificaron un Estado patriarcal y machista; ratificaron un Estado que no queremos, un Estado que no constituimos y que no nos constituye.

Muchas de las alocuciones que precedieron la votación pusieron de manifiesto no ya diferencias ideológicas ni de diferencias en las concepciones de política estatal que pueden ser debatidas en el marco de un senado, sino un cuerpo representacional caracterizado por la necedad, la ignorancia, la negación y, peor aún, caracterizado por criterios confesionales de una minoría: la del integrismo religioso que se propaga y extiende de manera preocupante su poder político y económico en la región.

La jornada de votación del proyecto de ley IVE en el senado argentino evidenció un desfase abismal entre dos cuerpos: el cuerpo representacional dentro del recinto y el cuerpo político fuera de él, el de las luchas y fuerzas que preceden y postceden al 8 de agosto y que sobrepasan los límites nacionales.

Constituyéndose como parte de esas fuerzas, la RedCSur, abre aquí un espacio de visibilidad para testimonios y aportes de distintos puntos del continente, para continuar pensando y afirmando las luchas por el aborto y el irreversible avance de su despenalización social, porque el fallo no fue solo un fallo para la Argentina, si no un mensaje para toda la región.

De Argentina, compartimos la intervención  en el debate parlamentario de la socióloga Nayla Vacarezza, quien además se ha especializado en los cruces entre arte y activismos por el derecho al aborto. El texto Escuchen el murmullo de esta revolución plantea la necesidad de volver inteligibles la distintas y heterodoxas formas de sentir con respecto al aborto que hasta hace poco tiempo carecían de expresión pública, y busca desnaturalizar la codificación del aborto como una experiencia exclusivamente traumática. El texto está acompañado de la imagen de la ola feminista del colectivo Mela Rebalsa.

Incluimos también el texto Nos tienen miedo de Verónica Gago, escrito desde el pulso de la masiva manifestación del 8 de agosto en Buenos Aires. El texto revive la jornada histórica mostrando cómo la fuerza feminista en las calles hizo temblar la jerarquía entre lo público (en tanto espacio masculino de deliberación y acción política) y lo privado (como confinamiento doméstico femenino) que resguarda el orden patriarcal, trastocando las cartografías políticas y dejando en evidencia los síntomas de un habla senatorial que vio amenazados sus pactos y privilegios. Un texto imprescindible para replicar la fuerza política de un movimiento que no cede ante una clase política sorda y que da la espalda a la calle, de un movimiento que llegó para quedarse. El texto está acompañado por imágenes de la fotógrafa argentina Gala Abramovich. 

Desde el contexto chileno, donde en la última marcha del 25 de julio, tres mujeres fueron apuñaladas y  grupos antiaborto desplegaron un lienzo pidiendo la esterilización de mujeres y derramando sangre animal en la vía pública, incluimos la Declaración de distintas organizaciones feministas contra dichas agresiones y el texto El momento del aborto libre, de Karen Glavic. Este texto piensa las temporalidades de la lucha por el aborto y se propone pensar el reclamo por el aborto libre como una chance de correr el cerco de lo posible que ha delimitado lo político durante la posdictadura neoliberal en Chile, al apostar por “un proyecto de desmercantilización de la sociedad, que también pueda ser una recuperación de los cuerpos que nunca es totalmente individual”, como pide la política liberal.

Sumamos también el texto La polémica en torno al aborto y el derecho a la salud en México de las investigadoras mexicanas Lucía Melgar y Susana Lerner, quienes  a partir del caso de Martha Patricia Martínez, que en 2016 fue condenada en por haber tenido un aborto espontáneo en la ciudad de Veracruz, revisan críticamente la discusión por la legalización del aborto en México, sistematizando el marco de las propuestas pro-derechos y anti-derechos, que se reitera en los debates que atraviesan a buena parte de los países de América latina y el Caribe. El texto está acompañado por una serie de imágenes de Monica Meyer y Maris bustamante de movilizaciones por el aborto de los años ochenta e imágenes de marchas actuales y por fotografías de Katia Flores.

 

#8A Lucha por el derecho al Aborto en Argentina

 

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El 6 de marzo de 2018 tomó estado parlamentario, por primera vez, el proyecto de ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo propuesto por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que impulsa la promulgación de la ley desde hace 13 años. Aunque la Argentina está hoy bajo un Gobierno de derecha neoliberal que precariza las vidas de los sectores más vulnerables de la población y, en especial, las de las mujeres, un histórico, heterogéneo y vigoroso movimiento de mujeres, lesbianas, personas trans y varones anti-patriarcales, se ha tomado las calles en una inmensa marea verde para hacer visible el reclamo, logrando una transversalidad política inédita, desde abajo hacia arriba, con gran protagonismo de las generaciones más jóvenes. Luego de meses de discusión (15 jornadas, 724 exposiciones ante diputados y diputadas de las comisiones) el proyecto presentado –que despenaliza el aborto en la semana 14, se opone a la objeción de conciencia de instituciones de salud y promueve la producción pública de misoprostol– tuvo media sanción en la cámara de diputados. Para que se convierta en Ley, todavía falta la media sanción de la Cámara Alta, en donde el debate parlamentario alcanzó altos niveles de controversia entre entre quienes apoyan la ley y los sectores conservadores, opuestos a toda evidencia científica y al paradigma de derechos consagrado por los organismos internacionales de algunos de los argumentos expuestos. 

EL 8 de Agosto, se debate el proyecto de ley en la cámara del Senado. 

¡EL #8A todxs a la calle para exigir ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO! 

 

ABORTO LIBRE

Contra la clandestinización y la desigualdad, por la autodeterminación de los cuerpos.

Este 25 de julio de 2018 se realiza, por 6to año consecutivo, una jornada de movilizaciones en todas las ciudades de Chile para exigir aborto libre, legal, seguro y gratuito. Hace casi un año, en agosto de 2017, el Congreso chileno aprobó la ley que permite la interrupción del embarazo en tres causales: inviabilidad fetal, riesgo de muerte de la mujer y en casos de embarazo producto de violación, dejando así de ser uno de los países que penalizan el aborto en todos los casos. Pero esto no fue, ni es, suficiente. El movimiento feminista vuelve a salir a las calles para exigir el derecho al aborto, reivindicación que hoy también está en pugna en la sociedad argentina.

En el marco de las luchas del movimiento feminista latinoamericano por el aborto libre, desde la RedCSur apoyamos, acompañamos y difundimos distintas activaciones que se están realizando en diferentes puntos del continente.

Frente a la histórica situación en que el aborto clandestino se ve agravado por condiciones de desigualdad social y ante la necesidad de situar el aborto como un problema de salud pública que interpela a toda la sociedad, nos interesa dar cuenta de una heterogeneidad de prácticas, discursos e interrogantes que se diseminan a lo largo del continente. Pulsa en estas experiencias la premura de sacar la práctica del aborto de la penalización legal y social en que hoy se encuentra subsumido. Junto con ello, la certeza de que luchar por su despenalización y legalización es luchar en contra de la desigualdad y del mandato a la maternidad obligatoria. Es saber que la exigencia al Estado no reemplaza la lucha por las políticas de socialización de la información y por la práctica autónoma  e histórica de mujeres que han abortado y seguirán abortando, tal como dicen en Chile: con las amigas y en la casa (como se viene realizando históricamente en distintos territorios con productos como el misoprostol, por ejemplo).La lucha por el aborto es una lucha transversal y abierta. Es oponerse y transformar las violencias del sistema médico, que no se erradican con una ley, es la necesidad de defender y visibilizar la heterogeneidad de los cuerpos gestantes, para que no se generen más exclusiones y se escuchen las necesidades de hombres trans, es dar batalla al avance dramático del integrismo religioso (evangélico y católico) en la clase política de la región, es concebir nuevas/otras formas de una educación sexual no sexista y laica.

Hoy las feministas en Chile, declaran: no bastan tres causales, la maternidad será deseada o no será.

La RedCsur se suma a su lucha y a las de toda la región.

Señor Matanza. Acción ante las próximas elecciones en Colombia

Difundimos la propuesta de activación de un colectivo de personas y artistas que desde Colombia, están convocando a intervenir en el contexto de las próximas elecciones presidenciales del próximo 27 de mayo. El candidato presidencial con mayor posibilidad de salir electo es Iván Duque (aliado del ex-presidente Álvaro Uribe), quien además, realizó una larga carrera en organismos de Washington y trabajó casi una década en el BID. Esto no sólo implica el avance aún más brutal de las políticas neoliberales y la puesta en riesgo de los acuerdos de paz, si no una concentración de poderes inédito hasta ahora en Colombia, ante la propuesta del uribismo de crear una corte que unifique los seis tribunales judiciales existentes, lo que implica una fuerte intervención al poder judicial poniendo en serio peligro su autonomía. Hoy en Colombia uno de los principales obstáculos para la implementación del acuerdo de paz está siendo el asesinato de líderes sociales. Entre el 2016 y el 2018 se han identificado 261 crímenes (https://www.nodal.am/2018/05/261-asesinatos-de-lideres-desde-2016-colombia-presenta-balance-sobre-situacion-de-derechos-humanos-ante-la-onu/).

Ante este escenario difundimos la convocatoria para llamar a una acción que consiste en salir al espacio público a bailar de modo grotesco el tema “Señor Matanza” (cuya letra anticipa y hace lúcida referencia a la situación actual colombiana) y repartir memes que aluden ala situación política actual, como una estrategia para manifestar el descontento en el espacio público, apelando a un recurso cotidiano de la sociedad colombiana como el baile, como un modo de protección a la hora de ocupar la calle, en un contexto de fuerte persecución a las izquierdas y disidencias.FP

señor matanza

 

Para más información sobre el contexto histórico Colombiano ver aquí: https://redcsur.net/es/2018/05/15/el-contexto-historico-del-senor-matanza

RedCSur: Entrevistas y artículos recientes

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La RedCSur ha hecho una serie de apariciones en entrevistas y artículos en distintas plataformas virtuales y publicaciones impresas, invitaciones que han servido para dar forma a zonas de nuestra práctica y reflexión de los últimos años. Eszter Szakacs, integrante de la plataforma tranzit-Hungría, nos propuso un estimulante diálogo en la entrevista «Political Exercise and Political Action through the Network. Interview with Fernanda Carvajal and Mabel Tapia from Red Conceptualismos del Sur», publicada en la revista mezosfera.org Propositions for a Pan-Peripheral Network: http://mezosfera.org/political-exercise-and-political-action-through-a-network/

De diferentes maneras empezamos a crear lazos con redes y proyectos de Europa del Este, algo que desde la RedCSur hace tiempo queremos desarrollar. Junto con la colaboración en mezosfera, la revista polaca Obieg, dedicó su último número a experiencias de América latina bajo la consigna «Biocentrismo versus Geofagia». Este número toma la relación con la naturaleza, tensada entre modelos de desarrollo basados en el extractivismo y la producción de común y el buen vivir,  para iniciar una reflexión entre los países del Este y América Latina. La Red está presente con el texto «Grasping the Inappropriable. Disputes Over Use Value of Archives» («Tocar lo inapropiable. Disputas por el valor de uso de los archivos» presentado inicialmente en el encuentro Archivos del común II) y el texto de Paulina Varas,  «A social and aesthetic micro-practice from Valparaíso», disponibles en: http://obieg.u-jazdowski.pl/en/numery/terradeformacja.

Próximamente saldrá una entrevista en la edición en papel de la revista Neural (http://neural.it), dirigida por Allessandro Ludovico.  También se publicará el texto colectivo “Archives in use. A Laboratory of Political Imagination for the Present” en el libro The Constituent Museum. Publicación de L’Internationale y Valiz, editado por John Byrne, Elinor Morgan, November Paynter, Aida Sánchez de Serdio y Adela Zeleznik, como resultado del seminario realizado en Middlesbrough en septiembre de 2016.

28, 29 y 30 septiembre, 2017 : Archivos del común II. El archivo anómico

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Parte posterior de un sobre enviado por Artpool en 2006.Los sellos de goma usados fueron hechos por György Galántai en 1995 (Cortesía de Artpool Art Research Center)

El papel que desempeña el archivo en la cultura contemporánea, por su potencial metafórico y como herramienta de conocimiento y práctica crítica, ha sido ampliamente explorado en numerosas muestras, publicaciones y encuentros a lo largo de las dos últimas décadas. En estos contextos, el archivo se ha analizado desde una doble perspectiva. Por un lado, tras reconocer el “giro archivístico” de finales de los años noventa, los artistas han recurrido a él como fuente de información primaria y como dispositivo de estructuración formal y herramienta heurística. Por otro, este renovado interés, tanto de artistas como de historiadores, por el archivo ha dado especial visibilidad y relevancia a sus problemáticas, al ser, en cierta manera, un espacio vinculado al ejercicio del poder, la vigilancia y la imposición de normas para la conservación de un patrimonio importante de la memoria, la experiencia y la identidad colectivas.

Al mismo tiempo, en los últimos años hemos visto surgir experiencias alternativas y autónomas de gestión y producción de archivos que no toman necesariamente en cuenta principios y reglamentaciones históricamente determinadas, sino que exploran diferentes dimensiones del común. Si lo común supone salir de la lógica de la propiedad, si implica trabajar contra la privatización del saber y abandonar la consideración de lo público como patrimonio del Estado, el desafío que plantea es encontrar formas colaborativas de producción, organización y circulación del conocimiento. Las experiencias aquí abordadas multiplican los modos de concebir y facilitar el acceso a distintos tipos de archivos, como acervos documentales, favoreciendo, de este modo, el devenir plural de la historia y sus distintas escrituras y reescrituras elaborando y re-elaborando, en un movimiento continuo, aquello que podemos nombrar como lo común.

Con el propósito de avanzar en este debate y formular condiciones para una práctica alternativa y radical del archivo, en lo relativo a su creación, acceso y gestión, el seminario Archivos del Común II: el archivo anómico propone un espacio de reflexión a través de conferencias públicas y mesas de trabajo organizadas en torno a tres ejes temáticos: Políticas de institucionalidad: tensiones, alianzas, reinvenciones; Gramáticas y metodologías; y Acceso y socialización. Desde diversas perspectivas, tanto las conferencias como las mesas de trabajo invitan a pensar colectivamente las potencialidades de los usos comunes y modos de hacer del archivo, y a compartir estrategias críticas y metodologías de trabajo que agentes, colectivos e instituciones ya están desarrollando en diferentes escenarios.

En este sentido, Archivos del común II recoge y extiende la propuesta de la primera edición (2015) organizada en esa ocasión junto con la Fundación de los Comunes, para reflexionar y poner en común las posibilidades de una práctica colaborativa del archivo.

Seminario organizado por : Red Conceptualismos del Sur (RedCSur) y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) con el apoyo de la Foundation for Arts Initiatives (FfAI)

PROGRAMA

Jueves 28, viernes 29 y sábado 30 de septiembre (Descargar desplegable: AdC2)

Conferencias Públicas (Espacio: edificio Sabatini, Auditorio)

Asistencia libre hasta completar aforo

Jueves, 28 de septiembre

17:00 h – Bienvenida y presentación del seminario. Participantes: Fernanda Carvajal y Mabel Tapia (Red Conceptualismos del Sur), Mela Dávila Freire (Museo Reina Sofía).

18:00 h – Conferencia de Charlotte Hess.

19:30 h – Conferencia de Alessandro Ludovico.

Viernes, 29 de septiembre

16:30 h – Conferencia de la Red Conceptualismos del Sur.

17:30 h – Conferencia de Philippe Artiéres.

19:00 h – Conferencia Daniel G. Andújar.

Sábado, 30 de septiembre

13:30 h – Reflexiones finales y puesta en común.

 

Mesas de trabajo (asistencia mediante inscripción previa)

Viernes, 29 de septiembre

1. Políticas de institucionalidad. Tensiones, alianzas, reinvenciones  (Espacio: edificio Sabatini, Auditorio)

1. Políticas de institucionalidad: tensiones, alianzas, reinvenciones

En esta mesa se analizan diversas formas de institucionalidad de archivos independientes atendiendo a las estrategias que emplean, las tensiones que genera su condición y cómo se (re)significan para resistirse a las lógicas de acumulación, homogeneización y universalización del archivo, o para encontrarles alternativa. Así, se plantean una serie de preguntas: ¿cómo estas experiencias constituyen institucionalidad?, ¿qué tipo de alianzas y relaciones pueden establecer con marcos institucionales de clara tradición cultural como museos, universidades o centros de documentación?, ¿qué fórmulas se han empleado para desarticular, desde una lógica del común, la dicotomía entre público y privado?

 

10:30 h – La Neomudéjar. Representante: Néstor Prieto y Francisco Brives (codirectores del Museo C.A.V La Neomudejar y del Centro de Documentación e investigación del Videoarte, CIDV) y Grupo Autónomo del Archivo Transfeminista/Cuir. Representantes: Elsa Velasco,  Patricia Rodriguez, Maria Gil.

12:00 h – Interference Archive. Representante: Lani Hanne.

 

2. Gramáticas y metodologías (Espacio : edificio Sabatini, Sala de Protocolo)

Bajo este título se estudian metodologías heterogéneas de sistematización de archivos que retomen, excedan o reinventen los saberes propuestos por la archivística tradicional, para analizar los modos en que se construyen las narrativas dominantes y desarrollar otras alternativas. Se abordan los siguientes cuestionamientos: ¿cómo se amplían los criterios de catalogación y de inventariado?, ¿cómo acercarse a documentos anómalos y tensionar la “palabra clave” en tanto que forma de organización dominante?, ¿qué tipos de articulaciones pueden darse considerando la funcionalidad de los documentos y sus usos?, ¿cómo se problematizan los silencios y lagunas del archivo, lo que el archivo no incluye o rechaza?

 

10:30 h – Flat Time House: el archivo de John Lathan. Representante: Gareth Bell-Jones.

12:00 h – Center for Curating the Archive. Representante: Nancy Dantas.

 

3. Acceso y socialización (Espacio : Edificio Sabatini, Talleres infantiles)

La discusión de diferentes estrategias de acceso y visibilización de archivos es el tema planteado en este eje temático. En él se estudian y comparten formas de producción de conocimiento colectivas a partir de archivos que revierten la privatización y reificación epistemológica, y exploran la desobediencia tecnológica como modo de desclasificar contenidos web y problematizar las nociones de autoría y copyright. Se trata de instalar la pregunta por las políticas de uso común, interrogando la potencia de lo virtual e Internet como herramientas de acceso, pero también considerando sus posibles condicionantes y limitaciones, por ejemplo: ¿cómo afectan los aspectos idiomáticos y geopolíticos a estas prácticas de acceso?, ¿qué archivos y documentos entran en el campo de lo accesible y cuáles no?

 

10:30 h – Piracy Project. Representante: Eva Weinmayr.

12:00 h – Desobediencia tecnológica. Representante: Ernesto Oroza.

 

Sábado, 30 de septiembre

1. Políticas de institucionalidad. (Espacio edificio Sabatini, Auditorio)

10:30 h – Nodo “archivo” de la Red Conceptualismos del Sur. Representante: May Puchet.

12:00 h – Fundación YAXS y Los Angeles Contemporary Archive (LACA). Representante: Maite Muñoz Iglesias.

 

2. Gramáticas y metodologías (Espacio edificio Sabatini, Sala de Protocolo)

10:30 h – Archivo del Grupo Arte de Vanguardia. Representante: Graciela Carnevale.

12:00 h – Artpool Art Research Center. Representante: Julia Klacniczay.

 

3. Acceso y socialización (Espacio edificio Sabatini, Talleres infantiles)

10:30 h – Javier de la Cueva, abogado especializado en propiedad intelectual y Creative Commons.

12:00 h –Archiveros Sin Fronteras Chile y coordinadora para el Desarrollo Archivístico de Chile. (CODEAR).  Representante: Paulina Bravo.

Colección Gráfica Política del Archivo de Artistas Juan Carlos Romero

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Estamos muy felices de anunciar que la Colección Gráfica Política del Archivo de Artistas Juan Carlos Romero ya forma parte de la plataforma archivosenuso.org.

La constitución de este acervo digital se da en el marco del convenio acordado entre el Archivo Romero, el MNCARS, la UNTREF y la RedCSur y fue posible gracias al programador Eric Londatis y al trabajo de catalogación realizado por Lucía Cañada y Ramiro Manduca con apoyo de la beca otorgada por el MNCARS en dos oportunidades entre 2015 y 2017. También colaboraron en el proceso de sistematización de información y digitalización de los afiches Julián Cañada, María Esther Galera, Santiago Suarez y Matias Romero.

Más información sobre el archivo :

https://redcsur.net/archivos/archivo-de-artistas-juan-carlos-romero/

venecia…un perú // carta de Rodrigo Quijano

El curador peruano Rodrigo Quijano denuncia en la carta que sigue, maniobras y manipulaciones del grupo de financistas y publicistas que administran el Pabellón del Perú en la Bienal de Venecia y que causaron que se alejara de la participación final en el Pabellón. Quijano ganó por concurso abierto y público, y su proyecto elegido no sólo fue distorsionado por los agentes del grupo empresarial que se adjudica la representación nacional, sino que al hacerlo han desactivado por completo la potencia crítica de la obra del artista Juan Javier Salazar. Difundimos sus argumentos y convocamos a la comunidad artística latinoamericana a pronunciarse ante esta evidencia violenta de la lógica del marketing.

 

amigos

 

14 de mayo 2017, Buenos Aires

 

A quien pueda interesar-

 

Aunque desde hace exactamente dos semanas muchos amigos, colegas y artistas sabían de mi renuncia a la comitiva peruana al Pabellón del Perú en la Bienal de Venecia y sus motivaciones, es mejor hacerlas de conocimiento público. Desde el principio, la convocatoria estuvo llena de irregularidades e informalidades y a lo largo del proceso no hicieron sino multiplicarse hasta el resultado final en Venecia. De haber sabido cómo serían las cosas no hubiera presentado nada. Y sin embargo, lo presentí y no sólo desde el momento en que le llamaban “stand” al pabellón. No obstante, la renuncia al rol curatorial mismo es imposible ya a estas alturas porque así está inscrito en la organización de la Bienal desde el mes de febrero y por último lo gané por concurso. Pero así las cosas, anuncié que no viajaría y lo hice por estas razones, entre otras:

1. Porque no tengo la menor intención de legitimar una exhibición que aunque lleva mi firma fue llevada a cabo de manera arbitraria, en contra de mi opinión y sobre todo en contra de la integridad de la obra del artista.

2. Porque, y esta es la razón principal, los gestores de esta operación al inventarse una pieza “basada” en la famosa tela con la que Juan Javier Salazar cubrió y desapareció anticolonialmente el monumento de Pizarro en Lima y convertirla en cortina (!) para cubrir todas las paredes del pabellón (!!), no sólo desactivaron la intención política del artista convirtiéndola en decoración ridícula y autoexotizada, sino que se inventaron una pieza, y eso es falsear la historia y abusar de ella y del artista recientemente fallecido y de quienes siempre admiramos su obra. Para perpetrar ese asunto exigieron recortar a menos de la tercera parte la selección de obra por supuestos motivos económicos, pero no tuvieron el menor empacho en mandar a producir esa tela por varias decenas de miles de dólares. Era obvio: estaban enamorados de su idea

3. Porque cuando ya las cosas estaban a punto de estallar y me dije que al menos quedaría el texto que escribí para el catálogo (a la carrera porque uno diría que una bienal no se hace cada dos años sino no cada dos meses) me enteré que texto y catálogo sólo salían en inglés, completando así la operación de exportación y negación.

4. Porque es evidente que este desenlace exhibe por fin la enorme cantidad de limitaciones y arbitrariedades de un modelo de administración del arte como empresa privada y como otra forma de marketing y de branding. Y que su manejo a manos de banqueros y publicistas nada tiene que ver con el arte, por mucho que lo coleccionen. Y mucho menos con el trabajo disidente del artista de Morales e Inmorales Contratistas Generales, pero finalmente con ninguno.

5. Porque porqué debe la ciudadanía del país soportar estas decisiones privadas de un puñado de inversionistas como si fueran decisiones públicas? Esto del envío privado a Venecia, es sin duda alguna atípico, pero así ya resulta excesivo.Y qué dirían las autoridades culturales del Estado? Claro: cuál Estado, justamente.

6. Porque los gestores de este asunto realmente no saben lo que hacen, pero sí porqué lo hacen y saben lo que quieren, y yo quiero otra cosa.

7. Porque al parecer los responsables de esto no saben ni quieren distinguir el Perú de la marca país Promperú y eso también es falsear la historia y no quiero ser “embajador” de esa marca ni de ninguna otra.

8. Porque me acordé que el jurado que compone la convocatoria está compuesto por representantes de instituciones privadas todas, pero han hecho deliberadamente al margen a la Escuela Nacional de Bellas Artes, y eso suma abandono al abandono y es el signo manifiesto de un desdén mayor por el país de verdad, que no es el decorado en cartón piedra o hecho cortina (!) que venden las agencias promperús y sus demás socios.

9. Porque finalmente ¿qué tengo yo que perder frente a esto? Trabajo evidentemente no será, pues en estos años de precarización del empleo y del rol curatorial entre nosotros, precisamente en plenos años del “boom” artístico que inventaron que existía en el país del boom económico para la élite, nunca lo tuve realmente. Ni tampoco fueron capaces, quienes han venido administrando privadamente no sólo el arte sino el Estado, de crear y ampliar siquiera la red de instituciones nacionales para que ese trabajo especializado que es el trabajo artístico y sus redes de producción perduren, así como tampoco crearon becas, ni fondos de investigación, ni ayuda, ni nada. Esa no la ven. Tanta plata que corrió. Famoso “país del mañana”.

PD: Si llegaron hasta aquí, les agradezco la paciencia. He leído en una nota periodística que mi colaboradora e íntima amiga Rosanna del Solar ha sido indicada como Co-curadora y ponen sus declaraciones debidamente elegidas como para normalizar las cosas. No es así. Al hacerlo intentan legitimar la exhibición y no le hacen ningún favor al nombrarla como co responsable. Rosanna trabajó en equipo conmigo y fue mi asistente curatorial. El trabajo de ella es siempre estupendo tanto como asistente como curadora, y viajó justamente a Venecia no para legitimar lo que han hecho los responsables del envío, si no para ver con sus propios ojos el asunto, corregir una que otra cosa, constatar las múltiples arbitrariedades (dijeron por ejemplo que si era necesario sacar la cortina, la sacaban, pero luego se desdijeron y en general siempre se han hecho los locos) y otros errores y temas in situ. Gracias a ella, y a su testimonio diario por chat y correo, y a su coraje de enfrentarse a las arbitrariedades de los gestores del envío, cosa que de verdad no es nada fácil, es que me reafirmo en mi decisión de no haber viajado y de contarles mi versión al respecto.

Y también de hacerme cargo.

Un abrazo

Rodrigo Quijano

 

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Imágenes de la instalación de Juan Javier Salazar, Lima, 2001.

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Juan Javier Salazar Pereira

(Lima, 1955-2016)

Miembro de una generación de artistas peruanos cuya obra se articuló poderosamente a una perspectiva utópica y política del cambio desde fines de la década del 70, Juan Javier Salazar y su obra ocupan desde hace mucho el lugar de un héroe cultural en su país, en diálogo con los signos diversos de la vida nacional.

Juan Javier Salazar, realizó estudios de pintura en la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Lisboa, entre 1972 y 1973. Ya de regreso en Lima, en 1976 siguió los estudios de Arquitectura en la Universidad Ricardo Palma de Lima, simultáneamente a los de pintura en la Escuela Nacional de Bellas del Perú, que luego abandonó.

Fue miembro de los históricos colectivos Grupo Paréntesis (1979) y Taller EPS Huayco (1980-81), antes de seguir una fructífera carrera individual. Su participación en numerosas exhibiciones personales y su rol como catalizador de la escena cultural de su ciudad, lo consolidó como una figura influyente en diversas generaciones de artistas. En los últimos años participó internacionalmente en el 7 Festival de Performance de Cali (2008), la Trienal de Chile (2009), la Otra Bienal de Bogotá (2013) y exhibió grupalmente en la Pinacoteca de Sao Paulo (2011) y en el Museo del Banco de la República en Bogotá (2013).

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No a la impunidad

 

La Red Conceptualismos del Sur manifiesta su repudio al avance de la impunidad sobre los delitos de lesa humanidad que está teniendo lugar en Argentina bajo el gobierno de Mauricio Macri.

El pasado tres de mayo la Corte Suprema de Justicia argentina, decidió por mayoría de tres votos contra dos, beneficiar la reducción del cumplimiento de las penas de prisión por delitos de lesa humanidad a Luis Muiña quien fue juzgado y condenado a 13 años de prisión por secuestros, torturas y desaparición contra trabajadores del Hospital Posadas durante la última dictadura (1976-1983). Esta decisión de la Corte Suprema representa claramente un retroceso en las garantías democráticas ganadas socialmente y apunta a abrir resquicios para el avance de la impunidad de genocidas.

Un primer aspecto a señalar es que dos de los jueces que votaron a favor del fallo, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, fueron designados por decreto de Mauricio Macri en el año 2016. Aunque el nombramiento por decreto fue considerado inconstitucional, ambos jueces fueron luego refrendados por el Senado por mayoría de votos que incluyeron tanto al oficialismo como a la oposición. La corte basó el fallo que reduce las penas de genocidas, en la ley 24.390, conocida como el beneficio 2×1, que originalmente, tenía como objetivo favorecer a personas sin sentencia firme que se veían en situación de prolongar su encierro ante la dilación de los procesos judiciales, incrementando al mismo tiempo, la sobrepoblación de las cárceles argentinas. Esta ley, vigente entre los años 1994 y 2001 y actualmente derogada, es la que los jueces de la Corte Suprema intentaron utilizar para beneficiar a los genocidas.  Esta medida encontró una rápida respuesta en el cuerpo social: el parlamento aprobó como medida de urgencia una ley que prohíbe la aplicación del beneficio del 2×1 a genocidas y lo más importante, la impunidad fue masivamente repudiada por la fuerza de una movilización en las calles.

Como han señalado diversas organizaciones de derechos humanos, este fallo, por sus consecuencias, encuentra continuidad en los decretos promulgados por el presidente Carlos Menem entre 1989 y 1990, que indultaron a militares y civiles condenados por sus crímenes durante la dictadura;  prolonga también la impunidad que sellaron, incluso antes, las leyes de Obediencia Debida (1986) y Punto Final (1987) del presidente Raúl Alfonsín.

Este no es un hecho aislado en el actual gobierno argentino y de manera más amplia muestra cómo las renovadas políticas neoliberales buscan desmantelar derechos y conquistas sociales así como las luchas que las produjeron. Para ello, no se duda en recurrir al que está siendo uno de los instrumentos más efectivos de los gobiernos de derecha en la región (como ha mostrado emblemáticamente el caso de Brasil): el Poder Judicial. Otros hitos recientes buscan poner en cuestión y revertir una serie de logros asentados por años de lucha de las organizaciones de derechos humanos en las calles, dejando ver una trama de complicidades entre el oficialismo político-económico, los medios de comunicación, el poder judicial y las autoridades de la Iglesia Católica. El más inmediato, es el renovado llamado a la “reconciliación” de dicha iglesia, institución que ha sido caracterizada por sus complicidades con la última dictadura en Argentina. La cúpula de la Iglesia Católica convoca a familiares de víctimas de terrorismo de Estado y también de represores, para fomentar la reconciliación, reactivando así la lógica de simetría y de guerra con que la teoría de los dos demonios codifica la violencia sistemática ejercida por el Estado sobre la población. Pero también es posible sumar otros hitos: la suspensión de la investigación sobre las crímenes económicos cometidos por civiles durante la dictadura, las sucesivas declaraciones negacionistas de altos funcionarios del gobierno, como el propio presidente Macri y su ex-ministro de Cultura Darío Lopérfido, que en diferentes ocasiones pusieron en duda el número de 30.000 detenidos-desaparecidos durante la última dictadura, el intento de declarar movible el feriado del 24 de marzo,  fecha en que la sociedad argentina en su conjunto rememora el golpe de Estado de 1976, o la reunión del secretario de derechos humanos, Claudio Avruj, con representantes del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Vìctimas (CELTYV), una asociación que reclama la libertad de los represores. Gestos que parecían estar anticipados por la editorial del Diario la Nación del 23 de noviembre de 2015 titulada “No más venganza”, que anunciaba que la elección de un nuevo gobierno era el “momento propicio para terminar con las mentiras sobre los años 70 y las actuales violaciones de los derechos humanos”.  Las tentativas de deslegitimación de la historia, la homogeneización de reclamos de las víctimas del terrorismo de estado y los familiares de los represores, la “legitimación democrática” de hechos o actos antidemocráticos, los avances en el resquebrajamiento del tejido social que significa no reconocer crímenes de lesa humanidad y la naturalización de la impunidad parecen ser, entre otros, motivos persistentes del actual gobierno argentino y forman parte del repertorio de (nuevos) discursos neo-liberales democráticos.

La RedCSur, repudia estos hechos, y manifiesta su apoyo a las organizaciones de derechos humanos de Argentina, exigiendo que se respeten sus reclamos (que son los de todxs nosotrxs); reclamos que históricamente han logrado sentar antecedentes para toda la región en materia de juicios a genocidas y de políticas de la memoria. Consideramos que los delitos de lesa humanidad  no pueden, bajo ninguna excepción, ser indultados, sobre todo teniendo en cuenta que, en Argentina continúan vigentes mientras no se esclarezca dónde están los cuerpos de los desaparecidos y cuál fue el destino de los hijxs apropiadxs. Hechos como este nos alertan sobre la posible reversibilidad de logros políticos alcanzados en los últimos años y son un llamado a afinar la imaginación colectiva y a reforzar las estrategias.

Por todas estas razones pronunciamos un rotundo NO a la impunidad. NO a la impunidad de los genocidas, NO a toda forma de impunidad jurídica, económica y social. Es así que nos sumamos al grito de Las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, de otras organizaciones de derechos humanos y al de la sociedad en su conjunto :

No perdonamos. No nos reconciliamos. Contestamos el negacionismo neoliberal. Pedimos cárcel común y perpetua a los genocidas.

RedCSur, 10 de mayo 2017

Despedimos a nuestro compañero y amigo Felipe Ehrenberg (1943 – 2017)

Su compromiso, energía y humor, su amor por los neologismos, su entusiasmo y su prolífico y necesario trabajo como artista, marcaron y marcan su complicidad con la RedCSur.

Imagen cortesía: Fondo Felipe Ehrenberg. Centro de Documentación Arkheia, MUAC UNAM

Tirarse del acantilado

Ayer domingo Felipe estuvo muy presente. Temprano, antes de que supiéramos la triste noticia, fui a ver la premier de “Acapulco Sunset” en el MUAC, basada en una novela de Olivier Debroise.  Matías Ehrenberg, hijo de Felipe y de Marta Helion, es el productor de la película, así que entre el público estaba Marta, que me presentó a Azul, la bella nieta mayor de Felipe. Marta salió emocionada de la proyección, rememorando sus primeros tiempos de amorío con Felipe, cuando se fueron con dieciocho añitos (la edad de Azul) a Acapulco, sobreviviendo de vender collares y artesanías hippies en la playa. Una escena se repite una y otra vez en la película: dos o tres arriesgados se tiran en clavado desde un alto acantilado hacia el mar. Marta me contó que Felipe se animaba a esa proeza a cambio de diez o veinte pesos que le ofrecían los turistas ávidos del riesgo ajeno, cuando necesitaban de ese dinero extra para pasar el día. Le pregunté si Azul conocía esa aventura de su abuelo. No, me dijo Marta con los ojos encendidos, aún no se lo conté.

Conocí a Felipe en la primera reunión de la Red Conceptualismos del Sur, en Sao Paulo, en abril de 2008, adonde presentó el proyecto editorial Beau Geste Press /Libro Acción Libre. Le gustaba hablar más del presente que del pasado, y enseguida prefirió hablar de su “cocinera atrevida”, como llamaba a Lourdes, y sus proyectos en torno a la comida como lugar de encuentro. Se estaba yendo de Brasil  (en donde fue desde diplomático hasta actor en una película porno).  Disparatado y alegre, irreverente y vital, insólito y atento: así lo recordaré. Su último mensaje a la lista de correos de la Red, hace apenas un mes, era para disculparse por su largo período de silencio. Vamos a extrañar sus cariñosas irrupciones, sus provocaciones a pensar con otros,  nunca solos.

Ana Longoni

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El arte es vida

Mi amistad con Felipe Ehrenberg duró un día: empezó con una breve visita a su taller una mañana soleada de marzo de 2017, que se estiró hasta el almuerzo, y luego, se cerró al atardecer. En realidad, antes de la visita a su casa de Ahuatepec ya lo había conocido a través de relatos cariñosos de sus amigos y colegas: el polaco Jarosław Kozłowski, el checo Milan Knížák y Dóra Maurer y Tibor Gáyor de Budapest. Felipe, quien aún no quería ser considerado artista plástico y siempre encontraba su lugar en los diversos márgenes de las escenas artísticas mexicana e inglesa, era el artista mexicano más conocido y estimado en los países de la ex-Europa del Este; un artista latinoamericano cuya actividad como editor independiente contribuyó de manera inestimable a la divulgación del arte este-europeo de los años setenta. Los dos números este-europeos de la revista Schmuck que Felipe lanzó con la artista mexicana Martha Hellión y sus colaboradores ingleses David Mayor y Chris Welch fueron editados en una época en la que el arte del otro lado de la cortina de hierro tenía muy poca visibilidad internacional (Hungarian Schmuck, 1972, fue preparado por Dóra Maurer y László Beke; Aktual Schmuck, 1974, fue editado por Milan Knížák). La publicación en 1975 del libro experimental Lesson de Jarosław Kozłowski por la Beau Geste Press (BGP) –editorial independiente creada por Felipe y Martha Hellión en 1971– constituye un aporte único al género de “libro de artista” en Polonia.

Como artista y como editor, Felipe se distinguió por su capacidad de generar nuevos espacios de experimentación y de trabajo colectivo, luego de incitar colaboraciones con artistas del mundo entero. Siempre atento en su búsqueda constante de cuestionar, muchas veces de manera irónica, las categorías y conceptos del mundo del arte, Felipe sabía inmediatamente detectar los instantes de fosilización de las fórmulas artísticas del momento. Tal fue el caso del movimiento Fluxus, del cual Felipe se burló con su “Fluxshoe”. En su taller, charlamos sobre su amor por todo lo que se denomina corrientemente como “lo popular” y su necesidad interna de resistir a las estructuras e instituciones, tanto europeas (su performance A Date with Fate at the Tate durante el simposio sobre la destrucción en el arte en 1970), como mexicanas (su muestra personal “Chicles, chocolates y cacahuates en la Galería José María Velasco, en 1973). Miramos las obras en su taller para descubrir que su cuarto Arte Conceptual 67 había tomado, sin que el artista mismo lo deseara de manera consciente, la forma de un cráneo humano.

Al final del día, Felipe me confesó que se estaba dando cuenta de que era un colaborador a veces difícil y que en el pasado se lo ocurrió reñir por el arte. Me quería explicar la causa del malentendido con los organizadores de una de las muestras de las que él formó parte, razones que tenían que ver con no pensar al arte en negación a la vida.  “Tuve que oponerme a la idea de que arte no es vida”, me enseñaba Felipe, quien en sus performances se exponía a sí mismo como un artefacto. “Pero sí, el arte sí es vida. La vida es arte y el arte es vida. Y yo hoy en día, a los setenta y tres años, teniendo un cáncer, puedo confirmar que sí, el arte es vida, que, aunque quisiéramos, no los podemos separar”. Por esta razón, Felipe nos enseñó cómo cuestionarse a uno mismo para poder esperar que logremos lo mismo en el arte. Él nos mostró cómo buscar soluciones intransigentes en el arte,  para después, lograr elegir caminos no-evidentes en la vida.

 

Katarzyna Cytlak

 

 

Una bomba auténtica

La verdad que Felipe era tremendo, una bomba a veces, pero una bomba auténtica que siempre dijo lo que pensaba y que también fue siempre generoso, alegre, versátil, amoroso. Divertido. Le chocaba lo solemne. Era espléndido para inventar títulos, listados y palabras (neologo, por ejemplo).

Felipe me contó alguna vez de sus clavados desde La Quebrada, como se llama el acantilado natural al que hace referencia Ana en Acapulco. Performance total!

Pocos días antes de su partida me respondió generoso sobre unas consultas y opiniones que le pedí sobre Tepito Arte Acá. El no formó parte de ese colectivo pero si fue un habitante del “barrio bravo” al que se mudó para ayudar a los damnificados cuando el terremoto de 1985, y fue en ese contexto que conoció a la cocinera atrevida.

Por fortuna conviví con él en muchos momentos y de modo muy intenso en estos últimos años. Vi la última serie que estaba produciendo y era, muy Felipe… ecléctica, tropical, divertida, critica. Muy Felipe.

Tan alegre. Disfrutó mucho estos últimos meses. A pesar del cáncer se mostró siempre luchón y entero ante la vida. Hace un par de meses le pregunté cómo se sentía para ver si postergábamos una reunión de trabajo y me contestó:

Ay solecita, si tengo cáncer, no influenza!!

Lo echaremos de menos. Pero la impronta es real y esa ya nadie podrá borrarla.

Abuelipe

 

Sol Henaro 

Imagen cortesía: Fondo Felipe Ehrenberg. Centro de Documentación Arkheia, MUAC UNAM

 

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HOMENAJE A JUAN CARLOS ROMERO

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Juan Carlos Romero. Foto: Ivana Vollaro

Juan Carlos Romero y los verbos de acción

En el comedor del 5° J nunca falta el sol. Una bolsa de arpillera de café traída desde Centroamérica, donde se refugió a comienzos de la dictadura, ocupa buena parte de la pared. Las gatas siamesas exigen mimos a los visitantes. Un libro abierto abandonado sobre el sillón también reclama atención. El mate, pequeño y metálico, va y viene. Nunca salí de allí sin un nuevo proyecto. Juan Carlos Romero (1931-2017) era preciso, conciso para hablar, sin vueltas ni firuletes. Tan generoso para compartir su tremenda biblioteca y su enorme experiencia a cualquiera que se arrimara. Un motor inagotable a la hora de animar a conformar grupos y salir a la calle.

Lo conocí en 1991, cuando llegamos a ese comedor Mariano Mestman y yo a entrevistarlo sobre los inicios de su itinerario artístico y político, en los años 60. Y allí mismo nos encontramos por última vez hace un par de meses a conversar del Archivo de Artistas que conformamos como asociación civil hace unos cuatro años.

La condición indisociable entre su vida, su trabajo, su obra, su casa y su archivo es una de las claves para llegar a Romero. También su rotundo desinterés por el estrellato y el glamour tan habituales en el mundo del arte. Le provocaba extrañeza, incluso incomodidad, que lo tratasen como un mito. Mito porque estuvo allí, siendo un adolescente, en las movilizaciones del 17 de octubre de 1945. Y estuvo allí, de nuevo, en la formación del Movimiento Revolucionario Che (MR-Che), uno de los primeros grupos político-culturales de apoyo al foquismo guevarista iniciado en Argentina en los años sesenta por Jorge Masetti, el “comandante segundo”. Estuvo de nuevo implicado en la CGT de los Argentinos. Y podríamos seguir…

Si intentásemos el ejercicio de definir a Juan Carlos Romero con una única palabra, cualquier término, incluso “artista”, resultaría estrecho, insuficiente. Romero fue, es, qué duda cabe, un artista descomunal, prolífico e incansable experimentador, con una producción tan vasta como consistente, que va del grabado experimental al libro de artista, de la poesía visual al arte correo y la acción gráfica.

Pero pensar en Romero es, también, referirse al docente. Desde 1961 en su quehacer diario sostenido fue ser docente o maestro como muchos eligen nombrarlo. Su capacidad de transmisión a otros se expandió inagotable: en instancias formales e informales, en circunstancias institucionales o espontáneas, cerca de su casa o muy lejos, en cualquier punto del interior del país y muchas veces fuera. Son incontables los artistas que pasaron por sus clases, conocieron de primera mano experiencias de las que él fue partícipe directo o testigo privilegiado, se sorprendieron y ampliaron radicalmente su noción de arte y de artista, transformaron su práctica en complicidad con sus modos de hacer, encontraron en diálogo con él una clave nueva para desplegar una idea y salir del pantano.

Romero fue, de manera imposible de escindir con su producción artística y su labor docente, un prodigioso archivista. Su Archivo de Artistas es un cúmulo vivo y mutante, que se organiza con una lógica propia que es la de su sensibilidad, los asuntos a los que lo llevaba su obra, los hallazgos que encontraban sus ojos de hurgador de ferias, anticuarios y librerías de viejo. Sus incursiones, se trate de caminatas barriales o viajes por ciudades distantes, no son tanto del estilo del flâneur sino más bien del arqueólogo: provocan excavaciones, desentierros, develan lo olvidado o lo invisible.

Su archivo comienza en su casa, en ese comedor luminoso donde nos recibió a tantos, y sigue en la casa cercana que compró especialmente para albergar, organizar y abrir al público ese tesoro, que incluye desde una colección de miles de afiches y volantes políticos desde 1930 hasta cientos de libros de artistas, una colección sobre la yerba mate, otra sobre tango, otra de objetos sobre la muerte (en el retrato fílmico “Queda la palabra” que realizó María Rosa Andreotti en 2014, Romero se ríe diciendo que ahora que la muerte se aproxima prefiere no continuar esa colección) y cuántas más.

Ninguna de estas cosas está allí de modo aleatorio, y Romero tenía la memoria fresca y precisa para contarnos las circunstancias del hallazgo, las razones de la incorporación. Con generosidad incondicional, brindó siempre sus materiales a quién se acercaba. Por eso, el archivo de Romero está tan vivo: porque en él se alimenta su obra y la de otros, porque sobre sus papeles y objetos respiramos muchos. En sus atiborradas estanterías conviven un repertorio de coloridas calaveras provenientes de mercados populares con ex libris, letreros de campo con catálogos de tipografías extrañas, ejemplares de la revista-sobre Barrilete, que editó (y le entregó en mano) el poeta desaparecido Roberto Santoro, con catálogos de la actividad del CAYC, imágenes del primer Siluetazo con afiches de la resistencia peronista, serigrafías del grupo CAPataco con sobres de arte correo enviados por Edgardo Vigo…

Romero fue, además, y desde muy joven, un inquieto activista sindical: a los 17 años fue delegado de una fábrica metalúrgica en Avellaneda. Después de 1955 y hasta los años de la privatización de ENTel, fue parte de varias listas de oposición dentro del gremio telefónico. En los primeros años setenta, cuando inició su actividad docente en la Universidad Nacional de La Plata (de la que en 1975 fuera cesanteado), impulsó la sindicalización de los docentes universitarios en la carrera de Cine. Entre 1973 y el golpe de Estado de 1976, fundó y encabezó la comisión directiva del Sindicato Único de Artistas Plásticos (SUAP), breve pero intensa experiencia de agremiación alternativa que llegó a tener más de un centenar de afiliados. En este sindicato confluyeron artistas próximos a alguna variante de la nueva izquierda de la época.

Afiches diseñados por Juan Carlos Romero en 1964 como integrante de la lista opositora dentro del gremio telefónico

Romero fue, durante medio siglo, un gran articulador y promotor incansable de iniciativas colectivas de artistas. Desde la experiencia de Arte Gráfico-Grupo Buenos Aires iniciada en 1970, que se propuso socializar en plazas públicas de la ciudad las técnicas de grabado, hasta el grupo Artistas Plásticos Solidarios (que lleva quince años de participación activa en las movilizaciones, junto a Ana Maldonado, Diana Dowek, Luis Felipe Noé, Javier del Olmo, Hugo Vidal y Cristina Piffer). Es difícil encontrar un período en que no haya alentado la conformación de agrupamientos más o menos permanentes y redes de artistas dispuestos a tomar posición pública con sus acciones colectivas. Incluso a comienzos de la década menemista, Romero impulsó junto al grupo Escombros, a Hilda Paz y a muchos otros, diversas convocatorias artístico-políticas en calles y baldíos, en sindicatos y museos. Desde hace diez años integró la Red Conceptualismos del Sur, desde donde lanzamos con él por todas partes la acción gráfica “Todos somos negros”, recuperando la radical y olvidada revolución haitiana en medio de los festejos oficiales de los bicentenarios de la independencia.

Romero funcionó como bisagra o transmisor entre las experiencias de arte y política de los años sesenta y setenta y aquellas surgidas desde la posdictadura, permitiendo la conexión del legado de prácticas bloqueada por el golpe de Estado. Fue en sus clases en la Escuela Pueyrredón que muchos estudiantes, entre ellos las integrantes del Grupo de Arte Callejero (GAC), conocieron las prácticas de activismo artístico de los años ochenta.

Romero también fue escritor, que recurrió a la poesía y al ensayo, y produjo textos de batalla, manifiestos, declaraciones, críticas sobre producciones ajenas, análisis de coyuntura y sobre todo intervenciones gráficas. Convirtió en método de trabajo la apropiación de citas ajenas, textos e imágenes que arrebata a los diarios o a los libros, a la calle o a la biblioteca, ideas encontradas y resignificadas, en un programa de acción, un recurso creativo para incidir en su entorno. Fue además editor (junto a Hilda Paz y a Fernando García Delgado produjo libros sobre el arte correo en Argentina y revistas de poesía experimental como Dos de Oro o Vortex). Fue curador: ejerció ese rol en espacios institucionales como el Museo de Telecomunicaciones (entre 1980 y 1983), en una gestión que intentó de ampliar las fisuras y puntos ciegos del régimen dictatorial, al dar cabida a exposiciones que hablaban de alguna manera elíptica, metafórica o camuflada, del terror reinante. Organizó numerosísimas exposiciones colectivas e individuales en diversos espacios, reconocidos o emergentes, reales o ficcionales, desde el Centro Cultural Recoleta hasta el versátil Museo del Objeto Contemporáneo.

Lo vi más de una vez trepado a la escalera con clavos y tanza, cuando llevábamos juntos la programación de la sala “Clement Moreau” -literalmente, un garaje- en los primeros tiempos del CeDInCI (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina). Junto a Fernando Davis, curó en los últimos años preciosas exposiciones, entre otras “Poéticas oblicuas” en la Fundación OSDE en 2016, que develó un panorama desconocido en torno a la poesía experimental en la Argentina.

Romero fue, por sobre todo lo demás, un querido amigo. Tozudo, generoso, con un sentido del humor sutil. Quizá desde allí haya que entender, como un guiño, su último deseo: que sus cenizas sean arrojadas al Riachuelo. No al Río de la Plata, no al Océano Atlántico. Al Riachuelo. ¿Será una burla a la solemnidad de los rituales fúnebres? ¿O quería atravesar una vez más el puente hasta la Avellaneda de su infancia?

Hoy domingo lo despedimos en Chacarita. Éramos muchos, callados por la pena. Mientras caminábamos hacia el crematorio, su amiga Ivana Vollaro nos contó que al desayunar había abierto el diario y se había topado con páginas enteras ilegibles, con la tinta corrida, saturando el papel, manchándole las manos. Juan Carlos solía sentarse a leer los diarios con tijeras e iba recortando palabras, fotos, titulares, que alimentaban distintos sobres de su archivo, futuros materiales para sus obras. Supe, de golpe, que se nos había hecho más difícil el camino: leer un diario ilegible. Y enseguida intuí que él hubiera recortado incluso algunas manchas y hubiera salido con otros a empapelar las calles, una vez más.

Lo que sigue es un collage de voces amigas componiendo un abrazo múltiple al querido Juan Carlos Romero. No resulta nada casual que en todos estos ejercicios de memoria los verbos de acción aparezcan con tanta fuerza.

Ana Longoni

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Salir a la calle

Terminado el vernissage de la muestra, salimos a la calle, algunos todavía con copas en la mano. Romero llevaba un rollo de afiches bajo el brazo, un tacho de engrudo en la mano derecha. Empezó la pegatina a todo lo largo de la avenida (era Juan B. Justo, me parece): unos cartelones amarillos, con la inscripción “Ahora somos todos negros”, una condensación del artículo 14 de la Constitución Haitiana de 1805. Unos meses después, repetimos la acción en Madrid, detrás del Reina Sofía. Siempre que hace esto, a Juan Carlos se lo ve feliz. Extrañamente, al mismo tiempo está concentrado, rigurosamente atento a lo que hace. Como si pensara: esto es muy divertido, pero también es una cosa muy seria. Sacar a la calle el arte (si se llama así: a él le importa, justamente, la acción antes que el nombre) es saltar por encima de las rayas que dibujan los dispositivos de las disciplinas que se llevan inadvertidamente inscriptas en el cuerpo: entre la alegría y la seriedad, entre el arte y la calle, todo se vuelve un territorio borroso y blando, pero donde se pisa firme. Romero termina, y alguien saca fotos de su sonrisa engrudada y pícara. Él lo hace parecer todo muy fácil, pero –aunque el clima es lúdico- sabemos que no es solo un juego: hay unos umbrales que se corrieron de lugar, unos paredones que se movieron, y la Ciudad acusa recibo con el ceño fruncido y una indecisa perplejidad. Es su premio: Juan Carlos ganó otro concurso.

Eduardo Grüner (filósofo)

Uma das minhas melhores lembranças com Juan Carlos Romero foi quando fizemos esta ação em Madri, no bairro de Lavapies, espalhando os cartazes de seu projeto”Todos somos negros”, em resposta às comemorações dos bicentenarios da América latina.
Ele havia feito uma oficina contando sobre esse projeto e uns 10 minutos depois de falar sobre “Todos somos negros” ele virou pra nós e disse “agora vamos sair na rua pra colar cartazes!”. Contando essa história assim parece não ter tanto impacto, mas eu não consigo descrever em palavras o que era ver nos olhos de um senhor como o Juan Carlos o brilho de sair pelas ruas e fazer uma intervenção. Ele transmitia muita paixão sobre aquilo que fazia. Ele poderia sair durante horas no frio com um bando de jovens pelas ruas pra fazer essas coisas. Parece que nada o impedia. Ele era incansável, um dos melhores artistas e militantes que eu já conheci na minha vida. Inspiração e prova de que arte e política andam juntas.
Hoje você nos deixou e sentiremos muita falta, querido amigo. Nesta noite, todos somos Juan Carlos Romero. “

André Mesquita

 

Digital Camera

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Saltar

Conocí a Juan Carlos en el año 2000, en La Cárcova. Era el profesor, y al poco tiempo entendí que era un artista inmenso, un maestro de la vida, un militante incansable, un hacedor de grupos, un lector ávido, un coleccionista consecuente y un amigo generoso.

Gracias (esa es la palabra que no puedo dejar de repetir, desde que escuché la terrible noticia de su muerte), gracias a sus palabras –“para trabajar en la calle hay que trabajar en grupo”-fundamos Periferia en el turbulento verano de 2002 y gracias a sus ganas inclaudicables de jugar y a la vez de molestar al mundo del Arte, inventamos el MOC en 2009.

En 2005 invitaron a Periferia a realizar una acción en la sede de Estudio Abierto que se hacía en La Cárcova. Llenamos la fuente de barro y le colgamos filminas con textos que hablaban de la memoria del Río de la Plata. Un grupo de estudiantes crónicos se sintió ofendido y quiso rompernos la obra. Juan Carlos saltó (literalmente) en nuestra defensa y terminó declarando en Prefectura y sancionado por el Rectorado del entonces I.U.N.A., lo que derivó en su renuncia. Hicimos cartas y nos movilizamos. Él nos tranquilizaba. “¿Cómo estudiantes de arte pueden atentar contra una obra?”, decía, “No puedo seguir dando clases en un lugar así”. Nos fuimos todos. Y nunca dejamos de compartir ideas, imágenes, textos y miles de proyectos. Nunca dejé de sentir la misma emoción al tocar el timbre del 5° J de la calle México.

María Paula Doberti (artista)

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Sonreír

Nos veíamos irregularmente. A veces muy intensamente, otras de vez en cuando. Dependía de las ocupaciones de cada uno y de cuando la vida me ofrecía  el privilegio de pasar un momento juntos.  Su exposición, curada por Fernando Davis, fue un período muy intenso en el que literalmente se expuso íntegro, con toda la potencia de su obra, con las batallas que había entablado, con las heridas (y también la enorme potencia del deseo) que le produjo este país, no este Chile sino ese, Argentina 

Hacia el final fue la espera, mientras salía de un episodio de salud, para que, con Fernando Davis, realizaran la curaduría de la exposición  Poéticas Oblicuas: pudo ocuparse de la obra de sus pares, pudo ocuparse de desplegar las imágenes de un capítulo no escrito de la historia de las artes.  Según María Esther le hizo mucho bien esa tarea. Lo vimos feliz, comprometido, con asistencia perfecta, y, a veces, muy cansado.

Uno de los recuerdos que atesoro muy especialmente tiene que ver con un episodio anterior: ¿hará unos 20 años? Nos juntábamos no sé porque y llegó  con una sonrisa feliz, de esas que le hacían brillar los ojos,  pero también con algo sorpresa, de picardía y también de ironía: “vendí una obra”, dijo, sorprendido, y más se agrandaba la sonrisa: “me descubrieron”.

Allí estaba él. Una obra completa sin traicionarse, sin pensar en el mercado, una obra hecha porque así se lo reclamaba su compromiso con la vida.

María Teresa Constantín (historiadora del arte, coordinadora de Arte de la Fundación Osde)

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La desaparición, montaje de la instalación gráfica en una calera dinamitada en la calle 508 y 10 de Ringuelet (partido de La Plata, provincia de Buenos Aires), en el marco de la exposición “Todos o Ninguno” organizada por el grupo Escombros, 9 de diciembre de 1995

Embarrarse

Simpleza y practicidad era la manera con que Juan Carlos organizaba todas sus acciones. Así fue al encontrarnos en la esquina a una cuadra de su casa, cuando en plena conversación surgió la idea de hacer la muestra de Trelew en el Centro Cultural de la Cooperación (2011). Con esa sencillez decía: este afiche va acá, ponemos aquel en tal pared, ese va por allá y listo. Sin el afecto mutuo no hay hecho estético. Luego vinieron las charlas sobre poesía visual con artistas amigos, la presentación de su documental Queda la palabra (2014), y tantas experiencias como artista, curador, editor y militante agitando en grandes espacios y haciendo pegatinas por los barrios. Siempre poniéndole el cuerpo a la palabra y comprometido con las causas populares. Arrastró a embarrarse a distintas generaciones con la misma energía que hasta finales del año pasado lo llevó a organizar en su archivo un encuentro de artistas con tipografía, atento para construir colectivamente con la letra, el tipo de madera y la tinta siempre fresca en papeles precarios que nunca flaquearon, tan potentes como esa fuerza contagiosa que nos sedujo a activar cariñosamente con el afiche en mano: palabra poética y cuerpo político ocupando la calle.

Juan Pablo Pérez (artista y coordinador de Ideas Visuales del CCC)

Pulsar

Cada vez que lo visitaba o nos juntábamos en su casa para trabajar en algún proyecto, se repetía, como un rito, una misma situación. Sobre la mesa del comedor, Juan Carlos había separado algún libro o catálogo o algunos materiales de su archivo para mostrarme. “Mirá esto Fernando”, me decía contento y maravillado de enseñarme esos papeles, como si él mismo los estuviera viendo por primera vez. Lo conocí en septiembre de 2002, en el marco de una entrevista que les hice a él y a Hilda Paz. Le pregunté sobre su amistad con Edgardo Vigo, sobre el grabado experimental, sobre el arte y la política. Habló rápido, contándome todo de golpe, con la misma energía desbordante y generosa con que organizaba y mostraba su archivo, que me enseñó poco después. Le mencioné que con un grupo de amigxs y artistas de La Plata venía haciendo una serie de acciones gráficas callejeras y enseguida se interesó. Poco después nos invitó a exponer en el CeDInCI, en la sala que coordinaba con Ana Longoni, amiga a quien conocí, precisamente entonces, a través de Juan Carlos.

El proyecto de la exposición Poéticas oblicuas, que tuve el privilegio de curar junto a él en el espacio de arte de Fundación OSDE, se inició, como muchos otros proyectos que compartimos, en su archivo, entre publicaciones de poesía visual, libros de artista y otras ediciones gráficas experimentales. Juan Carlos era excesivamente meticuloso con la organización de su archivo y con la clasificación de los distintos materiales, que separaba en cajas o carpetas y etiquetaba prolijamente. Pero se trataba de una organización que estaba muy lejos del rigor del archivista profesional y, por el contrario, aparecía atravesada por la delicadeza amorosa y por la apuesta política de quien entiende que no se trata solo de guardar materiales del pasado para conservarlos, sino de construir una memoria agitativa capaz de incidir en sucesivos futuros por venir. Organizar y disponer esa memoria para otrxs, para que otrxs la usemos y la activemos en otros presentes, para que la hagamos pulsar.

Juan Carlos fue un artista lúcido y comprometido con su tiempo, un militante y un docente incansable que supo articular de manera poderosa los ámbitos de la práctica artística y la acción política. Eligió desparramar el arte y la política por las aulas y las calles. Para mí, fue también un amigo precioso e imprescindible, de esos con los que es posible aprender que, frente a la hostilidad del presente, se trata de construir colectivamente espacios de libertad desde donde inventar un mundo más habitable y vivible. Y hacerlo, además, con la misma cuidada delicadeza con la que él guardaba amorosamente los papeles de su archivo.

Fernando Davis (profesor, investigador y curador)

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Encontrar

Tuve la oportunidad de descubrir, compartir y aprender de dos enormes artistas argentinos: Teresa Volco y Juan Carlos Romero, que seguramente y desde la noche del sábado 22 de abril de este 2017, estarán planeando las acciones de una nueva Mutual Art-gentina. Fue en el año 1997 que desperté, junto a ellos, este camino del arte en y con la calle.

Anoche se fue, sin que pudiera despedirlo, mi querido maestro Juan Carlos Romero, el que hablaba más que rápido, el que no paraba de inventar y diseñar las obras más comprometidas y viscerales de una época que también viví. El que vino a mi cátedra de la, por aquel entonces, Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, para inventar un libro que se llamó “Mentiras, excusas para dibujar”, el que caminó adelante del cartel “Privatizado” por las calles de Córdoba a fines de los 90, el que me enseñó el sentido de los monumentos que propone el poder político en los espacios públicos, el que me abrió las puertas de su taller-estudio y me contó infinidad de historias gráficas, el que me pasó el nombre de la imprenta de tipos móviles para hacer algunos carteles. Juan Carlos, al que honramos en la Universidad Nacional de Córdoba, entregándole el premio Cultura 400 años en agosto de 2013.

Romero, cartel y poesía, qué suerte la mía haberte encontrado.

Sandra Mutal (artista, activista sindical)

Decir /hacer

Me dedico a apropiarme de frases de otro para realizar mi obra”, me dijiste una vez.

No cualquiera puede convertir en obra  las frases de otros. Lo hiciste vos porque tu palabra nos involucró o lo que es lo mismo nos hizo participar. Todos los que te conocimos sabemos del valor que le diste a la palabra. Tu palabra siempre fue derecho, no anduvo con rodeos, fue una palabra directa y sincera. Una palabra a la que siempre le pusiste el cuerpo. Tu palabra fue acción.

Como dije durante la presentación de tu muestra en la FM La Tribu, que coincidió con tu último cumpleaños, “si la palabra -hablada o escrita- nos permite unir nuestro mundo interior con el exterior, vos, querido Juan, lo que sentís y pensás es -palabra mediante- lo que decís y haces”.

En un mundo donde la mentira y el cinismo gobiernan, es imprescindible que crezcan más Romeros.

Javier del Olmo (artista)

Violencia

Juan Carlos Romero atesoró lo íntimo como privado pero dedicó lo más preciado de sí al otro, los otros, nosotros. Fue un gran hombre público.

María Rosa Andreotti (artista)

Es difícil explicar todo lo que significas para mí, Juan Carlos, cuando a partir del 2003 formamos el grupo de Artistas Solidarios. Entender el arte desde otro lado, anónimamente en la calle, denunciando con acciones las injusticias, que sufren nuestros pueblos. Pero no solo eso, eras mi referente, mi amigo, entre mate y mate, hablábamos de la familia, los afectos y sobre todo de política. El día antes de tu internación estábamos proyectando las marchas del 8M y el 24 M y algo que te entusiasmaba mucho, la acción del centenario de la revolución de octubre. Me quedo con esa sonrisa cuando me dijiste “sigan con ese proyecto, esta vez no los puedo acompañar, pero en la próxima acción estaré con ustedes”. Y seguro que vas a estar en ese camino que emprendimos juntos. ¡Hasta la victoria siempre, querido Juan Carlos!

Ana Lucía Maldonado (artista)

Participar

Lo conocí en 1987 cuando fue mi profesor de grabado en la escuela de Bellas Artes. A pesar de nuestra diferencia en edades, unos 30 años, nos hicimos amigos casi al instante. Una de las virtudes de Juan Carlos era su horizontalidad: nunca lo vi ponerse arriba ni ejercer autoridad. Tenía un carácter fuerte con el que se hacía respetar, sin duda, pero entre amigos y colegas el respeto lo ganaba por empatía. Tenía una predisposición natural a formar grupos de proyectos, cuatro o cinco a la vez, sino más. Con frecuencia me invitaba a participar en los eventos que organizaba, “Artistas con Fotocopias”, los happenings del Grupo Escombros… En otras ocasiones, yo, con cierto individualismo, declinaba los ofrecimientos. Estoy ocupado en esto o aquello, le decía, y él venía a tomar mate a mi estudio y a charlar. Alguna vez miré con perplejidad de neófito sus obras conceptuales, los atados mensuales del diario Clarín colgando de la pared, por ejemplo, lo que Juan Carlos recibía con resignación afable, sin tratar de convencerme. Con los años, y bajo su ejemplo, comencé a pergeñar un proyecto participativo. Fue al primero que invité. Con sus 80 años, inmediatamente me dijo que sí.

Ral Veroni (artista)

Gritar

Encontré esta foto. Es una polaroid. Tenía que sacarle una foto a amigos gritando basadas en la tapa de un libro-homenaje a Glauber Rocha. 

Eran principios de los 2000, plena crisis, y recuerdo que Juan gritó muy fuerte, más que todos, como si fuera una performance, y esas manos, que tapaban sus ojos, formaban un eco que hizo más prolongado ese grito.

Hoy me dieron ganas de gritar así, pero al contrario, me quedé muda. Lo voy a extrañar mucho.

Ivana Vollaro (artista)

Caminó entre nosotros un Gigante

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Tuvimos la suerte de que a Juan Carlos le gustaba andar y andar; es por eso que vino varias veces a Resistencia. Primero al Encuentro Nacional de Grabado de 1997, luego a presentar muestras, acciones y a compartir saberes. Como maestro tuvo una fecunda correspondencia electrónica con los resistencianos ya que fueron numerosas las actividades que realizó en nuestra ciudad.
Para la inauguración de Casa de las Culturas, en el 2011, se montó una muestra junto a León Ferrari con ella se abrió la nueva sede del Museo de Bellas Artes de Resistencia. Luego presentaciones del libro junto a Fernando Davis e inmediatamente los talleres y recorridos por Resistencia.
En una de esas recorridas una tarde que caminábamos bajo un cielo azul de 40ºC yéndonos al CE CU BA, un centro cultural que ocupa una centro comercial abandonado en la periferia de Resistencia. Allí Juan Carlos iba a dar un taller y conocer a los artistas del barrio en el último rincón de la defensa de la ciudad, allí casi sobre la laguna, allí donde casi no hay mapa, allí estuvo contando historias de intervenciones gráficas, de poesía visual, de andanzas por otras ciudades entre Vigos y Pazos y Escombros.
Y así caminó entre nosotros un gigante generoso que alentó a muchos a seguir andando por las urbes con mapas y sin él.
En una próxima acción nos veremos, buen viaje y hasta pronto querido Juan Carlos Romero.

Leo Ramos (artista)

Solidarios

Frente a la desaparición temporal que se inventó Romero, los Artistas Solidarios comparten una imagen de la última intervención realizada durante la marcha del 24 de marzo 2017 en Avenida de mayo al 1200, Buenos Aires.
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Artistas Solidarios
(Juan Carlos Romero, Ana Maldonado, Javier del Olmo, Cristina Piffer, Hugo Vidal)

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Ciertamente, Juan Carlos es -y ha sido desde siempre- un artista fundamental y fundacional, de aquellos pocos cuya obra le suscita epifanías tanto a espectadores como a otros artistas. Supe de él desde que los días de Srte Gráfico-Grupo Buenos Aires y le conocí cuando coincidimos en alguno de los proyectos de Jorge Glusberg y alcanzamos mayor proximidad a través de Edgardo Antonio Vigo.

Felipe Ehrenberg (artista)

Querido Juan Carlos, nos hiciste salir a las calles de Santiago de Chile y también a las madrileñas de Lavapiés a empapelar muros; con tu callado humor, con la persistencia de tus tipografías y con el filo de la sencillez nos diste una lección de vida; quedan aún muchos muros y ciudades aguardando tus afiches y queremos caminarlas contigo.

Joaquín Barriendos

1976-2010La potencia y singularidad de ciertos agentes es y será, para muchos de nosotros, un verdadero tesoro. Mantenerse activo, critico y lúcido en la vida a través de los años es uno de los mejores ejercicios de resistencia. 

Sol Henaro

Desde aquella vez que estuve en su apartamento en Buenos Aires, con esa biblioteca y archivo tan increíble, no he hecho más que intentar, en la medida de mis posibilidades, seguir sus pasos. Esa breve tarde en casa de Juan Carlos, con sus maravillosos libros de grabados, revistas de vanguardia, fotolibros, afiches y máscaras tradicionales, fue tal vez el episodio que más me marcó durante esa época. Era la primera vez que viajaba fuera de mi país, y conocer Buenos Aires, y conocer su trabajo, como archivista y como artista, dejó una huella imborrable en mi. Todavía recuerdo la jornada de pegar el afiche se Todos somos negros, en La Plata; o los grabados que nos obsequió en Santiago, que conservo en la sala de mi apartamento en Bogotá. Gracias a su trabajo inspirador, hoy estoy intentando seguir sus pasos en Bogotá. El mundo ha sido un lugar más bello gracias a él.

Halim Badawi (investigador)

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Instalación gráfica en el espacio Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino y en el MACRO Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (provincia de Santa Fe), 2007

Los contactos que hemos tenido han sido muy ricos y tengo muy presente su mirada y su interes en lo que le rodeaba y en mis trabajos. Le agradezco su recibimiento grande en su casa, su pensamiento y su corazon.

Elena Lucca (artista)

Romero fará muita falta…

Cristina Freire (investigadora)

Siento un gran orgullo por el compañero que parte. Fue maravilloso conocer a Juan Carlos. Su recuerdo siempre será un gran estímulo para seguir peleandola. Hasta siempre, hermano.

Jaime Vindel (investigador)

El cariño, la fuerza política y la presteza de Juan Carlos estarán siempre vivos. 

Fernánda Nogueira (investigadora)

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La desaparición, montaje de la instalación gráfica en la 7º Bienal de La Habana, 2000

Tristeza infinita por su partida física y certeza absoluta de su presencia en todos los espacios que habitó y construyó. Romero fue y será un imprescindible. 

Magdalena Perez Balbi (investigadora)

 

Recordamos con mucho afecto y agradecimiento todas sus enseñanzas y su claro espíritu provocador.

En este momento, todos somos Juan Carlos

María Clara Cortés (investigadora)

Homenaje a Juan Carlos Romero por Hortência, clara, Alexis, Juliana, Renato y Juninho en las calles de Jacui y Guajajaras y en la Estación Central del metro en Belo Horizonte

 

Intervención Todos somos negros, Juan Carlos Romero + RedCsur,  Madrid, 2010

Registro de exposiciones de  Juan Carlos Romero

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Acción “¡FORA TEMER! ¡FUERA EL TEMOR!”, París, enero, 2017

Convocatoria : “¡FUERA TEMER! ¡FUERA EL TEMOR!” Nuevos aportes

Publicamos una nueva serie de contribuciones recibidas en respuesta a la convocatoria de acción gráfica internacional lanzada por la RedCSur en el marco de la declaración ¡No Temer al mundo! Enfrentarlo para crear nuevos mundos. Todo el material puede ser descargado, reproducido y utilizado para acciones.

Convocatoria : “¡FUERA TEMER! ¡FUERA EL TEMOR!”

Primera serie de contribuciones recibidas en respuesta a la convocatoria de acción gráfica internacional lanzada por la RedCSur en el marco de la declaración ¡No Temer al mundo! Enfrentarlo para crear nuevos mundos. Todo el material puede ser descargado, reproducido y utilizado para acciones.

¡Não Temer o mundo, mas enfrentá-lo para criar outros mundos!

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Boceto de póster del artista argentino Juan Carlos Romero dando inicio a esta campaña

Não Temer o mundo, mas enfrentá-lo para criar outros mundos!

No dia 31 de Agosto de 2016, com a consumação de um golpe que retira Dilma Rousseff da presidência no Brasil, as forças elitistas, conservadoras e corruptas retomam o poder no país. A normalização do golpe com narrativas que o chamam de impeachment tenta esconder as dinâmicas nefastas que o consolidaram. Posicionamo-nos aqui contra essa normalização, e insistimos: É um golpe de Estado!

¡No temer al mundo! Enfrentarlo para crear otros mundos

El día 31 de agosto del 2016, con la consumación de un golpe que retira a Dilma Rousseff de la presidencia del Brasil, las fuerzas elitistas, conservadoras y corruptas retoman el poder en el país. La normalización del golpe, a través de narrativas que lo llaman impeachment, intenta ocultar las nefastas dinámicas que lo consolidan. Nos posicionamos aquí en contra de ese eufemismo, e insistimos: ¡Es un golpe de Estado!

Don’t Fear the World! Confront It to Create Other Worlds

On August 31, 2016, élite, conservative and corrupt forces took back power in Brazil in a coup that removed Dilma Rousseff from her presidency. The normalizing of this coup through narratives qualifying it as impeachment [English in original – trans.] is aimed at concealing the grim dynamics that have consolidated it. We stand here in opposition to this euphemism, and insist: It was a coup d’état

 

La Red Conceptualismos del Sur en Museos en Contexto

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Museos en Contexto es un programa radial que impulsa William Alfonso López Rosas, miembro de la Red, junto con otros colegas de la emisora de la Universidad Nacional de Colombia.

En esta emisión, los realizadores de Museos en Contexto entrevistan a la historiadora y curadora Mabel Tapia sobre la trayectoria de la Red Conceptualismos del Sur.

Para acceder al programa dar click aquí.

 

Declaración de la Red Conceptualismos del Sur ante la censura de la obra “Ideología” de Felipe Rivas San Martín

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La Red Conceptualismos del Sur expresa su total rechazo a la reciente censura de la videoinstalación “Ideología” del artista, activista e investigador chileno Felipe Rivas San Martín por parte del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Gobierno de Chile. La pieza central de la obra es un video en el que el artista trabaja con material de archivo previo al golpe militar del 11 de septiembre de 1973, pornografía gay y BDSM, la lectura de un ensayo autobiográfico y el registro de una masturbación frente a la fotografía de Salvador Allende. Este proyecto fue iniciado por Felipe Rivas San Martín en el año 2010 y desde entonces el video participó de numerosas exposiciones y ciclos a nivel nacional e internacional.

“Ideología” iba a ser expuesta en la muestra colectiva InVISIBLE, que se encuentra abierta desde el pasado 9 de julio en el Centro de Extensión CENTEX de Valparaíso. Entre los meses de mayo y junio de este año, la obra fue solicitada por su curadora y aprobada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, como parte del proyecto. Sin embargo, a pocos días de la inauguración, el mismo Consejo informó al artista que la videoinstalación no podría exhibirse debido a su contenido sexual.

Consideramos inexplicable la decisión del Consejo de no permitir la exhibición de la obra de Felipe Rivas San Martín a pocos días de la apertura de la muestra, cuando “Ideología” había sido solicitada y aceptada oportunamente por dicha institución como parte de la aprobación del proyecto InVISIBLE. El argumento del contenido sexual de la obra, con el que el Consejo pretende justificar la censura, resulta inadmisible en tanto clausura la posibilidad -que la obra de Felipe Rivas San Martín habilita-, de abrir un espacio crítico para pensar y discutir los conflictivos cruces entre política y disidencia sexual.

Preocupa el que este no sea un caso aislado de censura en los actuales marcos democráticos de América latina; casos que rechazamos y condenamos absolutamente, pues van en desmedro de esas democracias que buscamos fortalecer. Esperamos que el mencionado Consejo reconsidere su decisión para que la obra de Felipe Rivas San Martín sea incluida en la muestra y apoyamos la solicitud que el propio artista ha manifestado en este sentido.

EXPOSICIÓN : Poner el cuerpo. Llamamientos de arte y política en los años ochenta en América Latina

 

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La exposición Poner el cuerpo. Llamamientos de arte y política en los años ochenta en América Latina, retoma la pregunta por los múltiples cruces entre arte, activismos y luchas sociales en un periodo marcado por la violencia estatal y el auge de la doctrina neoliberal en los países de la región. En este escenario, poner el cuerpo supuso exponerse, e incluso sobre exponerse, frente a la censura, la pérdida, la desaparición. Fue un modo de reponer la ausencia de cuerpos individuales y la fragmentación de cuerpos colectivos, un medio desde donde se engendraron otras corporalidades y transgredieron fronteras nacionales. Es en estos movimientos de desobediencia y protesta, en los que todo cuerpo, al exponerse, exhibe también la trama de la que forma parte. La presente muestra vuelve sobre las prácticas artísticas del periodo desde aquel trazado de cruces, roces y redes subterráneas que las hicieron posibles. Se enfatiza la presencia de grupos que asumieron la autoría como expresión colectiva, y la de coordinadoras que reunieron a artistas, trabajadores culturales, estudiantes, sindicatos, pobladores y agrupaciones de derechos humanos.

De este modo se pretende dar lugar a una lectura crítica que busca ampliar el repertorio de quienes instituyeron los centros y periferias del periodo. Durante la dictadura cívico militar en Chile, ‘llamamiento’ era el nombre con que fueron conocidas las declaraciones que buscaron agitar y convocar a la acción colectiva en la lucha contra el régimen imperante. Los llamamientos no fueron llamados discretos, muy por el contrario, su nombre escrito en presente continuo indica el carácter de un llamado que no se agota, que no triunfa, pero que al mismo tiempo no establece cierre, ni dimisión. Retomar los llamamientos como documentos de archivo y ejercicio de enunciación, nos permite iluminar las resonancias contemporáneas de su potencia crítica. Las diferentes salas del Museo contendrán una serie de registros documentales y obras de artistas, relacionados con prácticas de activismo artístico, redes alternativas, corporalidades y disidencia sexual, así como escenas ‘under’ de los años ochenta a partir de fotografías, videos, audios, gráficas y publicaciones. En el acceso a la exposición se exhibirá el archivo de una de estas organizaciones político-culturales chilenas que en los años de mayor represión de la dictadura militar trazaron, pensaron y soñaron en cómo debía restaurarse la democracia en el ámbito de la cultura. Este archivo estará abierto a la consulta y se activará de diversas formas durante el período de la exposición.

Finalmente esta exposición es también una propuesta situada en Chile de Perder la Forma Humana. Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina curada por la Red de Conceptualismos del Sur, realizada en el Museo Centro de Arte Reina Sofía de Madrid en 2012 (itinerando al MALI, Lima, y MUNTREF, Buenos Aires). En el caso de la presente exposición se ha integrado una mayor participación de artistas nacionales y con ellos una relectura y expansión de los vínculos propuestos en la curaduría de Madrid.

Más información en el sitio del museo : http://mssa.cl

En ese marco se realizará el seminario internacional : “Futuros Progresivos y resonancia crítica de los ochenta”

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En concordancia con la exposición Poner el cuerpo. Llamamientos del arte y la política en los años ochenta en América Latina, del Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), curada por Javiera Manzi y Paulina Varas, integrantes de la Red de Conceptualismo del Sur, el seminario Futuros progresivos y resonancia crítica de los ochenta, busca poner el foco sobre los diversos cruces y relaciones entre arte, activismo, resistencia y luchas sociales en un período marcado por el autoritarismo y la violencia estatal, como también por el auge del neoliberalismo como doctrina económica. De ahí que la pregunta por lo colectivo en un marco de censura, pérdida y desaparición, funcione como elemento de desobediencia y como marca de la historia reciente de nuestras sociedades latinoamericanas.

La pregunta entonces que nos reúne es aquella que vincula tanto la experiencia del trabajo artístico con las formas de resistencia en los contextos de crisis de Estado, como también las diversas manifestaciones en las cuales las agrupaciones de trabajadores culturales se organizaron y buscaron generar “llamamientos”, agitaciones colectivas que convocaban a la acción contra el régimen imperante. De esta manera, la posibilidad de realizar y coordinar acciones conjuntas en el marco de una cultura de la disidencia -donde convergen artistas, sindicatos, pobladores y agrupaciones de Derechos Humanos- aparece y reaparece como un elemento central para entender los diversos cruces entre arte, política y sociedad en América Latina en general y en Chile en particular.

A partir de estos antecedentes se convoca a los interesados a participar en este seminario abierto, el cual contará con mesas de discusión con artistas e investigadores, y un conversatorio con participantes de coordinadoras de artistas de la época. El objetivo no es otro que reposicionar la discusión sobre las formas de organización y participación que funcionaron como elementos disruptivos en un contexto absolutamente represivo y autoritario y que aún al día de hoy mantiene potentes manifestaciones.

Este seminario se realiza gracias al apoyo de Foundation for Arts Initiatives para la Red Conceptualismos del Sur.

Las jornadas estarán abiertas a la presencia de guaguas, niñas y niños acompañados de un cuidador o cuidadora.

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Programa

Martes 12 de abril

Apertura Seminario : Saludo de Claudia Zaldívar, Directora MSSA, y las curadoras de la exposición Poner el cuerpo.

Mesa uno: Trazos insurgentes. La gráfica como acción política.

Diálogos transfronterizos (Chile-Perú) desde la experiencia de la APJ, el Taller Sol y el Taller NN durante los años ochenta.

Modera: Javiera Manzi, Co-curadora de la exposición.

Exponen:

Alberto Díaz Parra (APECH – APJ, Chile)

Antonio Kadima (Taller Sol, Chile)

Alfredo Márquez y (Taller NN, Perú)

Mesa dos: ¿Cómo investigamos para “Perder la forma humana”?

Reflexiones en torno a los procesos de pesquisa de algunas y algunos investigadores de la exposición realizada en 2012 desde la Red Conceptualismos del Sur. Se plantearan algunas claves que fueron articulando los diversos núcleos de la muestra y las maneras de entrelazar los episodios.

Modera: Paulina Varas, Co-curadora de la exposición.

Exponen:

Felipe Rivas (CUDS)

Fernanda Carvajal (RedCSur, Chile – Argentina)

André Mesquita (RedCSur, Brasil)

Ana Longoni (RedCSur, Argentina)

Isabel García (RedCSur, Chile) 

Miércoles 13 de abril.

Conversatorio: Alternativa Cultural

Organizaciones, colectividades, formas comunes en los ochenta en Chile.

Instancia de conversación transversal sobre las experiencias de colectivos, agrupaciones y coordinadoras que tuvieron lugar en los años ochenta en Chile. Nos acompañarán representantes de UNAC, Coordinador Cultural, Coordinador de Gremios del Arte, Mujeres por la vida, TAV, Apech, APJ, Piano de Ramón Carnicer, Ánjeles Negros, Luger de luxe, entre otros.

Presentan y dinamizan: Javiera Manzi y Paulina Varas

Exponen:

Kena Lorenzini (Mujeres por la vida)

Virginia Errázuriz (UNAC/ TAV)

Patricio Rueda (APJ – Piano de Ramón Carnicer- Luger de Lux, Ánjeles Negros)

Alberto Díaz (APJ – APECH – Coordinadora Metropolitana de Brigadas Muralistas)

Havilio Pérez (APJ – APECH – Coordinador Cultural)

Coordinador: Isidro Parraguez Lugar: Sala Federico García Lorca

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Además :

Residencia de investigación

En el marco de la exposición Poner el cuerpo. Llamamientos de arte y política en los años ochenta en América Latina del Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA) y curada por Javiera Manzi y Paulina Varas, integrantes de la Red de Conceptualismos del Sur, se convoca a estudiantes, educadores, investigadores independientes, historiadores, creadores activistas, cientistas sociales, pensadores y trabajadores de la cultura a una residencia de investigación en torno a las experiencias de distintas organizaciones políticas-culturales que tuvieron lugar en Chile en los años ochenta durante la dictadura cívico-militar.

En una de las salas de la exposición se dispondrá de un archivo progresivo sobre las redes de colaboración, documentos programáticos, llamamientos y convocatorias múltiples de estos distintos grupos implicados en los procesos de restitución democrática en Chile. La propuesta es indagar en aquel material y elaborar diversas maneras de interpretar, comunicar, analizar y agenciar el contenido de dichos documentos, videos, fotografías, afiches y registros.

Así, contra la idea establecida de que durante la dictadura se vivió en un descampado cultural en donde el experimentalismo autista y la micro-política del cuerpo fueron las únicas señales de vida, hacemos este llamamiento a indagar en estas historias que no han sido visibilizadas y que, desde ese futuro democrático que se pensó hace treinta años, sin duda ayudarán a las luchas políticas y culturales del presente.

Para postular es necesario enviar una breve carta de intenciones y una breve biografía al correo electrónico residenciaponerelcuerpo@gmail.com, hasta el 8 de abril de 2016.

Fecha de la residencia: desde el 12 de abril hasta el 24 de junio

Condiciones de la residencia:

  • La residencia se entiende como un periodo de investigación acotado a las fechas de la exposición. Durante ese período cada residente tendrá un ingreso gratuito al Museo en cada una de sus visitas.

  • Cada residente contará con una clave de acceso a internet y podrá trabajar en las mesas destinadas a ello en la exposición, para poder consultar en detalle toda la información que allí se despliega.

  • Se podrán desarrollar proyectos de investigación en grupos por parte de los residentes.

  • residencia6La residencia no tiene ni fechas ni horarios fijos, sino que cada residente podrá diseñar según su propia disponibilidad horario y autónomamente su propio desarrollo.

  • El trabajo en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA) está sujeto a los horarios de funcionamiento del Museo: de martes a viernes, de 10 a 18 horas.

  • Durante el período de residencia se contemplan reuniones de trabajo de todos los residentes, que serán definidas por el equipo e informadas con antelación. A estas reuniones serán invitadas personas relacionadas al proyecto expositivo para dialogar en conjunto sobre los procesos de investigación.

  • Al finalizar la residencia se le solicitará a cada participante que socialice con todo el grupo, los resultados de su investigación. Este mismo no se entiende estrictamente como una investigación académica sino que como un tiempo de indagación que podrá dar como resultado un texto o una propuesta experimental a determinar por cada uno.

  • Se editará un boletín en formato pdf que reúna todas las propuestas como resultado de la residencia.

  • La Revista Punto de Fuga, compilará y editará parte de los resultados de la residencia en el número de su revista impresa del año 2016.

  • Se entregará un certificado de participación por parte de la organización de la residencia al finalizar la misma.

Publicación : Arte y disidencia política : Memorias del Taller 4 Rojo

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Primera presentación de la publicación.lanzamiento libro T4R 1

 

Fragmento de la entrevista a Umberto Giangrandi, publicada en Arte y disidencia política : Memorias del Taller 4 Rojo (págs. 215 – 227).

William Alfonso López (WAL): La versión “oficial” de la fundación del Taller 4 Rojo, es decir la que se difunde a través del texto que escribió Germán Rubiano para la Historia del arte colombiano que publicó la editorial Salvat a mediados de los años setenta, no da muchas pistas sobre el contexto político ni las motivaciones ideológicas, intelectuales y artísticas que cada uno de los miembros del Taller 4 Rojo tuvo para unirse al grupo. ¿Podrías rememorar el contexto o la situación de fondo, más allá o más acá de la coyuntura?

Umberto Giangrandi (UG): La fundación del Taller 4 Rojo tiene un antecedente muy importante, por lo menos desde mi punto de vista y mi experiencia personal. En el año 69 yo acogí a Arturo Álape en mi estudio durante varios meses. Él estaba muy enfermo y venía de realizar un largo trabajo de campo desde una perspectiva histórica, sociológica y etnográ ca en relación con las luchas populares. Entonces tuvimos la oportunidad de hablar largamente sobre la falta que hacían y el papel que podrían cumplir ciertas organizaciones culturales dentro de la movilización política de izquierda. Empezamos a imaginar el quehacer y la labor que debían tener los intelectuales y artistas de izquierda en el escenario político.

Con Monjalés Soler, el artista español que estaba exiliado en el país y estaba trabajando en mi estudio realizando las pinturas sobre la tortura en España que luego llevó a la Bienal de Medellín, muy buen amigo de Granada, con Granada mismo y con Arturo nos planteamos acercarnos a un panorama muy complejo de la acción y creación cultural que debía desarrollarse en una coyuntura política tan importante dentro de las organizaciones de la izquierda. Este detallito es muy signi cativo, porque allí, en ese momento, en ese contexto, se fueron cuajando algunas de las más importantes organiza- ciones culturales de la izquierda. La derecha, aunque maltrechas, siempre tuvo sus instituciones culturales, que eran y son las instituciones del Estado; pero la izquierda nunca había hecho nada en ese frente.

Muy pronto este proceso se vino al traste. El Partido Comunista, con Guillermo Vieira a la cabeza, empezó a plantear en Cuba una idea que nosotros no compartíamos: que la cultura, que en ese momento Cuba estaba promoviendo de forma pluralista, convocando a todas las tendencias de izquierda en toda Latinoamérica, se volviera el cordón umbilical de una sola organización política. Cuando la Revolución Cubana empezó a alinearse políticamente con la Unión Soviética, todas las organizaciones latinoamericanas del Partido Comunista empezaron a presionar para que las autoridades culturales de la isla excluyeran de todas las actividades a los artistas e intelectuales disidentes de las posiciones prosoviéticas. Eso fue tenaz. Entonces, el rompimiento vino muy pronto y de allí que a la larga el Taller 4 Rojo se retirara de las actividades culturales que se desarrollaban en Cuba. Insisto en que eso fue tenaz porque todos los artistas de la izquierda nos sentíamos convocados por Cuba y habíamos trabajado mucho en torno a las actividades que allí se proponían. Y, de un momento a otro, Cuba tomó otro rumbo. El Partido impuso en toda América Latina una posición excluyente muy complicada. Yo recuerdo que tuvimos unas discusiones muy complejas con Santiago García, que vino como mediador de las autoridades cubanas. Desafortunadamente, esas discusiones no cambiaron la posición del Taller 4 Rojo. Cuando Mariano Rodríguez, director de Casa de las Américas, vino a Colombia, también tuvimos una larga conversación con él. En esa conversación, que fue muy amigable, tuvimos la oportunidad de decirle que nosotros creíamos que la propuesta cultural de la Revolución se había pensado a partir de la necesidad de una unión continental y no de su fragmentación. Nosotros, en ese entonces, considerábamos que se estaban cometiendo errores que Cuba justificaba dentro de su proceso, pero que no eran justos con el trabajo de las organizaciones culturales de izquierda de cada país latinoamericano en su producción creativa colectiva y particular. Es increíble que luego empezaran a invitar a los artistas consentidos por la derecha. Entonces nosotros quedamos doblemente marginados, aquí y allá. Por ejemplo, en la difusión artística, todos los libros importantes que publicaron durante un tiempo se los dedicaron a los artistas que nunca tuvieron ningún compromiso político y que siempre fueron chas del arte oficial en Colombia. Entonces nosotros le protestamos durísimo a Mariano: “¿Cómo así? ¡Perseguidos aquí y perseguidos allá! ¡Qué maravilla!” Él nos explicó que a ellos también les interesaba incluir en sus actividades culturales a ese tipo de artistas. Pero una cosa era que ellos también estuvieran, y otra, que a los artistas que siempre habíamos estado comprometidos y que también teníamos una obra importante se nos excluyera. Eso tuvo una discusión muy larga donde pudimos plantear nuestras diferencias.

De allí, muy rápidamente, Pedro Alcántara —en Cali— organizó el taller de grabado popular PROGRÁFICA; Arturo Álape creó Punto Rojo, que con- vocó a los escritores del Partido Comunista; y Santiago García y Patricia Ariza hicieron lo propio con el teatro, formando una organización cultural alrededor del Partido Comunista.

Entonces nuestros debates —que empiezan, como lo dije anteriormente, en el año 67 y 68— se dan en medio de estos contextos generales. Al nal del año 71 logramos organizar el Taller 4 Rojo y empezamos a trabajar, con una mirada de la izquierda pero sin pertenecer y sin militar en ningún grupo político. En un principio estábamos Diego Arango, Nirma Zárate, Carlos Granada, Jorge Mora, un trabajador y yo. Al rato entró Fabio Rodríguez, que venía de realizar su trabajo en Acerías Paz del Río, en Boyacá. En ese momento también se conformó la Escuela de Grá ca del Taller 4 Rojo. Al principio, en el Taller 4 Rojo había distintos puntos de vista sobre muchos temas, pero digamos que convivían. Había trabajo colectivo, había trabajo individual, había trabajo netamente político. Por un lado, estaba la elabo- ración de los a ches políticos; por otro, el trabajo con las organizaciones sociales, con la movilización, con las marchas. También había trabajo en las veredas campesinas; enseñábamos a los líderes políticos y a los jóvenes a realizar su propia propaganda. Y estaba la escuela de grá ca, dirigida hacia un trabajo social y político, con una dimensión artística clara, en medio de esas dos preocupaciones. Por ahí pasaron muchos artistas. Estuvieron Víctor Laignelet, Marcos Roda —antes de pasarse al Taller La Huella—, Guillermo Restrepo, Jenaro Mejía, entre otros. Todo un grupo que empezó ahí, formándose y trabajando con esa mirada social y política.

Cuando nosotros formamos el Taller 4 Rojo no sólo queríamos crear una obra sino dar un debate y proyectarlo hacia una identidad nacional, no a un nacionalismo. Necesitábamos enfrentarnos a nuestras obras, a nuestros discursos creativos, a nuestras identidades dentro de una construcción conceptual plástica, dentro de nuestra concepción del mundo. Queríamos crear un trabajo colectivo o individual, respaldado por un trabajo de campo y por todas las posibilidades investigativas de la antropología, la sociología, la sicología y la filosofía, y que respondiera a un compromiso cultural de izquierda. En ese entonces, los artistas del statuo quo creían ser los amos y los dioses de una mirada personal, encerrada en su propio estudio y en su propio ego. No quiero decir que algunos de esos artistas, como Alejandro Obregón y otros, no hubieran logrado una obra muy importante, diferente y significativa dentro de esa postura. Lo que quiero decir es que nosotros queríamos construir definitivamente una nueva mirada del arte, en la cual nuestra identidad y memoria lograran plasmar otras formas de entender y representar el mundo.

En aquel entonces, con los estudiantes de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional, nos enfrentamos a los críticos o ciales en muchos escenarios. Por ejemplo, en el Salón Independiente de la Jorge Tadeo Lozano, le armamos un gran debate a Eduardo Serrano y al arte que allí se estaba esceni cando. Él armó una exposición “independiente” del Salón Nacional, también con la estética de la o cialidad. Donde quiera que iban a hablar los críticos comprometidos en general con una perspectiva formalista, nosotros estábamos ahí para polemizar. Claro, desde su pers- pectiva, nosotros íbamos a “crear problemas”, pero nosotros llegábamos a discutir, a plantear un debate pertinente que nadie daba sobre la proble- mática del arte nacional. El Taller 4 Rojo también fue importante en este sentido porque, por primera vez, se entabló una perspectiva crítica sobre el arte existente en ese momento, que tenía un carácter absolutamente lejano de la problemática que vivía el país en ese entonces, asociado a todas las tendencias europeas y norteamericanas, muy conocidas en el país. Serrano no estaba mostrando nada nuevo; más bien estaba creando un puente colonialista con el arte norteamericano. Él estaba trayendo al país la retaguardia de las vanguardias. Esas tendencias de entonces, norteamericanas y europeas, eran conocidas por los artistas colombia- nos y especialmente por el cuerpo de profesores de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional. Pero a muchos de nosotros no nos interesaban. No hay que olvidar que, en los años sesenta, la Universidad Nacional era la institución universitaria más importante del país en muchos sentidos. Allí se daban debates muy importantes a nivel nacional e inter- nacional, “nacional y universal”. Y Eduardo Serrano nunca participó en esos debates, por estar fuera del país, según él en Nueva York, en donde “descubrió” todas las vanguardias artísticas del momento. Algunos de los críticos oficiales, que tenían todo el “poder” de hablar dentro de las tendencias artísticas imperantes, sintieron que su discurso era muy corto y sesgado con respecto a los debates que estábamos planteando. Muchos de ellos se dieron cuenta de que estaban repitiendo un discurso internacional, pero que no tenían bases para plantear un discurso pertinente frente al arte que muchos artistas estábamos realizando, dirigido hacia las problemáticas del país. Así que nosotros los cuestionábamos en cuanto evento se organizaba y, la verdad, callamos a mucha gente. No les dimos tregua. Fue un momento muy interesante por la emergencia de la polémica, del debate, por las razones que dimos para plantear el enfrentamiento directo con las distintas tendencias del arte. Nuestra mirada, en donde la memoria, la identidad, el testimonio, el reconstruir nuestra historia desde un nuevo punto de vista, indudablemente no se sustraía de una mirada universal, pero también planteaba una perspectiva diferente que no se quería reconocer. Entonces, dimos al público interesado en el arte la posibilidad de acceder a perspectivas distintas de las que se esta- ban esceni cando en las diferentes instituciones: salones nacionales, galerías, coloquios, conferencias privadas y académicas, y toda clase de publicaciones.

Ahora, con respecto a la creación del Taller 4 Rojo, yo tengo que decir — como lo he hecho en muchas entrevistas y mesas redondas— que desde hace rato tengo una diferencia con la versión que Diego y Nirma difun- dieron en trabajos como el de Germán Rubiano y otros, y que sigue difun- diéndose sin aclaración al respecto. Hace poco se lo volví a decir a Diego, precisamente antes del evento que organizó la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, cuando trajeron a Graciela Carnevale*. Le hablé directo y al prin- cipio se molestó muchísimo. Le dije que el silencio que él había guardado era oportunista, porque estaba amparando todo lo que él y Nirma habían dicho erróneamente sobre el origen del Taller. Le dije: “Tú sabes que el taller que tenías con Nirma no tiene nada que ver con el que fundamos con Carlos Granada y Jorge Mora. Así que esa no es ni la primera etapa de la historia del Taller 4 Rojo, ni tiene nada que ver con lo que luego hicimos al nivel político. Tú sabes que lo que ustedes estaban haciendo antes era un asunto muy diferente. Nosotros no nos adherimos al taller de ustedes. Tú nunca has aclarado eso. Tú, que te las das tanto de honesto y de verraco, nunca aclaraste esa versión. Nosotros nunca aceptamos hacer parte de un taller que ustedes tenían”.

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Hoy en día yo tengo muchas sospechas sobre el asunto del nombre del grupo, porque después han pasado cosas. Si uno hila no, empieza a ver que no había una actitud tan ingenua por parte de ellos cuando pro- pusieron que adoptáramos el nombre del taller que habían montado anteriormente. Yo recuerdo que en las primeras reuniones fui el primero que saltó y dijo: “No, a mí no me parece, porque yo ni siquiera sé lo que ustedes están haciendo en ese taller”… Luego supimos que allí trabajaban Ned Truss, el artista norteamericano amigo de Eduardo Serrano, y otros artistas. Él hacía allí sus grabados. Nosotros nunca tuvimos problemas de racismo o de homofobia con nadie, pero Serrano fue una de las personas que más combatimos por esa época. Por otra parte, Diego y Nirma tenían unos cursos y hacían asesorías a algunos artistas con ediciones de sus obras grá cas. Y, bueno, supongo que ellos dos habían hecho algunos trabajos artísticos con una mirada social. Hasta ahora nos empezábamos a conocer y no estaba al tanto de sus trayectorias. Realmente conocía más dentro del panorama del arte a Nirma Zárate que a Diego Arango. Ella para ese entonces era una artista abstracta muy reconocida, que también había incursionado en el Pop art a nivel nacional.

Sylvia Juliana Suarez (SJS): Entonces, desde tu perspectiva, ¿cómo se podría plantear la historia del Taller 4 Rojo?

UG: Hay un período que es netamente plástico, que es el que yo ubico como el primer momento, y sería el segundo período para Diego y Nirma. Éste es netamente plástico y grá co porque todos estábamos realmente muy preocupados por desarrollar una obra dentro de las temáticas que cada uno venía trabajando, en la pintura, la grá ca, el dibujo y la fotografía, evidentemente, con un clara preocupación social. Cada uno de nosotros traía toda una experiencia artística que queríamos continuar desarrollando dentro de la compleja pluralidad de la modernidad artística, buscando —a través de diferentes medios, lenguajes y tendencias— una identidad plás- tica que nos caracterizara frente a los problemas del país.

Por ejemplo, con una gran amistad y camaradería que tuvo origen en la Escuela de Bellas de Artes de la Universidad Nacional, Granada y yo habíamos trabajado juntos en mi taller desde el año 69, usando la misma paleta, planteándonos los mismos temas plásticos, que nacían de los debates de aquel entonces y que creativamente se solucionaban de una manera individual, en la creación de pinturas, dibujos y grabados, muchos de las cuales se expusieron conjuntamente en algunas galerías importan- tes en Bogotá y Medellín. Como él se encontraba delicado de salud, algu- nas veces yo tenía que ayudarle a imprimir sus monocopias. Y, claro, con él también teníamos todo un diálogo académico y político.

En ese momento queríamos desarrollar una obra “comprometida”, con una mirada crítica frente a las injusticias sociales y a los problemas inherentes a la violencia generada por un sistema político, apoyado por una sociedad ultraconservadora, que no reconocía los derechos de las minorías ni de otros sectores sociales con distintos puntos de vista transgresores, plura- listas y críticos, en relación con la vivencia en común y la cultura.

Queríamos también participar en la construcción de un nuevo discurso cultural, desde la perspectiva de las múltiples fracciones de la izquierda colombiana, sin militar en ninguna en particular. De hecho teníamos diá- logos ideológicos con casi todas las fracciones de la izquierda de ese entonces. Éste es un punto importante. En el Taller 4 Rojo, vale la pena volver a decirlo, no queríamos ser cordón umbilical de ninguna organiza- ción política, como pasó con la cultura del realismo socialista en la Unión Soviética. Eso no quiere decir que estuviéramos desconectados del rea- lismo o del socialismo. Digamos que en la dimensión estética, había un concepto distinto. Al nivel del colectivo, si tenemos que reconocer algún diálogo visual, entre muchos otros, es importante señalar nuestro interés por el a che cubano, por el a che de la resistencia republicana española, y por toda la producción grá ca africana relacionada con la liberación nacional, entre muchas otras producciones visuales masivas que se oponían a la dominación autoritaria. El muralismo mexicano también fue un referente muy importante para nosotros, sobre todo por la forma como los artistas mexicanos recuperaron el mundo indígena y la historia de la resistencia cultural durante todo el período colonial, en medio de una revolución. Los muralistas mexicanos, desde nuestra perspectiva, habían construido un discurso plástico que dejó una huella profunda en América Latina. También hay que mencionar, en el ámbito colombiano, los trabajos de los artistas asociados al movimiento Bachué.

Al nivel de nuestro trabajo individual, cada uno hacía lo que quería. En eso había mucha libertad. Digamos que todas las preguntas que nos hacíamos sobre el quehacer artístico en relación con la producción de obra de arte se nutrían de una nueva mirada crítica frente a la historia y la memoria, frente a la violencia, frente a la investigación de las ciencias humanas, y frente a las preguntas que nos hacíamos como artistas profesionales en relación con nuestras posiciones éticas y estéticas dentro del arte moderno. En este sentido, es muy importante señalar que había tres cues- tiones clave que siempre intentábamos problematizar: qué hago, por qué lo hago y a quién está dirigido mi trabajo artístico estética y éticamente. Nuestra posición frente a las manipulaciones que el poder había hecho de la historia de nuestro país nos remitía a la construcción de una nueva identidad. Queríamos construir un discurso que nos permitiera dar validez a nuestra obra, analizando la ruptura antropológica que el Imperio Español impuso al mundo indígena durante el período de la Conquista y la Colonia. En ese pasado buscábamos las huellas de una identidad y de una dignidad que había sido destruida por la religión. Queríamos lanzar una mirada a una historia que se había manipulado a favor del poder. El arte que queríamos hacer debía tener una identidad dentro de la concepción del mundo que nos interesaba y nos comprometía. Para nosotros, el artista debía cues- tionar, abrir espacios, hacer un arte testimonial y también crítico; penetrar en todo un contexto político y cultural del país, con una mirada de largo aliento. Cada uno de nosotros determinaba cómo tomaba posición frente a esa historia y enriquecía la lectura del presente. Desde ese pasado remoto de la Colonia, pasando por las luchas sociales de los años 20 y 30, las luchas del movimiento indígena y campesino frente a los problemas agrarios, las resistencias de los obreros y sindicalistas, las reivindicaciones de las mujeres y de los movimientos sociales, la violencia partidista, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, hasta llegar al autoritarismo del Frente Nacional… Todo eso hacía parte de un universo de referencias para tener en cuenta, para darle un sentido a nuestras obras plásticas. Sin olvidar, claro está, todo lo que estaba pasando en América Latina a nivel social y político. Allí también había un escenario para la solidaridad y para el trabajo colectivo y político.

En relación a tu pregunta, cabe señalar que hay una mirada reducida dentro de la crítica y la historia del arte frente al trabajo del Taller 4 Rojo, en la que se le da mucha importancia a la grá ca —principalmente a la serigrafía, que sin duda es muy signi cativa— olvidando que la pintura,
el dibujo, el fotograbado y el grabado en sí mismo también fueron esen- ciales en la construcción de la obra de todos nosotros en ese momento y, como ya indiqué, antes de nuestra reunión como colectivo. Por ejemplo, la pintura de Carlos Granada era clave en ese momento. Él era un artista muy polémico, al lado de otros nombres del arte como Pedro Alcántara, Augusto Rendón, Norman Mejía y Darío Morales. Él estaba desarrollando, desde los años sesenta, un trabajo plástico transgresor, en el contexto de una crítica social muy rigurosa, que tenía ya un reconocimiento importante en Colombia y en América Latina. Yo, por mi parte, también estaba desa- rrollando una obra muy crítica, en el ámbito grá co y pictórico, uniéndome desde los años sesenta a este grupo de artistas.

Digamos que Diego y Nirma sí trabajaron mucho la serigrafía y la fotose- rigrafía. Eso hay que reconocerlo. Pero en la elaboración de muchas de estas imágenes tuvo participación conceptual el colectivo, mientras ellos las ejecutaron en el taller. Esa era una dinámica creativa muy importante en el Taller 4 Rojo. Nosotros estábamos construyendo una práctica inédita en el país, alrededor de la creación y producción de una obra plástica, rompiendo con toda una mirada tradicional nacional que ubicaba al artista como dueño y señor de la plástica, encerrado en su propio taller, espe- rando que “la musa lo iluminara”. Nuestra intención era buscar— a través de la investigación de campo, de las re exiones losó cas contemporá- neas y de nuestros debates ideológicos— recoger toda una memoria y así configurar nuestro universo plástico, grá co y fotográ co, y aportar un nuevo horizonte en relación con la creatividad misma y la conceptualiza- ción de la obra. La forma era importante, pero no era el n último del tra- bajo plástico. El concepto era el punto central. En especial, hay que subra- yar la importancia que tenía la fotografía para nosotros, ya que le dábamos un signi cado artístico clave en sí mismo y dentro de la construcción de nuestras obras.

Para nosotros, la obra debía trabajarse de otra manera. Ésta podía cons- truirse a dos manos, a cuatro mentes. Estábamos planteando un trabajo interdisciplinario que, sin duda, en ese entonces no existía en el país. No era concebible dentro del mundo del arte como construcción válida de
una obra. Lo importante es que los trabajos eran sometidos a un diálogo colectivo, dentro del cual se elaboraban las ideas de fondo para concebir nuestra obra individual y colectiva. No es que no valoráramos el trabajo de la imaginación artística individual. Ésta era muy importante. Era innegable que dentro de este paradigma muchos artistas habían producido un trabajo muy signi cativo en la historia del arte. Lo que queríamos era abrirle espacio también a esa otra posibilidad creativa y colectiva.

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También yo creo que en algún sentido estábamos prefigurando unas condiciones de la producción artística en donde los avances tecnológicos hacían parte fundamental de nuestro trabajo creativo. No hay que olvidar que en aquel momento, aunque suene a un lugar común, no existían ni el computador, ni Internet, ni la mayoría de los medios de comunicación que tenemos hoy en día. Nuestra actitud frente a la fotografía y a la fotoco- pia muestra claramente nuestra disposición a asumir los nuevos medios con mucho rigor, para introducirlos dentro de las distintas posibilidades artísticas.

Por otra parte, dentro de nuestro quehacer como colectivo en aquella época, había una nueva mirada y un concepto distinto sobre la creación artística, su signi cado social y la forma de comunicarla. Nosotros buscá- bamos transgredir, con las obras mismas y nuestra actitud, los distintos circuitos tradicionales del arte y de la formación artística. Ir más allá de la sala del museo y de la galería. Queríamos darle también la oportunidad a otros escenarios alternativos, en donde vinculábamos otros públicos. Llevábamos nuestra obra a los parques, a los barrios deprimidos, a las sedes de los sindicatos, a las casas de cultura fuera de Bogotá, a los escenarios de reunión del movimiento indígena. Y allí establecíamos un contacto pedagógico con otros actores sociales, construyendo otra red visual y conceptual, que no tenía nada que ver con la institucionalidad oficial, la comercialización y la cooptación de la imaginación artística. Dentro de nuestros intercambios con esas comunidades, llevábamos nuestras obras y las exponíamos a un debate con su experiencia, para enriquecer- nos mutuamente. Esas experiencias servían para reformular muchos trabajos, que luego presentábamos nuevamente a las comunidades; también nos servían para redefinir las estrategias pedagógicas que estábamos construyendo entre todos. El trabajo que realizamos con los habitantes de los barrios orientales de Bogotá, entre muchos otros, fue muy productivo e interesante para todos los involucrados en aquel momento.

* Giangrandi se re ere aquí al coloquio titulado Arte y políticas de archivo, realizado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño en septiembre de 2010, al que fue invitada Graciela Carnevale.

Granada Carlos Bosquejos para valla Viva la Alianza Taller 4 rojo 2 Lapiz graso sobre papel 35,5x50cm PEQ

Seminario Archivos del común

11-12 diciembre 2015

Este seminario pretende reflexionar sobre las cuestiones de la memoria social, cultural y política en el momento presente a través del trabajo de los archivos que la producen, custodian y transmiten; analizar la importancia del cuidado del patrimonio común de las memorias menores y subalternas; y pensar cómo estas prácticas de archivo pueden alimentar un nuevo marco de imaginación social y política, que fortalezca el carácter democrático de nuestras sociedades.

Archivos del común concentra estos debates y líneas de trabajo, ya que piensa el archivo como motor de activación política en el presente, al mismo tiempo que pretende definir dispositivos que no cancelen ni cosifiquen las dinámicas de las que proceden esos ejercicios de conservación de la memoria. Para profundizar en esta problemáticas, el seminario internacional se organiza mediante mesas de trabajo y presentaciones públicas, estructuradas en torno a tres ejes de reflexión principales: los modelos de archivo y las formas institucionales que lo hacen posible, presentando una amplia cartografía de iniciativas de repositorios creados desde la década de 1970 hasta la actualidad con la intención de provocar una conversación con los depositarios de esta memoria material e inmaterial; las economías del archivo y los métodos y protocolos que garantizan su difusión y sostenibilidad sin erradicar ni su diferencia ni su identidad idiosincráticas; y las herramientas tecnopolíticas posibles para acometer su organización, concebidas como instrumentos que garantizan la apertura, las taxonomías dinámicas y la accesibilidad universal como condición sine qua non de los archivos del común. De esta manera, el seminario trabajará sobre los modelos institucionales, tecnológicos y económicos, que promueven los diferentes archivos convocados, debatiendo de manera transversal estos distintos registros de experiencia y pensamiento a través de la conjugación de lo local y lo internacional, lo individual y lo colectivo. Y  todo ello a partir de temporalidades y trayectorias divergentes, que enriquecerán sustancialmente nuestra comprensión de los trabajos y afanes de la memoria.

Archivos Participantes:

Archivo Contra la Pared. Archivo digital de gráfica política. El acervo está compuesto de documentos (cartelería, panfletos, adhesivos, etcétera) realizados por colectivos e iniciativas de carácter político y social de la ciudad de Sevilla desde el año 1978 hasta el día de hoy. Los materiales provienen, entre otros, de movimientos vecinales, ecologistas, antimilitaristas, movimiento libertario, centros sociales autogestionados, movimiento estudiantil, feminismos, movimiento obrero y sindicalismo, partidos políticos de izquierda, plataformas ciudadanas. www.archivocontralapared.com

Archivo de Estudios Campesinos. Proyecto de organización y catalogación de la documentación existente sobre luchas sindicales y políticas del mundo rural, sobre los movimientos sociales defensores de la soberanía alimentaria y sobre las investigaciones agroecológicas desarrolladas después de la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad en la región de Andalucía. El proyecto ha sido iniciado y es impulsado por el Grupo de Estudios Campesinos Juan Díaz del Moral. https://goteo.org/project/archivo-de-estudios-campesinos/home

Archivo de la autonomía juvenil de Madrid. Este archivo recoge una extensa colección documental de los colectivos juveniles madrileños producida principalmente entre 1986 y 2003. Se trata de una compilación de documentos originales (carteles, pegatinas, actas de jornadas, panfletos) recogidos fundamentalmente de archivos personales de militantes. El proyecto se lleva a cabo con al apoyo del grupo de investigación Globalización y Movimientos Sociales de la Universidad Nómada.

Archivo del Duelo. Proyecto de investigación multidisciplinar que tiene por objetivo perpetuar, catalogar y estudiar las muestras de duelo que tuvieron lugar después de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) impulsa esta iniciativa, que busca recuperar aquello que estaba destinado a ser efímero como las fotografías, dibujos, textos y pancartas, entre otros materiales depositados en altares improvisados para constituir un acervo de memoria colectiva. http://www.csic.es

Archivo Digital de la Autonomía Obrera. Proyecto promovido por la fundación Espai en Blanc, donde se recogen experiencias, publicaciones y libros del movimiento asambleario y anticapitalista que estuvo detrás de las luchas autónomas durante el franquismo y la transición democrática en España. La documentación recogida en el archivo digital proviene en su mayor parte de un archivo clandestino recopilado en Barceloan desde 1965 por distintos militantes del área de la autonomía. www.autonomiaobrera.net

Archivos en uso. Plataforma que reúne material proveniente de investigaciones sobre arte y política en América Latina desarrolladas por la Red Conceptualismos del Sur (RedCSur) en diálogo con los detentores de los materiales. El proyecto apunta a preservar y socializar dichos materiales. La plataforma ha sido iniciada y es desarrollada por la RedCSur e impulsada en colaboración con del Grupo de Estudios sobre Arte, Cultura y Política en la Argentina reciente, del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires. http://archivosenuso.org

Desmemoriados. Plataforma abierta en la que se compilan información, documentos, investigaciones, imágenes y cualquier tipo de contenido que suponga un aporte a la construcción de la Memoria Colectiva de Cantabria. Sin pretender organizar la temporalidad de manera academicista, es decir, a través de delimitaciones por épocas o por periodos, el proyecto iniciado por el colectivo La Vorágine, abarca desde los prolegómenos de la proclamación de  la II República (1931) hasta los primeros años del periodo que comienza con la muerte de Franco y la transición de finales de la década de 1970. www.desmemoriados.org

El Recetario. Plataforma de investigación en el ámbito del diseño ecológico, la reutilización de los residuos y el open-source, dedicada al fomento de la cultura DIY en nuestra sociedad. Esta iniciativa de Makea Tu Vida, toma la forma de un repositorio promoviendo el desarrollo de herramientas y estrategias de diseño abierto para la reutilización y el aprovechamiento de residuos, fomentando el trabajo colaborativo como método descentralizado de aprendizaje y empoderamiento. www.el-recetario.net

Feminicidio.Net. Portal desarrollado para visibilizar la violencia de género en España y América Latina. La plataforma busca crear una red social reuniendo noticias, entrevistas, artículos, investigaciones especiales y formación online y promoviendo la búsqueda de una regulación legal propia al feminicidio. También ha desarrollado una base de datos en línea donde es consultable toda la información disponible y organizada en diferentes categorías sobre agresiones sufridas por mujeres. www.feminicidio.net

Human Costs of Border Control. Base de datos que sistematiza información proveniente de fuentes oficiales dando cuenta de las personas que han perecido intentando alcanzar países del sur de la UE desde los Balcanes, el Oriente Medio, y el noroeste de África. El proyecto, iniciado por un equipo de investigadores de la Universidad de Amsterdam, aspira a desarrollar esta herramienta con el fin de promover mayor investigación, nuevos análisis y cambios concretos en relación a políticas de migración. www.borderdeaths.org

PAD.MA. Archivo de vídeos y films, principalmente footage y/o inconcluso. Además de ser descargado, todo el material puede visionarse, anotarse y editarse en línea. Se proponen diferente tipos de visionado y contextualización así como de categorizaciones y descriptores. La propuesta iniciada por las plataformas camp (Mumbai), 0x2620 (Berlin) y Alternative Law Forumindian (Bangalore), es liberar las secuencias (videos e imágenes), tanto como al espectador, de las convenciones históricas de la edición. www.pad.ma

Women in black. Organización feminista pacífica y antimilitarista creada en Serbia en 1991, que construyó una red solidaria en diferentes partes del mundo. Vestidas simbólicamente de negro, la organización realiza intervenciones en el espacio público con el objetivo de prevenir y resolver conflictos a través del diálogo e instigar la participación activa de las mujeres. La organización produce un archivo textual y visual de luchas, protestas, acciones, recordatorios y procedimientos legales. www.womeninblack.org

Programa

1. Presentación de los archivos participantes
Viernes, 11 de diciembre de 2015 / 17:00 h Edificio Nouvel, Sala de Protocolo / 17:00h

2.Conferencias

Viernes, 11 de diciembre de 2015 / 19:00 h
Edificio Nouvel, Auditorio 200
Nancy Kranich: La reivindicación de los comunes: combatir el cercamiento del archivo como bien común
Ariella Azoulay: Cuestiones de procedimiento: no archivos del común sin restitución transfronteriza
Jorge Reina Schement: Asegurar el acceso al archivo del común. Las cuatro C: conectividad, capacidad, contenido y contexto
William Gambetta: Archivos de movimiento: entre la re exión cultural y la con ictividad social
Entrada libre hasta completar aforo
3. Talleres
Sábado, 12 de diciembre de 2015
Edificio Nouvel, Sala de Protocolo
10:00 -12:00 h
Políticas de archivo y formas de institución
Moderadora: Mela Dávila (Museo Reina Sofía)
12:30 – 14:30 h
Las economías del archivo
Moderadora: Mabel Tapia (Red de Conceptualismos del Sur)
16:30 -18:30 h Dispositivos tecnopolíticos del archivo del común
Moderador: Roxu Álvarez (Fundación de los Comunes)
4. Mesa redonda
Sábado, 12 de diciembre de 2015 / 19:00 h
Edifício Nouvel, Auditorio 200
El futuro de la memoria y la expropiación del sentido político del presente
Participantes: Nancy Kranich, Ariella Azoulay, Jorge Reina Schement, William Gambetta y representantes de los archivos invitados
Modera: Carlos Prieto del Campo
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Presentación en línea de DESINVENTARIO. Esquirlas de Tucumán Arde en el Archivo de Graciela Carnevale

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Este libro compendia y somete a reflexión una selección del archivo atesorado por Graciela Carnevale en Rosario (Argentina), actualmente reconocido como una de las principales fuentes para el conocimiento de las transformaciones del arte experimental y de vanguardia latinoamericano en el clima de las utopías sociales y los movimientos revolucionarios del ciclo global del ’68. Su núcleo está compuesto por el grueso de los documentos originales del proyecto Tucumán Arde (1968) y del Grupo de Vanguardia de Rosario, comprendiendo asimismo muestras de las relaciones entre vanguardias artísticas y políticas de la Argentina y algunos otros países de América latina durante las décadas de los sesenta-setenta. Este volumen intenta ser fiel a la condición meta-archivística y auto-reflexiva del archivo de referencia, el cual ha ido incorporando a lo largo de las décadas el resultado de su propio despliegue público y de sus sucesivas recepciones históricas. Desinventario es un proyecto interno al archivo: busca tanto restituir el contexto originario de sus documentos como reactivar su memoria con el fin de inspirar las nuevas prácticas artísticas politizadas del presente.

LA PRIMERA INSTANCIA DE UNA SERIE DE PRESENTACIONES DEL LIBRO TENDRÁ LUGAR EN MEXICO

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A MODO DE PRESENTACIÓN VIRTUAL, PUBLICAMOS UN DOSSIER COMPLETO SOBRE EL LIBRO CON EL ÍNDICE, REPRODUCCIONES DE DOCUMENTOS Y UNA ENTREVISTA EXCLUSIVA CON LOS AUTORES.

El índice: 

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Algunos de los documentos que forman parte de la publicación:

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Entrevista realizada por el investigador Damián Cabrera a Graciela Carnevale, Marcelo Expósito, André Mesquita y Jaime Vindel.

(Próximamente la entrevista será publicada también en portugués).

Octubre, 2015

En el marco de la presentación del libro Desinventario. Esquirlas de Tucumán Arde en el archivo de Graciela Carnevale, realizamos una entrevista con los autores del libro: André Mesquita, Marcelo Expósito, Jaime Vindel y Graciela Carnevale. A la manera en que está escrito el libro, han decidido responder colectivamente a algunas cuestiones en torno al archivo de Graciela Carnevale y su importancia en la recuperación de memoria sobre algunas prácticas revolucionarias en los períodos más duros de las dictaduras en América Latina; el valor objetual de los documentos por ella atesorados versus su potencia reverberadora en el presente; y el trabajo en red en la construcción de reflexiones a contramano de la institucionalización canonizante de la historia del arte.

Este libro se propone una diseminación material de parte del contenido del archivo de Graciela Carnevale. Reproducir y dispersar los documentos han constituido expedientes de protección de documentos amenazados, pero, eventualmente, destruir parte del archivo también ha sido una forma de protegerlo. ¿Cuál es el papel que juega ese cuerpo material desaparecido en la recuperación de memoria sobre los procesos artísticos y políticos de vanguardia en América Latina durante las dictaduras?

En la introducción al libro planteamos una comparación algo extrema entre los materiales del archivo que fueron destruidos por Graciela Carnevale (por motivos de seguridad durante la dictadura cívico-militar) y los efectos desaparecedores de las políticas genocidas. Sabemos que las dictaduras buscaron mediante la represión no sólo la desaparición física de militantes y activistas, sino también la destrucción de los vínculos sociales sobre los que pretendían sostenerse procesos de cambio revolucionarios. Sabemos que en el caso notable de la Argentina, la memoria colectiva, la revitalización de la democracia y la restitución de los vínculos colectivos en nuevos tipos de organizaciones sociales, se ha producido precisamente partiendo de la reivindicación, del intento de visibilizar y de la memoria de los desaparecidos. Creo que la manera en que nosotros hemos buscado reactivar los materiales del Archivo de Graciela Carnevale, se mira en el modelo anterior. A diferencia del tratamiento positivista que habitualmente se da a los materiales de archivo en la investigación y la historiografía artística del siglo pasado, nosotros hemos considerado que los materiales realmente existentes no tienen por qué hablar sólo de sí mismos ni remitirse tautológicamente a las prácticas estéticas que documentan. En Desinventario, los materiales del Archivo de Graciela hablan también de lo que no está presente y del fuera de campo de las prácticas artísticas: se remiten a varios aspectos de la memoria desdibujada de un periodo privilegiado del desbordamiento del arte hacia la política revolucionaria en el siglo pasado. En este sentido, queríamos que sirvieran como un instrumento para la revitalización política del presente.

La destrucción como forma de preservación de la identidad y de la vida de terceros que participaron de las experiencias documentadas en el archivo y de la reaparición de esos materiales y episodios después de 1983 tienen una importancia significativa en la comprensión de las rupturas y traumas por las cuales pasaron los artistas de vanguardia durante el terrorismo de Estado. Esa destrucción y resurgimiento también recuperan el sentido afectivo que ese archivo guarda como consecuencia del acto preservador que tuvo Graciela al decidir guardar toda esa memoria en su vida – primero de forma espontánea y posteriormente clasificando y organizando todos esos materiales como un archivo–. Al dar a conocer esos documentos a las personas que visitan su archivo o acceden a parte de su contenido en exposiciones, la historia de esas prácticas y luchas sociales que fueron atacadas por la dictadura ganan una fuerza que contesta las neutralizaciones de historias silenciadas o de narrativas previamente establecidas en el arte y en la política.

Ha servido de referente  para incentivar la búsqueda y rescate de documentos y archivos que han quedado invisibilizados y perdidos  por el efecto del trauma provocado por la represión y el miedo durante  dictaduras.

Luego de la caída de la dictadura en la Argentina el archivo adquirió visibilidad y comenzó un proceso de valoración tanto del mismo como del proceso que documenta, pero además actualizó sus efectos durante los estallidos populares en la Argentina del 2001. ¿Qué otros espectros es capaz de afectar un archivo como éste? ¿De qué manera?

El Archivo de Graciela ha sido fundamental a la hora de inspirar la ola internacional de rearticulación entre arte, política, activismo y comunicación que tuvo lugar durante la pasada década del 2000. No sólo en la Argentina. Por eso, Desinventario incorpora un capítulo titulado “Después de”, donde damos cabida a la repercusión de Tucumán Arde y el conjunto del archivo en otros países y redes de América Latina y Europa. De alguna manera, el subtítulo del libro metaforiza la propia composición del artefacto Desinventario. No se trataba de expresar meramente un deseo voluntarista o retórico de reactivación de la memoria de las experiencias politizadas que atesora el archivo. Somos conscientes de que esa posición puede acabar implicando una especie de fuga o de impotencia nostálgica ante el reto que implica encarar la necesidad de imaginar el modo concreto en que esa memoria se puede materializar en prácticas específicas de intervención. Por ese motivo, lo que hacemos en el volumen es rastrear la manera efectiva en que se difundió el legado temprano de Tucumán Arde poco después de la irrupción de la vanguardia argentina de los años sesenta en contextos que, si bien presentaban un cierto clima de época común, enfrentaban sin embargo tesituras políticas sumamente disímiles. Y al subrayar la dimensión específica de cada una de esas lecturas tempranas de Tucumán Arde acentuamos incluso las inadecuaciones en la reconstrucción de su memoria como un factor que, lejos de traicionar el sentido original de la experiencia, permitía adaptarla a esos espacios de refracción. Nos distanciamos así del reclamo mimético que acompaña a cierto resguardo nostálgico de la memoria de las vanguardias artísticas politizadas del siglo XX. Ese reclamo, al evacuar el problema de su actualización, acaba por constituirse en una posición tan paralizante como el cierre disciplinar de la historiografía conservadora, que niega el carácter artístico de esas prácticas al no adecuarse a los preceptos teóricos de una interpretación modernista de la historia del arte del siglo XX. Para completar la tarea, a la constelación de esquirlas que componen la imagen del segundo de los nodos de la publicación, nos propusimos sumarle una serie de textos de carácter más ensayístico que actúan a modo de análisis crítico de los decursos historiográficos e institucionales de la memoria de Tucumán Arde, pero también como construcción de una genealogía posible de la irradiación de las prácticas politizadas de la vanguardia sesentista en las formas del activismo artístico y social más reciente.

Mientras estábamos trabajando en Desinventario, quizás haya sido Marcelo o Graciela quien compartió entre nosotros una foto de una manifestación en París en la que había una bandera con la oblea de Tucumán Arde diseñada por Juan Pablo Renzi, pero ahora con las palabras “París Arde” sobre ella. Durante las revueltas populares de diciembre de 2001 en la Argentina, un esténcil apareció sobre las paredes de las calles de Buenos Aires con la frase “Tucumán sigue ardiendo”. ¿Cómo llegó la historia de Tucumán Arde a los oídos de los manifestantes, al punto de volverse una referencia? Con seguridad los activistas no tomaron conocimiento acerca de Tucumán Arde en los libros de historia adoptados oficialmente en las escuelas. Es interesante el uso de la palabra “espectro” en esas circunstancias, porque se puede considerar la experiencia de Tucumán Arde como un espectro que ronda las acciones activistas contemporáneas. Aunque una buena parte de las personas que están en las calles no tengan una dimensión exacta de lo que fue aquella experiencia en 1968, las prácticas de los artistas de vanguardia circulan con afinidad directa o indirecta sobre los modos de hacer activismo artístico actual.

Si por un lado buena parte de esa historia ha llegado gracias al trabajo realizado por investigadores, como en el caso del libro de Ana Longoni y Mariano Mestman, por otro, las afinidades tácticas de Tucumán Arde con las estrategias de activismo contemporáneo son fundamentales para comprender hoy cómo artistas, teóricos, activistas y movimientos sociales se están auto-organizando para denunciar e intervenir sobre la violencia y las desigualdades del capitalismo. La actualización activista de Tucumán Arde e la discusión sobre sus diferentes formas de reaparición a lo largo de una historia reciente constituyeron, con seguridad, un peso importante en nuestras decisiones sobre cómo hacer el libro.

Si consideramos los archivos como corpus vivos de documentación e información las lecturas que se pueden articular son múltiples y varían de acuerdo a las perspectivas y punto de partidas con las que se confrontan  dando lugar a diferentes maneras de establecer nuevas relaciones entre los acontecimientos a los que alude el archivo con el presente. Estas reverberaciones a veces no son inmediatas y reaparecen en determinados momentos históricos que presentan ciertas características que hacen que algunas particularidades se resignifiquen en nuevos contextos

¿Cuál es la relación entre las formas expresivas del arte experimental y de vanguardia y su redirección hacia la revolución social? ¿De qué manera el libro contradice algunas lecturas convencionales de esta relación?

Desinventario se enfrenta de manera muy beligerante al lugar común de acuerdo con el cual el arte de vanguardia se desvaloriza cuando se desborda hacia el activismo social. Ese argumento, planteado habitualmente por la historiografía académica y la crítica del establishment, no se sostiene de ninguna manera en términos históricos. Naturalmente que ese tipo de degradación puede suceder. Pero se puede constatar cómo en las fases cruciales y en notables experiencias aisladas de desbordamiento político del arte en el siglo pasado, la tónica ha sido la contraria: una profundización de la experimentación artística *por medio de* la expansión activista. Esta es la hipótesis que sostiene el conjunto de nuestra lectura del Archivo de Graciela, tal y como la hemos plasmado en Desinventario.

Si existe algún punto fundamental en el trabajo de la Red Conceptualismos del Sur, ese punto es nuestro deseo de querer ir más allá y siempre contra un relato canónico del arte, o contra una tentativa de formular una historiografía del “arte latinoamericano” (entre comillas, porque eso nos parece más una etiqueta que no nos dice mucho). Así como en otros proyectos que realizamos, como el de la exposición Perder la forma humana, creemos que Desinventario también se desdobla en esa iniciativa de traer episodios todavía oscuros o conexiones poco evidentes sobre la trayectoria del archivo de Graciela. Por otro lado, si Tucumán Arde fue elevado por curadores y exposiciones internacionales al status de “obra conceptual”, este libro pretende ir en dirección contraria de cualquier intento de simplificación de esos términos. Lo que hicimos fue, precisamente, analizar y también poner en contingencia ese tipo de lectura convencional.

En los sesenta esa redirección de las formas expresivas del arte experimental y de vanguardia hacia la revolución social era una de las opciones viables  y  una de las derivas posibles de las rupturas  que llevaron a intervenir en el campo social. Lo experimental  estaba directamente asociado a la vanguardia y el concepto de vanguardia al concepto de revolución. El libro propone que no hay una contradicción ni un corte en ese proceso  sino una articulación  con el proceso de radicalización y politización en que se debatía la sociedad frente a una realidad polarizada

¿Qué es lo que convierte la compilación documental de Graciela Carnevale en archivo y de qué manera supone un problema para el concepto normalizado de “archivo”? ¿Qué significa desinventariar?

Hemos querido mostrar en Desinventario cómo Graciela ha sabido imprimir a su colección de materiales una condición meta-archivística y auto-reflexiva. Es decir, el Archivo se va constituyendo al mismo tiempo que se piensa a sí mismo en cada nueva fase. Y va incorporando a su corpus todo aquello que produce precisamente en su despliegue como tal archivo y también mediante sus ejercicios reflexivos. Por eso Desinventario no es un ejercicio de lectura o interpretación externa a un archivo; no es una operación investigadora que se aplica desde afuera. Forma parte de la propia metodología de constitución en proceso del Archivo. Yo diría que hemos procedido de una manera parecida a como algunos ordenamos nuestra casa o hacemos las maletas para partir de viaje: hay un momento en el que todo se desordena y parece caótico; pero repentinamente, los muebles o la ropa encajan de nuevo en sus lugares de origen o en cajones o maletas diferentes. Hemos ‘desordenado’ el archivo para volver a hacerlo encajar todo de nuevo, actualizándolo.

Quizás “desinventariar” sea, sobre todo, una estrategia para volver a poner en evidencia y en la vida esos materiales. Muchos artistas y colectivos trabajan organizando archivos de un modo muy racional – es decir, clasificando documentos y dándoles un determinado valor de su registro –. Sentimos que el propósito de inventariar por gran parte de las instituciones del arte termina muchas veces patronizando esos documentos como una forma burocrática de catalogación de la historia. Al desinventariar, creemos que nuestra idea fue la de proponer un cierto caos sobre las normas y protocolos de un archivo. Desinventario no se propone ser un “espejo” exacto del archivo de Graciela, sino una forma de intervención sobre él. Los textos, diagramas y ensayos que incluimos en conjunto con los materiales del archivo también sirven para producir relaciones inesperadas sobre esos registros, confiriéndole al archivo una nueva potencia.

Los materiales compilados se convierten en archivo cuando empiezan a ser visitados por otros que estaban interesados en saber qué había pasado en esos años que habían sido silenciados por las dictaduras. Es un archivo que está atravesado por la experiencia personal, por la biografía de quien lo construye,  es un fragmento cuya valoración pasa en gran parte por la afectividad  y las relaciones de los hechos a partir de un recorrido personal. No es el fruto de una investigación rigurosa e imparcial.

Desinventariar es justamente intentar leer el archivo, sumergirse en él e intentar buscar otras respuestas a las lógicas impuestas por  lecturas  vinculadas a visiones “políticamente  correctas” de esas acciones y de esos momentos que responden a las lógicas de un pensamiento hegemónico.

El peligro de desaparecer puede haber perdido su inminencia del pasado, y sin embargo los archivos están expuestos a otros nuevos. ¿Qué tipo de amenazas representa para las capacidades de archivos como el de Graciela Carnevale la (mera) valoración objetual de los mismos?

Hay una amenaza que a mi modo de ver es importante. Se trata de la ‘naturalización’ de Tucumán Arde en un nuevo sentido común ortodoxo de la historiografía del arte del siglo pasado. El peligro de que pase a formar parte de una historia normalizada en la que no cambia nada sustancial. El libro plantea que la incorporación de referentes como Tucumán Arde a la historia del siglo pasado debe servir precisamente para desmantelar presupuestos epistemológicos, pero también políticos, en los que esa historiografía estándar estaba basada. Dicho de otra manera, no se debería incorporar a la historia del arte del siglo pasado un referente como Tucumán Arde, sin preguntarnos al mismo tiempo por qué la historia del arte ha favorecido su invisibilidad previa. Sólo de esa manera podemos evitar también la épica de la derrota, de acuerdo con la cual todo proyecto de veras revolucionario ha de permanecer marginalizado como prueba de su autenticidad. Nuestra operación ha de ser entonces doble. Luchar por hacer visibles y conocidas las experiencias artístico-políticas del siglo pasado que la historiografía ha ignorado. Y a la vez, hacer uso de su memoria para desacomodar el sentido común académico u ortodoxo actual.

El mayor peligro sobre el archivo de Graciela, o sobre cualquier otro archivo donde se encuentran experiencias conectadas entre arte, militancia y activismo, es su transformación institucional en algo que no esté pensado para contraponerse a nuestro presente. Veamos un ejemplo distante: el documental sobre la fotógrafa norteamericana Vivian Maier, Finding Vivian Maier, que durante años logró producir más de cien mil fotografías sobre las personas y las calles de los Estados Unidos; en su amateurismo consciente, Maier nunca tuvo ningún propósito de transformar su archivo de fotos en obras de arte en museos.. Pero entonces, en un determinado momento del documental, su director nos dice que la intención de la película es “hacer que Maier sea reconocida en la Historia del Arte”. Quizás un archivo como el de Graciela no necesita de ningún tipo de legitimación de esa historia canónica instituida y muchas veces cerrada dentro de sí misma. En otras palabras, no necesitamos de museos para reconocer la importancia de un archivo, determinar si éste entra o no en esa historia, y quién es capaz de decidir sobre eso. La enorme contribución del archivo de Graciela está en nuestra capacidad de, a través de él, poder confrontar aquello que ya está dado y definido como siendo “arte” y “política”.

El peligro radica en la dificultad de sostener en el tiempo este tipo de prácticas, encontrar un lugar donde pueda ser albergado pero al mismo tiempo activado. Muchos de estos archivos tienen la impronta de sus creadores que generalmente han sido partícipes activos en los acontecimientos que narran y su relato es parte del propio archivo que lo dota de una voz propia y singular. Rescatar las voces de los protagonistas es una tarea importante que muchos investigadores están realizando. Por otro lado uno de los peligros más evidentes y que está íntimamente relacionado con lo anterior es la avidez de los mercados por este tipo de acervos y no sólo de los mercados sino también de instituciones de los países más desarrollados que implementan políticas de despojo de los mismos ya sea dividiendo los archivos o comprándolos y llevándolos fuera de su lugar de origen. Acompañando estas operaciones llevan implícitas la posibilidad de neutralizar su legado disruptivo  en  versiones domesticadas de una Historia del Arte

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con el libro? ¿Qué expectativas les genera?

La experiencia, como casi todo lo que tiene relación con la Red Conceptualismos del Sur, ha sido gozosa y al mismo tiempo tensa por las condiciones complejas de una red internacional que opera sobre bases inestables y precarias. Lo mejor para nosotros, como siempre: el compañerismo y el estímulo permanente de las personas de la red con las que hemos colaborado. Planteamos una expectativa: que Graciela Carnevale encuentre en este libro una compensación por el arduo trabajo de décadas que ha llevado a cabo con generosidad e inteligencia. A nuestro modo de ver, Desinventario puede marcar un punto de inflexión en el trayecto del Archivo: el punto de culminación de un trayecto y el inicio de otro. Creemos que el siguiente paso debería ser la puesta en disposición pública de la mayor parte de los contenidos del Archivo, mediante su digitalización y ‘traducción’ a algún formato online. Ahora que Desinventario ha establecido un marco de interpretación que me parece coherente con las prácticas que el archivo documenta, una interpretación en la que la propia Graciela ha participado, es menor el riesgo de que el sentido de estos materiales se disperse o de que sean objeto de interpretaciones controvertidas.

Como en gran parte de las dinámicas que componen el trabajo de la Red Conceptualismos del Sur, trabajamos en el proyecto durante años y, en la mayoría de las veces, realizando reuniones vía skype o intercambiando correos electrónicos. En algunos casos, cuando coincidimos estando en una misma ciudad, nos reunimos y pudimos conversar más detalladamente sobre los avances del libro. El trabajo en red siempre tiene muchas etapas y no siempre es una situación fácil en la que todos los involucrados logran estar disponibles para dar lo mejor de sí en un determinado período. El tiempo es un elemento valioso en estas ocasiones y es necesario aprovecharlo bien. Dentro de nuestro ritmo de trabajo, tratamos de realizar colectivamente todas las etapas de producción del libro – trabajo gráfico, escritura de textos, elección de documentos, elaboración de diagramas, etc., – de modo que fuese una experiencia editorial completa y no simplemente una actividad separada en esferas estrictamente especializadas, o en jerarquías. Así, cuando ejecutamos paso a paso este trabajo, los cuatro autores contribuyeron con ideas y opiniones para que el libro resultase como lo habíamos imaginado. También es importante recordar que si bien Desinventario es un libro que fue finalizado por cuatro personas, además de la colaboración editorial de Mabel Tapia, por ese equipo pasaron otros integrantes de la Red a lo largo de distintos momentos y sus contribuciones fueron esenciales para la existencia de este proyecto.

Con relación a las expectativas, esperamos que Desinventario posibilite al lector una inmersión crítica y reflexiva sobre el archivo, ya sea que el lector conozca la trayectoria del arte de vanguardia de los años sesenta y Tucumán Arde, o cualquier persona interesada en las tensiones entre prácticas artísticas, militancia y activismo político en los períodos de conflicto en América Latina. El archivo de Graciela y la documentación de Tucumán Arde han sido mostrados desde hace años en exposiciones y encuentros de maneras distintas. En ese sentido, Desinventario no sustituye ese tipo de experiencia. Creemos que Desinventario pueda funcionar como una herramienta de acceso sobre lo que compone el archivo, y el libro también es un modo de desestabilizar cualquier intento de cerrar ese archivo institucionalmente como una obra terminada. El archivo es un proceso que no termina en su exposición, sino en el modo en que su memoria y la formación pueden contaminar las experiencias sociopolíticas del presente.

Trabajar en el libro fue una experiencia  apasionante y compleja, que concebimos como una instancia de producción creativa y de ruptura con ciertas formas académicas de considerar este tipo de libros.  Su estructura, el trabajo en equipo con todas sus dificultades y encuentros fructíferos fue también una forma de intentar otros modelos de escritura.

Pensamos que es una de las tantas maneras que estamos intentando para  poner el archivo a disposición de un público más amplio para diseminar la idea de arte como  una práctica política que interviene en la realidad y que en cada momento histórico necesita revisar y recrear sus propios instrumentos, fundamentos teóricos y modos de hacer.

Frente a la situación de Tania Bruguera en Cuba

La Red Conceptualismos del Sur comunica su profunda preocupación y desaprobación ante el estado de vulnerabilidad jurídica en el que se encuentra actualmente la artista Tania Bruguera en La Habana, donde permanece desde hace más de noventa días con el pasaporte retenido y a la espera de que un fiscal se pronuncie sobre los cargos que se le imputan: incitación al desorden público, resistencia a la autoridad e incitación al delito. Vemos con gran inquietud que la convocatoria a re-escenificar en la Plaza de la Revolución la performance El susurro de Tatlin (2009), en la que cualquiera podría tener acceso a un micrófono abierto durante un minuto, haya tenido como respuesta del Estado cubano la inculpación de la artista por hechos que no son sino una legítima interpelación social y política desde la práctica artística, en consonancia con numerosas experiencias de articulación arte-política en Amé- rica Latina que investigamos y apoyamos desde la RedCSur.

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Diante da situação da Tania Bruguera em Cuba

A Rede Conceitualismos do Sul manifesta grande preocupação e reprovação diante do estado de vulnerabilidade jurídica em que atualmente se encontra a artista Tania Bruguera em Havana, onde permanece há mais de noventa dias com o passaporte retido, à espera de um fiscal que se pronuncie sobre as acusações contra ela: incitação à desordem pública, resistência à prisão e incitação ao crime. Causa-nos grande preocupação que uma convocatória para apresentar novamente a performance El susurro de Tatlin (2009) na Praça da Revolução, onde qualquer um poderia ter acesso ao microfone aberto durante um minuto, tenha como resposta do Estado cubano acusações contra a artista por fatos que não são mais que uma forma legítima de interpelação social e política com base na prática artística, similar a inúmeras outras experiências que relacionam arte-política na América Latina pesquisadas e apoiadas por nós da RedCSur.

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Regarding Tania Bruguera’s situation in Cuba

The Red Conceptualismos del Sur (Southern Conceptualisms Network) wishes to express its deep concern and disapproval regarding the situation of legal vulnerability currently facing the artist Tania Bruguera in Havana, where for more than ninety days she has had passport withheld, waiting for a statement by a public prosecutor on charges of allegedly inciting public disorder, resisting authority and incitement to break the law. We note with great concern that the artist’s initiative to re-stage in Havana’s Revolution Square the performance Tatlin’s Whisper (2009), in which people are indiscriminately able to access an open microphone for one minute, has led the Cuban state to lay charges for what is nothing more than a legitimate social and political action in the framework of an artistic practice, entirely in keeping with countless other political-art experiments in Latin America, which we research and support in the framework of the RedCSur.

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ANTE LA GRAVE SITUACIÓN QUE AFECTA AL MACBA

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La Red Conceptualismos del Sur comunica su rotundo rechazo y gran preocupación ante la situación desatada por la censura de la libertad de expresión que ejerció el director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), Bartomeu Marí, sobre la muestra La bestia y el soberano, exigiendo que se retire una obra de la artista austríaca Ines Doujak y el británico John Barker, en la que se puede reconocer al anterior monarca español, Juan Carlos de Borbón, aparentemente sodomizado por Domitila Barrios de Chungara, líder sindical boliviana, y por un enorme perro, en una paródica inversión de las relaciones de poder coloniales y patriarcales.

La reacción masiva contra dicho acto de censura logró que la exposición finalmente se abriera, pero el Patronato del Museo, dirigido de manera honorífica por la Reina Sofía, despidió a dos de sus curadores: Valentín Roma, Conservador en Jefe del museo, y Paul B. Preciado, Responsable de Programas Públicos, insoslayables intelectuales críticos cuyas iniciativas revitalizaron en los últimos tiempos y de manera evidente –aportando nuevas perspectivas, investigaciones y articulaciones– el MACBA.

Ante esta situación, los estudiantes del Programa de Estudios Independientes del MACBA vienen impulsando activamente acciones e intervenciones –dentro y fuera del museo– para tomar posición ante la paz de cementerio que intentan imponer en la institución. “Todo está en orden”, denuncian con ironía. Hoy es justamente el PEI el siguiente territorio crítico a desmantelar. Expulsado su director, Paul B. Preciado, se apela a vagas razones ideológicas para avanzar en la drástica reformulación de este programa, que lleva una década de trabajo y constituye un experimento único e insustituible de pedagogía radical en el arte y el activismo. Bajo la dirección de Preciado, el PEI no sólo se ha consolidado como un espacio de experimentación artístico-política que disputa y reinventa el museo como espacio público, contribuyendo así a contrarrestar las fuerzas neoliberales que intentan capturarlo para el mercado global de signos, sino que también funciona como plataforma internacional para la reflexión teórica, crítica e historiográfica, potenciando las intersecciones entre prácticas artísticas, ciencias sociales e intervenciones político-institucionales. Allí se han formado valiosos profesionales que impulsan diversas iniciativas en Europa y América Latina, varios de los cuales integran esta Red.

En este sentido, este episodio deja claramente en evidencia otro problema que acucia a muchas instituciones artístico-culturales: la composición misma del patronato del MACBA (como el de otros museos de arte contemporáneo tanto en España como en otros países) responde a una confluencia de intereses político-económicos al que se intenta someter todo proyecto crítico o emancipatorio.

Por lo dicho:

Exigimos la inmediata reincorporación de Valentín Roma y Paul B. Preciado a sus cargos en el MACBA

Defendemos la continuidad del Programa de Estudios Independientes en los términos en los que ha desarrollado su actividad hasta ahora

Nos sumamos a la necesidad impostergable de repensar colectivamente los modelos de institucionalidad artístico-cultural existentes

RED CONCEPTUALISMOS DEL SUR/ 31 de marzo de 2015.

Para suscribir a esta declaración, enviar un mail a: conceptualismosdelsur@gmail.com

Ya han subscrito:

  • Ana Longoni, Docente del PEI (MACBA) y de la Universidad de Buenos Aires. Investigadora CONICET.
  • Guadalupe Maradei, Investigadora y docente de la Universidad de Buenos Aires.
  • Paulina Varas. Investigadora privada en CRAC Valparaíso y UPLA.
  • Nicole Cristi, Diseñadora y Licenciada en Estética. Docente Pontificia Universidad Católica de Chile y Universidad de Chile.
  • Jaime Vindel, Investigador Posdoctoral de la Universidad Complutense de Madrid. Sección Departamental Historia del Arte III.
  • Isabel García, investigadora, Chile.
  • David Gutierrez Castañeda, investigador, Colombia.
  • Maite Garbayo Maeztu: Investigadora Postdoctoral en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.
  • Javiera Manzi, Socióloga e investigadora independiente. Integrante del centro social Librería Proyección.
  • Joaquin Barriendos, Columbia University.
  • André Mesquita, investigador y doctor en História Social.
  • Benjamín Mayer Foulkes, Director, 17, Instituto de Estudios Críticos, México.
  • Maris Bustamante, artista no objetual, México.
  • Magdalena I. Pérez Balbi, docente e investigadora de la Universidad Nacional de La Plata y Universidad de Buenos Aires. Integrante del PEI 2012-2013.
  • Sheila Cabo Geraldo. Profa. Universidade do Estado do Rio de Janeiro. Programa de Pós em Artes.
  • Mabel Tapia, investigadora, Francia-Argentina.
  • William Alfonso López Rosas, miembro del grupo Taller Historia Crítica del Arte y profesor del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional de Colombia.
  • Ileana Dieguez, profesora investigadora UAM-Cuajimalpa.
  • Clemente Padin, artista, Uruguay.
  • Monica Mayer y Victor Lerma. Pinto mi Raya, México.
  • Sol Henaro, curadora e investigadora, México.
  • Fernando Davis. Docente e investigador de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad Nacional de las Artes. Director del LabIAL.
  • Graciela Carnevale, artista, El Levante, Argentina.
  • Suely Rolnik, psicoanalista y crítica cultural, Brasil. Profesora del PEI (MACBA).
  • Elena Lucca, artista, Argentina.
  • Cristina Ribas, investigadora, Brasil.
  • Jimena Andrade, interferencia-co.net /docente Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá.
  • Graciela Eleonor Schmilchuk Braun. Investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP) del Instituto nacional de bellas Artes (INBA), México.
  • Damián Cabrera, investigador, Paraguay.
  • Katia González Martínez, investigadora del arte colombiano.
  • Maria del Pilar Gavilanes, Paris.
  • Anna López Luna, artista visual, Barcelona-Paris.
  • Lia Colombino, Museo del Barro, Paraguay.
  • Miguel A. López, escritor, investigador y curador, Lima.
  • Emma Piontelli, Magíster en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y la Ciudad, Universidad Nacional de Colombia.
  • María del Carmen Cachin, artista y docente. Córdoba, Argentina.
  • Stephen Wright, autor, Paris.
  • Tamara Díaz Bringas, investigadora y curadora, Madrid.
  • May Puchet, docente e investigadora del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes, Uruguay.
  • Brian Holmes. Investigador y crítico.
  • Walter Mignolo. Profesor y Director, Center for Global Studies and the Humanities, Duke University.
  • Jorge Ribalta. Artista y curador.

Nos tienen miedo

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Fotografía: Gala Abramovich / marcha por el Aborto legal seguro y gratuito / 8A, Buenos Aires

Verónica Gago

El ninguneo que implica el rechazo al proyecto de legalización del aborto por parte del Senado argentino reedita -y nos hace rememorar- una escena que conocemos: la escena doméstica donde todo el esfuerzo que hacemos parece volverse invisible, casi como si no existiera, como si no contara. Así quisieron repetir desde el parlamento aquello a lo que el patriarcado quiere acostumbrarnos hace siglos: un acto de desprecio para depreciarnos. Donde nuestro poder no entra en la cuenta, no contabiliza. Pero el despliegue del movimiento feminista de este tiempo hace que a esa escena de sometimiento e invisibilización nosotrxs no volvamos más. Es desde esa certeza que no hay retorno, y que nuestro poder conquistado es irreversible, que viene nuestra furia. Es desde esa certeza también que decimos que a la clandestinidad no volvemos nunca más.

El desprecio fue contundente. Y estuvo dirigido a la multitud feminista que desbordó la ciudad: a la movilización masiva, efervescente, popular, diversa, intergeneracional, sostenida durante horas contra la lluvia y el viento (¡sólo de Rosario vinieron 110 micros!). No podemos negar que lo sentimos como una burla, una ofensa, un brutal intento de disciplinamiento. De allí también viene nuestra furia.

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Fotografía: Gala Abramovich / marcha por el Aborto legal seguro y gratuito / 8A, Buenos Aires

El rechazo del Senado tiene el mismo patrón de desconocimiento histórico de lo que se hace con nuestras tareas, con los modos en que producimos valor, con todo lo que trabajamos para que el mundo se produzca y se reproduzca, con nuestros modos de tejer sociabilidad y cuidado colectivo y que ha sido sistemáticamente no tenido en cuenta en las cuentas de ninguna democracia. Porque conocemos ese método de rebajarnos y desconocernos y porque contra eso hemos construido ese grito común que dice “ahora que sí nos ven”, no vamos a permitir que nos invisibilicen otra vez. De la garganta, de repetir ese grito convencidas, también viene nuestra furia.

Porque esa invisibilización -que es un régimen de visibilidad específico- se hace a costa de expropiar la potencia misma de nuestros cuerpos mientras se “explota”, se saca beneficio, de nuestra representación. Los senadores no dejan de hablar en nuestro nombre, de legislar sobre nuestros deseos y nuestras maternidades mientras simulan que no existen los casi dos millones de cuerpos que en las afueras de Congreso no paraban de hacerse oír y de manifestarse. De ese intento de seguir controlando nuestras decisiones vitales con la fuerza de un poder de élite, de allí también viene nuestra furia.

En este sentido, la escena del 8 de agosto ofrece una nitidez histórica de un poder ya invertido: no hay acatamiento a ese ninguneo. No hay sometimiento a la invisibilidad. No hay resignación a que no contemos. No hay acomodamiento a, una vez más, no ser parte o ser la parte infantilizada y, por tanto, tutelada de la democracia. La fuerza callejera que el 8 de agosto tomó las ciudades es un poder político de cuerpos no tutelados y no domesticados.

Y esto se traduce en términos espaciales: nosotrxs ya nos salimos del encierro doméstico. Nosotrxs construimos otros territorios domésticos que no nos obligan al trabajo gratuito no reconocido y que no nos exigen promesa de fidelidad al marido-propietario. Nosotrxs tomamos la calle y la hacemos casa feminista. El 8A, los que estaban encerrados eran ellos mientras nosotrxs tomamos la ciudad. ¿Por qué esto es también una inversión que hace historia? El confinamiento -la coartada predilecta del encierro doméstico- quedó de su lado.

Los senadores estaban recluidos, custodiados por vallas, anunciando que la votación debía acelerarse para no retardar la represión policial. Es decir, avisando que su voto contaba por anticipado con el respaldo de la represión estatal e intentando disciplinar el enojo popular. Afuera, el espacio de lo político reorganizado y reinventado a cielo abierto por una marea que será inolvidable para todxs lxs que estuvimos allí. El reducto del recinto -vetusto y decadente- en contrapunto con el acampe formado por esas casas y ranchadas abiertas, experimentales de otra domesticidad, de otros cuidados. Esta inversión espacial marca una cartografía política de nuevo tipo. Y desarma la oposición tradicional entre la casa como el espacio cerrado y lo público como su contrario: estamos construyendo casas abiertas a la calle, al barrio, a las redes comunitarias y un techo y unas paredes que refugian y abrigan sin encerrar. Esto es un balance práctico que surge de la realidad concreta: muchísimos hogares, en su sentido patriarcal, se han vuelto un infierno; son los lugares más inseguros y donde se producen la mayoría de los femicidios, además de un sinfín de violencias “domésticas” y cotidianas.

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Fotografía: Gala Abramovich / marcha por el Aborto legal seguro y gratuito / 8A, Buenos Aires

Con esta nueva forma de construir política casi no hace falta cantar que no nos representan o hacer una versión feminista del ¡que se vayan todos! Ya pasamos ese umbral. Quedó evidenciado que el régimen de representación que se sostiene de espaldas a la calle no tiene nada que ver con el modo feminista de hacer política y de hacer historia. Pero más aún, quedó demostrado que la política ya se está haciendo en otros territorios, que tienen la fuerza para producir un espacio doméstico no patriarcal.

Vuelvo a la furia. Sentimos náusea, asco, repugnancia al escuchar la ignorancia y la violencia de algunas frases de los senadores. Que puede haber violación sin violencia porque sucede dentro de la familia, como dijo Rodolfo Urtubey (PJ-Salta), es de nuevo el síntoma de lo que quiero argumentar: que, aun en el Parlamento, estamos hablando de la escena doméstica. Que lo que sucedía en el recinto –supuesto espacio de la esfera pública– no es ni más ni menos que el intento desesperado por sostener el hogar como reino patriarcal frente a la emergencia de una política que construye otras formas y deshace la división entre público y privado que jerarquiza un espacio contra otro.

¿Qué significa esto? Lo que el senador Urtubey (a quien hay que exigir desafuero ya) explicitó sin tapujos: que el hogar, en el sentido patriarcal, es el lugar donde la violación está permitida. Porque el hogar se constituye como “privado” cuando legitima el acceso violento y privilegiado por parte de los varones al cuerpo de las mujeres y a los cuerpos feminizados (lo cual incluye niñxs). Lo privado acá es lo que garantiza el secreto y la legitimidad (lo que el senador llama “no violencia”) de la violencia. Es también lo que permite la famosa “doble moral”. Estamos aquí en el corazón de lo que organiza, como ha señalado Carole Pateman de modo pionero, el pacto patriarcal: una apuesta a la complicidad entre varones basada en esta jerarquía que en nuestras democracias se convierte en una forma de derecho político.

En el pacto patriarcal hay una división sexual de los cuerpos: el cuerpo masculino se presenta como cuerpo racional y abstracto pero se reivindica con capacidad de gestar. ¿Qué es lo que gesta? Orden y discurso para legitimar su superioridad y expropiar la soberanía sobre la gestación del cuerpo de las mujeres. Lo que hay, entonces, es una disputa por el poder de gestación porque el orden político patriarcal se funda en esa expropiación. Esa expropiación implica una subordinación específica y se traduce como poder dentro de las casas: es el poder de violación sobre el cuerpo femenino o feminizado como estructura del orden patriarcal. Este es el pacto que los senadores ratificaron en la madrugada del jueves 9 de agosto y que funciona como piedra angular de todos sus privilegios. Se sancionó el poder masculino sobre el cuerpo de las mujeres que encuentra, insisto, en la violación su escena fundante.

La escena teológica

Pero esta escena parlamentaria nos remite directamente a otra escena. La votación negativa ratifica al parlamento como espacio sometido al poder teológico: fue el teatro de la iglesia católica para reafirmar su poder en decadencia. Lo dijo el senador Pedro Guastavino (Bloque Justicialista-Entre Ríos) de modo coloquial: los senadores que se pronunciaron a favor del aborto se la pasaron “esquivando crucifijos”, aprietes en los teléfonos y mensajes varios de la mafia que se dice celestial. Con el referéndum en Irlanda, con la movilización en Polonia y la marea feminista en Argentina, la Iglesia católica, apostólica y romana -esa a la que le dedicamos varios cánticos- siente la ofensiva en países que fueron emblemas de su fidelidad.

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Fotografía: Gala Abramovich / marcha por el Aborto legal seguro y gratuito / 8A, Buenos Aires

Hoy Argentina tiene una particularidad: es la tierra del Papa. Las operaciones políticas de la iglesia, con la figura de Bergoglio a la cabeza, contra el feminismo intentan dividir a las organizaciones sociales y boicotear la fuerza de un movimiento que se está construyendo desde abajo, que es popular y anti-neoliberal. Ya argumenté sobre el tipo de disputa por la espiritualidad política que la iglesia -la católica y otros fundamentalismos religiosos- siente, como nunca antes, con los feminismos actuales a propósito de la votación en Diputados.

Luego del triunfo en la cámara baja, la contra-ofensiva de la Iglesia se recrudeció. Las homilías en los festejos patrios del 9 de julio fueron en varios sitios discursos de guerra: así legitimaron desde arriba el ataque en las calles a chicas sólo por portar pañuelo verde, dieron ímpetu a grupos fundamentalistas que atacaron a militantes feministas (como en Mendoza) e impulsaron el adoctrinamiento sobre adolescentes en colegios confesionales (hay que recordar la marcha de adolescentes con pañuelo celeste obligadas al paso marcial en la escuela de Santiago del Estero).

Se trata de un capítulo intensivo de la campaña contra lo que denominan “ideología de género” y que tiene formas específicas en cada país de América Latina. Este concepto le sirve a la iglesia para identificar al feminismo como nuevo enemigo. Allí se inscriben las manifestaciones en Perú y en Ecuador que dicen “Con mis hijos no te metas”. En Brasil, la “ideología de género” es invocada como amenaza a la familia y promesa de homosexualidad por parte de varios fundamentalismos (también se la nombró allí la semana pasada en el primer congreso “anti-feminista”). En Colombia, jugó un papel en la campaña que agitó la “amena­za del género” a favor del triunfo del “no” a los acuerdos de paz de La Habana. En Chile, se usa contra las revueltas feministas a manos de grupos neo-nazis. En Argentina, ha tomado a su cargo la ofensiva contra la ley de Educación Sexual Integral (ESI) y del aborto.

Pero la intensidad del debate aquí tuvo, otra vez, su particularidad: se centró en el argumento de que “las pobres no abortan”, de que el aborto es “imperialista” o una “moda” impuesta por el FMI. En el tutelaje que la Iglesia practica especialmente sobre las mujeres pobres se intensificó su batalla, a cargo del discurso de los llamados “curas villeros”. Lo interesante del debate en estas semanas fue la toma de la palabra de una enorme cantidad de mujeres de villas y barrios contando su experiencia de aborto en la clandestinidad. Esto marcó un salto político en la discusión respecto de los años anteriores, ya que la masividad del debate se dio en términos clasistas, exhibiendo que la clandestinidad tiene distintos precios. Es decir, la transversalidad de la politización feminista permitió ampliarla en espacios y lugares donde antes no llegaba como discusión aun si los abortos eran una realidad masiva. Los líderes de varios movimientos sociales intentan disciplinar a las mujeres de esas agrupaciones, militando a favor de poner límite a la ola verde para responder a los pedidos del Vaticano.

La cantidad de mujeres de barrios populares que poblaban las carpas que cruzaban de la avenida 9 de julio a Callao discutiendo estas cuestiones habla de un fracaso de esos disciplinamientos internos. De la fuerza que tiene decir que a la clandestinidad no volvemos más aun si el Papa se atreve a asociar el aborto con el nazismo. Pero sobre todo, habla de un empuje de las pibas más jóvenes para plantear con sus madres y al interior de sus familias una interpelación, una discusión y un modo de vivir la sexualidad que hace temblar el pacto patriarcal que es también pacto eclesial. Y un efecto cascada sobre la ampliación de otra discusión: la separación definitiva de la Iglesia del Estado, que tuvo una contundente demostración en las cajas llenas de formularios de apostasía que se hacían en medio del acampe. No es casual que la reacción de la iglesia sea tan virulenta al mismo tiempo que no paran de destaparse casos de curas pedófilos, de abusos sexuales contra monjas, y de testimonios públicos de hijxs no reconocidxs por sus padres-curas. De nuevo, volvemos a la escena de la violación: es eso lo que una y otra vez se está defendiendo como espacio “privado” y “sagrado” de los poderes que sostienen el pacto patriarcal-eclesial.

La escena global

El escenario de la contienda por el aborto sucedía aquí pero era ya una escena global. La repercusión y el tejido de resonancias a nivel internacional que tuvo la campaña por el derecho al aborto en América latina y el mundo fue un dato contundente. Muchas ciudades se tiñeron de verde. Manifestaciones frente a embajadas, organizaciones en plazas, confección de pañuelos en otras latitudes, tomas de universidades y escuelas performatearon un nuevo tipo de internacionalismo.

Fotografía de Gala Abramovich, marcha por el Aborto legal seguro y gratuito, 8A, Buenos Aires

Fotografía: Gala Abramovich / marcha por el Aborto legal seguro y gratuito / 8A, Buenos Aires

Desde los paros feministas (19 de octubre de 2016 y 8 de marzo de 2017 y 2018) se ha nutrido una dinámica internacionalista del feminismo que se traduce como coordinación, enjambre de iniciativas, tráfico de léxicos políticos, articulación de una agenda común y una fuerza que se experimenta de modo concreto en los conflictos diversos. El feminismo como nuevo internacionalismo está produciendo un tipo nuevo de proximidad entre las luchas.

Lo que se jugaba en la votación del Senado argentino también registra la fuerza de un escenario que, como rezaba la contratapa del New York Times, evidencia que “el mundo está mirando”. Hoy el triunfo católico conservador aparece como noticia pero aun así no logra jaquear las fotos que ya recorrieron el mundo: una marea verde en las calles, un sinfín de luces en medio de la noche de invierno, un río de deseo de desobediencia.

Esta vez las presiones del cabildeo político se impusieron a favor de que el pacto patriarcal-eclesial mantenga su poder sobre la autonomía y la decisión de las mujeres en relación a su maternidad y a su deseo. Sin embargo, el temblor de la revolución feminista no deja lugar sin conmover. El aborto en la calle ya es ley. Nuestra victoria es aquí y ahora y a largo plazo. Estamos haciendo historia. Nos tienen miedo. Este desprecio del Senado no será gratis. Tenemos furia y euforia. No tenemos esperanza, tenemos fuerza.

 

Verónica Gago integra el Colectivo Ni una Menos y el Colectivo Situaciones, es docente en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de San Martín, investigadora asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Actualmente está trabajando en un proyecto que explora las economías populares en contextos posneoliberales.

Gala Abramovich es fotógrafa, lesbiana, electricista y productora radial. Nació en CABA, hoy vive en La Matanza. Para ver más sobre su trabajo: https://www.galaabramovich.com/

 

Declaración pública de organizaciones feministas contra ataques del fascismo

Desde la RedCSur difundimos aquí la declaración publica formulada por distintas organizaciones feministas de Chile, como un pronunciamiento contra los ataques fascistas ocurridos en la marcha que tuvo lugar en distintas ciudades por la lucha por el aborto que tuvo lugar el 25 de julio de 2018

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Imagen: Frente Fotográfico / Marcha del 8 de Agosto / Santiago de Chile

Chile, 30 de Julio de 2018

 

Firman 97 organizaciones feministas, sociales y políticas

La jornada de movilización del miércoles 25 nos demostró que las demandas feministas y por los derechos de las mujeres en Chile tienen una enorme capacidad de convocatoria. Con manifestaciones en más de 18 ciudades del país, esta 6ta marcha por el aborto libre, legal, seguro y gratuito dio muestras de un apoyo sin precedentes, que es resultado de un largo proceso histórico.

En este marco de avance incuestionable es que pequeños grupos, con acciones cobardemente concertadas, evidenciaron su impotencia a través de la violencia y el ataque directo al movimiento feminista que se manifestaba en las calles. Estos grupos fascistas, fundamentalistas y de ultraderecha se han levantado en el último tiempo con la venia y silencio cómplice de amplios sectores, tanto políticos como mediáticos, que han dado lugar y legitimidad a sus discursos de odio; los hechos no están disociados al efecto de las políticas pasadas y presentes de quienes han venido gobernando y controlando el país sobre cimientos dictatoriales.

En este contexto se dieron los ataques del miércoles 25 de julio, los cuales también han sido dirigidos en múltiples ocasiones hacia la población migrante, la disidencia sexual y a todos los grupos organizados para transformar las vidas precarias que tenemos en este país. Es por ello que hoy es necesario enfrentar estos hechos de manera articulada desde el conjunto del movimiento social.

Rechazamos de manera tajante los intentos de nombrar a estos actos como terroristas y de utilizar el ataque que sufrimos como movimiento para reponer instrumentos represivos, como lo son la Ley Antiterrorista. Como feministas tenemos claro que esos instrumentos no se han hecho para protegernos de los ataques de los que somos objetos, sino que tienen como finalidad reprimir al pueblo mapuche y desarticular a los movimientos sociales.

Como movimiento feminista no nos prestaremos para este tipo de salidas, menos aún cuando el actuar tanto de carabineros como de las autoridades políticas del país ha sido sumamente negligente. La pasividad con la que carabineros actuó luego del despliegue de las acciones violentas contra las manifestantes se ha seguido de declaraciones por parte de personeros de gobierno en las que han difundido la identidad de las mujeres agredidas el día miércoles; ello contra su voluntad, contribuyendo a su exposición pública, revictimizándolas y haciéndolas vulnerables a posibles represalias. Estos antecedentes nos vuelven a recordar que el gobierno y sus actores no están ni han estado de nuestro lado.

El viernes recién pasado asistimos Centro de Justicia para presentar una denuncia e interpelar al Ministerio Público a realizar todas las investigaciones necesarias por los crímenes cometidos el día de la marcha, y a interpelar al Estado en su responsabilidad política. Sin embargo, queremos insistir en que la jornada del miércoles tuvo dimensiones históricas que estos hechos no deben nublar. Fue nuestra masividad la que constituyó el marco en el que estas acciones se realizaron, y esa masividad debe continuar, no vamos a retroceder.

Es por eso que convocamos a todas quienes han participado de las manifestaciones a continuar y redoblar la movilización, para decir con fuerza que el feminismo llegó para quedarse, que hemos corrido los cercos de lo posible y que hoy nos queda seguir avanzando en la conquista y construcción de una vida digna y libre en Chile para todas y todos.

Este 8 de agosto, día de la votación del proyecto de Aborto Legal en el Senado argentino, convocamos a concentraciones masivas a lo largo de todo el país; en el caso de Santiago nos reuniremos fuera de la ex embajada. Esto como muestra de solidaridad internacional con las compañeras argentinas y como gesto de afirmación de nuestra lucha y movilización por conseguir el aborto libre, legal, seguro y gratuito en nuestro territorio.

¡Seguiremos luchando contra el fascismo en todas sus formas, hasta que todo el territorio se vuelva Feminista!

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Imagen: Coordinadora Feminista 8M / Marcha del 8 de Agosto / Santiago de Chile

 

El momento del aborto libre

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Imagen: Coordinadora Feminista 8M / Julio 2018 / Santiago de Chile

Karen Glavic

 

Tiempo de feminismos

Vivimos tiempos de feminismos, qué duda cabe. Durante los últimos meses hemos visto en Chile y en América Latina, tiempos de Ni una menos, aborto libre y tomas feministas. La constante sensación de estallido con que habitamos el mundo no debe confundir: las luchas feministas tienen una continuidad y latencia histórica, no hay para el caso –ni para las luchas sociales en general, probablemente- puro acontecimiento, sino que más bien momentos de repliegue y agudización. Recuperar las memorias del feminismo y sus luchas específicas no es una insistencia por el dato, es la puesta en común de la acumulación de fuerzas y de procesos políticos sobre los cuales nos hemos desacostumbrado a mirar multidireccionalmente. Seguramente, para los sentidos que se construyen como opinión pública, esta ola feminista es un ahora, un “ahora se les ocurrió”, un “ahora ya no se puede decir nada de las mujeres”, un “ahora esto es abuso” que subsume los procesos en un presente que se agota en sí mismo sin miradas ni en retrospectiva, ni en perspectiva. El feminismo tiene hoy su tiempo, pero no es solo hoy su tiempo. Y es por eso es tan relevante que una lucha histórica como el aborto, pendiente y profundamente vulneratoria en su falta, re-emerja disputando la construcción de un sentido común. Es necesario recopilar las voces de quienes han luchado, re-hilvanar las discusiones y volver a darlas al calor de la coyuntura y aquello que demandamos e imaginamos como un por-venir.

La cerradura político-institucional de la posdictadura, así como para tantos otros pendientes democráticos, indicó durante años que no era momento para el aborto libre. Que Chile no estaba preparado, como traducción engañosa de la falta de acuerdos y voluntad política necesaria para generar un proyecto de ley que permitiera su legalización. A su vez, el traslado del feminismo más contestatario de los años de dictadura, en políticas institucionales y reorganización de los partidos tradicionales, dejó en una suerte de segunda escena a muchas mujeres que formaron su militancia feminista en dictadura,  y que vivieron un repliegue detrás de los grandes acuerdos y consensos de la primera línea masculina, que olvidó y desplazó los derechos sexuales y reproductivos como demanda activa y urgente.

En Chile el aborto es criminalizado. La evidente marca conservadora de los años de dictadura, con su ya conocido correlato de desarticulación social y eliminación de derechos básicos que lo erradicó de la salud pública, ponen en mayor relevancia la necesidad de construir consensos sociales en torno a la necesidad del aborto libre, que pueda superar la barrera de las tres causales que operan en la actualidad, y sobre todo puedan ir abriendo el camino de la reaceptación social de una realidad conocida. El aborto es una realidad, lo fue el “remedio” de antes, el misopostrol clandestino de hoy, son una realidad también los embarazos no deseados, las violaciones que en su mayoría se concentran en menores de edad y terminan en aborto, y el peso sobre la crianza y el cuidado que aún se posa mayoritariamente sobre el cuerpo de las mujeres.

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Imagen: Coordinadora Feminista 8M / Marcha 8 de Agosto / Santiago de Chile

Correr el cerco

Las organizaciones feministas que han tenido al aborto libre como lucha no han parado de trabajar durante todos estos años. Se manifiestan, elaboran campañas y realizan procesos autogestionados de acompañamiento legal, médico y social a mujeres que han decidido abortar, asumiendo la responsabilidad que el Estado evade al no cumplir con el resguardo de este derecho básico. Hoy, en el contexto de agudización de las luchas feministas y de la necesidad de profundizarlas, junto a la acumulación de fuerzas que supone que esta lucha se extienda y gane terreno por el continente, en Chile vuelve a sonar la demanda por el aborto libre, ya sea desde la calle y las organizaciones feministas y populares, como desde fuerzas políticas emergentes que tienen espacio en el Congreso. Esto no deja de ser una esperanza y también una responsabilidad. Responsabilidad en el sentido de comprometer acciones y reflexiones en torno a una disputa feminista histórica, que no se deje apropiar por la neutralización y homogeneización de los cuerpos gestantes bajo la rúbrica de un feminismo despolitizado y sin una dirección que apunte en contra del sistema de dominación.

El camino, sin duda, ya ha sido emprendido, y lo interesante es tal vez poder ir aportando a las condiciones que permitan entender que en el escenario actual de mercantilización de los cuerpos y de la vida en general, es necesario atender y revisar las nociones que manejamos en torno a la libertad de decidir. Una disputa con el modelo neoliberal debe desplazar los conceptos que lo fundan, el cuerpo propio e individual debe ser puesto en tensión, en la medida en que represente un reducto único y el espacio de la fragmentación y desarticulación social. La lucha por el aborto libre es parte de correr el cerco de lo posible sobre la política a la que hemos asistido en los años de posdictadura y profundización neoliberal, y un proyecto de desmercantilización de la sociedad es también una recuperación de los cuerpos en un para sí que nunca es totalmente individual. ¿Qué decimos, por ejemplo, cuando invocamos la soberanía sobre nuestros cuerpos como bandera? ¿Un cuerpo bajo que parámetros sociales, culturales e ideológicos se ha permeado bajo estas ideas de soberanía o decisión? Sin duda, que hay una gran parte de la disputa por el aborto libre que es cultural en un sentido amplio, que no se agota en la idea de despenalización del aborto en particular, sino que se amplía a la manera en cómo recuperamos la posibilidad de habitar nuestros cuerpos y lo colectivo de otra forma. La tarea es construir grandes alianzas políticas que puedan coordinar y hacer efectiva la aprobación de una ley que se apruebe en el Congreso, pero también hemos de pensar en proyectos colectivos que recuperen un aspecto perdido y devastado por la política neoliberal: el reconocimiento de un espacio común, de un otro que, para el caso, es un cuerpo gestante que decide en términos no de su pura afirmación individual sino que de una alianza, un sentido de lo colectivo. Otro donde reconocerse. Planteado así puede sonar una tarea titánica, pero tal vez lo que este momento del/para el aborto libre indica es que se han vuelto a generar condiciones subjetivas y materiales que permiten darle lugar a estas ideas en algunos sectores de la sociedad, del mismo modo en que hace algunos años fue posible volver a imaginar una educación complementada con el significante gratuidad. Hoy hablamos también de una educación no sexista, y es clave anudar las luchas en función de sus memorias históricas y también de aquello que delineamos como posibilidad. Aún queda mucha desazón e incomodidad por organizar; de momento tenemos fuerzas que en lo público vuelven a instalar e imaginar la exigencia de un aborto libre, legal, seguro.

Demandar el aborto libre es doblar la apuesta, pues el feminismo corre siempre el riesgo de ser apropiado en la capacidad incesante del neoliberalismo de recuperar significantes y actuar a través de semejanzas. Dar continuidad a sus luchas y mantenerse firmes en la disputa cultural y política que significa no debiera perderse de nuestro horizonte. «Chile no está preparado» ha sido una traba que las izquierdas también han arrastrado, ya sea por el contagio del discurso hegemónico, como por la evidente desarticulación de grandes fuerzas sociales que permitan sostener los momentos de irrupción política. El movimiento feminista no es solo un ahora, los repliegues de la posdictadura no impidieron que organizaciones autónomas, colectivos feministas y disidencias siguieran día a día en la tarea de recuperar un sentido de necesidad y aceptación social sobre el aborto que en Chile existió y fue arrebatado. Este es el hilo que no hay que soltar.

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Imagen: Coordinadora Feminista 8M / Julio 2018 / Santiago de Chile

Karen Gavlic es Doctoranda en Filosofía, Universidad de Chile, Compiladora del libro «Aborto libre» que será publicado a fines del 2018 en Pólvora Editorial, Santiago-Chile

 

La polémica en torno al aborto y el derecho a la salud en México

Polvo de Gallina Negra (Maris Bustamante y Mónica Mayer) De la serie: ¡MADRES!

Intervención en la manifestación ante la recién fundada Comisión Nacional de Derechos Humanos, 1990 en Ciudad de México. En la imagen se ve la pancarta “Si a la maternidad voluntaria” “No a la Guerra”. Desde el colectivo Polvo de Gallina Negra, Maris Bustamante y Mónica Mayer, desde su materindad voluntaria, postulaban la necesidad de que todas las mujeres pudieran decidir si querían o no tener hijos de manera libre y sin arriesgar su vida en abortos clandestinos.

 

Lucía Melgar y Susana Lerner

 

Los debates actuales en torno al aborto en México se desarrollan, desafortunadamente, bajo el embate de grupos conservadores y de tipo confesional, que se oponen al ejercicio del derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, en nombre de la “vida” del cigoto-embrión al que consideran “persona” mucho antes de haber nacido.  Los argumentos de estos grupos anti-derechos[i] se derivan todos básicamente de esta creencia, que les lleva a anteponer  supuestos derechos del cigoto-embrión a los de las mujeres, y a ignorar o pisotear los derechos humanos de éstas, incluyendo el derecho a la salud.

El derecho a la salud es un tema prácticamente ausente del discurso conservador.  Esto se debe, en parte, a su  estrecho concepto de lo que es la salud y el derecho a la salud y, en parte, a  que  suelen torcer los resultados de estudios científicos para “demostrar” que el aborto (en cualquier caso) provoca “trastornos mentales” y traumas, con lo que sesgan el debate hacia la “salud mental” en una visión reductora de ésta.  En cambio, ignoran el impacto del embarazo no deseado y no planeado en la salud física y psicológica de mujeres y niñas obligadas a llevarlo a término.

En este contexto, en un artículo previo que se retoma aquí,[ii] argumentamos  a favor del reconocimiento del derecho a la salud de las mujeres como una consideración básica que sustenta la necesidad y legitimidad de la despenalización del aborto. Con base principalmente en un análisis previo de los argumentos expuestos en 2008 ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación a raíz de las controversias constitucionales contra la despenalización del aborto en el Distrito Federal[iii], expondremos algunos contrastes entre los argumentos de quienes reconocen que el acceso al aborto legal y seguro forma parte del derecho a la salud, y quienes lo niegan.  Como se verá, los planteamientos de los grupos anti-derechos pasan por alto muchos aspectos de la condición de las mujeres de carne y hueso y distorsionan o dejan de lado principios científicos y legales.

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La importancia de los conceptos y el impacto de la prohibición del aborto legal y seguro

Cuando se refieren al aborto, los grupos anti-derechos suelen omitir una distinción crucial: la diferencia entre aborto clandestino e inseguro y aborto legal y seguro. Esta confusión, voluntaria e intencional, les permite atribuir toda clase de males al “aborto” sin tomar en cuenta que mientras que en el primero conlleva fuertes riesgos; en el segundo, éstos son mínimos. Por ello es importante subrayar que cuando se habla de despenalizar el aborto,  se hace referencia al aborto legal y seguro. Así mismo, el derecho al aborto remite al acceso a un aborto legal y seguro que, como prueban rigurosa y científicamente estudios internacionales, disminuye la morbi-mortalidad materna, a la que, en cambio, se exponen las mujeres que recurren a un aborto clandestino e inseguro.

Los efectos negativos de la prohibición o restricción del acceso al  aborto legal y seguro en la salud pueden observarse en las estadísticas internacionales que demuestran que la penalización del aborto aumenta los riesgos para la salud de las mujeres. También son contundentes en los casos de mujeres embarazadas, cuya vida y salud estaban en peligro y a quienes se obligó a continuar con el embarazo. Un ejemplo conocido es el de “Beatriz”, a quien la Corte Suprema salvadoreña negó en 2013 la posibilidad de aborto terapéutico aun cuando ella tenía lupus,  prolongar el embarazo ponía en  peligro su vida, y el feto era anencefálico (Dalton, 2013)[iv]. Otro ejemplo es “Amalia, a  quien se le negó el tratamiento contra el cáncer que necesitaba porque estaba embarazada y tampoco podía acceder al aborto terapéutico, penalizado en Nicaragua desde fines del 2006[v].

En México, aunque el marco legal contempla diversas causales que varían según los estados, en particular por violación o cuando peligran la vida y la salud de la mujer,  persisten prácticas que muestran un gran desprecio por el derecho a la salud de las mujeres. Un caso emblemático es el de Martha Patricia Martínez, que fue presentado ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y  ésta no consideró  “importante y trascendente” (2016), aun cuando  en él se acumulaban violaciones a los derechos humanos.

En diciembre de 2015, la joven veracruzana acudió al IMSS por fuertes dolores de estómago. Ahí le diagnosticaron gastritis y le recetaron un tratamiento, que siguió. Unas semanas después, volvió para una revisión y en ese momento tuvo un aborto espontáneo. El personal médico llamó entonces al ministerio público y acusó a Patricia de haberse provocado el aborto. Ella, sin embargo, no sabía que estaba embarazada. Según el testimonio que ella misma dio en 2016 en un foro en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el personal médico y el de justicia la humillaron y maltrataron. Entre otras agresiones, la obligaron a hacerle un entierro al que llamaban “su bebé” y la condenaron a someterse a “medidas educativas y de salud”, establecidas en el Código penal de Veracruz como castigo por el delito de aborto (art. 150, 2009), con lo cual se patologiza la decisión de abortar y se busca imponer una visión de la maternidad como obligación.  Además se castiga con cárcel a la mujer que reincide o se niega a someterse al “tratamiento”.

Patricia buscó asesoría legal y, gracias a la  asociación civil Las Libres de Guanajuato y al apoyo legal del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), denunció al personal médico negligente y a las autoridades judiciales  que atentaron contra sus derechos humanos. Uno de los argumentos legales en  su defensa es que la ley no se puede usar para “reeducar”; otro, que no se puede condenar a nadie por la negligencia de otros.

Cabe subrayar que en este caso dos instancias que estaban obligadas a proteger la salud y la integridad de Patricia, hicieron justo lo contrario. El personal médico no reconoció su negligencia, ni la violación a la intimidad de la paciente y al secreto profesional que cometía al recurrir al ministerio público. A su vez, las autoridades judiciales incurrieron en violaciones al proceso y, sobre todo, aplicaron una ley que conlleva una desigualdad básica: mientras que en la Ciudad de México  las mujeres pueden acceder a un aborto legal y seguro hasta las 12 semanas de gestación, en Veracruz se pretende convencerlas de que no querer tener un hijo – en cualquier circunstancia- es una desviación, e incluso se les castiga por abortos espontáneos, como en el caso de Patricia[vi].

Es lógico por tanto que se haya solicitado la alerta de violencia de género por “agravio comparado”[vii] para ese estado y que el grupo de trabajo que analizó dicha solicitud haya recomendado en 2017 que el Congreso veracruzano legisle para despenalizar el aborto hasta las 12 semanas, como en la Ciudad de México.

La resistencia de las autoridades y la presión del clero veracruzanos han impedido, sin embargo, esta reforma.  El Congreso no sólo se negó a legislar, ya declarada la AVG,  sino que, después de que organizaciones sociales ganaron dos amparos en julio de este año 2018, para obligarlo a legislar (interpuestos por “omisión legislativa”), optó por recurrir a una solicitud de revisión de amparo que llevará el caso ante la SCJN. Sería deseable que ésta corrija el error que cometió al desestimar el caso de Patricia y discuta el fondo del asunto que no es sólo si se puede obligar o no a un congreso local a reformar una ley[viii], sino si ese congreso tiene derecho a imponer criterios confesionales que violan la laicidad del Estado y si se puede seguir excluyendo a las mujeres del derecho a la salud mediante códigos y reformas constitucionales restrictivos.

La experiencia narrada por Patricia no es única, aunque su fortaleza y determinación para que se le haga justicia son excepcionales.  Sabemos de otras mujeres a las que se les niega el aborto legal, incluso en casos de violación, pese a que es la única causa por la que se permite la ILE en todo el país, y de niñas también violadas, cuya vida y salud, física y mental, se pone así en riesgo y se impone una forma de tortura. Estas leyes punitivas, lo mismo que la omisión, negligencia o complicidad de la profesión médica, atentan contra la salud y el derecho a la salud de las mexicanas. Cabe destacar que, según datos de la organización Las Libres, de Guanajuato,  desde 2001 casi cuatro mil mujeres han sido criminalizadas por haber abortado, acusadas de “homicidio agravado en razón de parentesco” y muchas condenadas, por ende,  a 20 o 30 años de prisión (Fregoso, 2018).

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Fotografía de Karla Flores / Marcha por la despenalización del aborto en AL del 28 de septiembre de 2009

Salud y salud pública

La salud no es sólo ausencia de enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha definido  como “un estado completo de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (OMS, 1948, p. 84).  A lo cual se añade que la salud “es el grado en que un individuo o un grupo puede, por un lado, llevar a cabo sus aspiraciones, satisfacer sus necesidades y, por el otro, cambiar el ambiente o relacionarse adecuadamente con él” (OMS, 1986).

Como advierte Jadad (2012), bajo el concepto tradicional de salud como “un estado completo de bienestar físico, mental y social”, nadie podría ser saludable, pues “cualquier malestar afectaría ese bienestar”. Propone, por eso, considerar la salud  como “la capacidad de las personas o de las comunidades para adaptarse a o para auto-gestionar los desafíos físicos, mentales o sociales que se le presentan en la vida”. Desde este concepto alternativo, las mujeres que recurren al aborto ante un embarazo no deseado, estarían optando por enfrentar esos desafíos. En el marco del debate acerca de la despenalización, importa entonces preguntar por las condiciones en que las mujeres desarrollan esa capacidad para recurrir al aborto cuando un embarazo no deseado afecta su vida y bienestar.

Como han planteado Lerner y Szasz (2003), bajo el paraguas de salud reproductiva no sólo se incorporan componentes directamente relacionados con el comportamiento sexual y reproductivo, tales como la práctica anticonceptiva, la esterilidad, el embarazo, parto y cáncer cérvico-uterino y de mama, entre otros. Además deben subrayarse las dimensiones relacionadas con los derechos humanos, en particular con los derechos sexuales y reproductivos, con la autonomía sexual y reproductiva de las mujeres y los hombres, las igualdades y equidades sociales y de género, y con las condiciones de acceso y calidad de los servicios de salud que garanticen el ejercicio de estos derechos.

Cuando se habla de salud pública, no cabe limitarse a la provisión de servicios de salud. Es necesario, en cambio, tomar en cuenta la dimensión pública de la salud y los aspectos físico, mental y social de ésta. Como plantea López Cervantes (1997), este concepto más amplio implica ir más allá del diseño y operación de programas de vigilancia y control y de una práctica administrativa acartonada y obsoleta de los servicios para adecuar los sistemas de salud a las necesidades de la población, reconociendo las ventajas y limitaciones de las intervenciones y ofreciendo servicios bajo criterios de equidad, efectividad y eficiencia.

Por otra parte, como ha planteado Didier Fassin  (2005) en el caso de Francia,  a diferencia de la medicina, que se orienta a tratar enfermedades y curar a los individuos, el principal objetivo de la salud pública debe ser preservar y promover la salud de una sociedad en el marco de las acciones públicas, de las políticas de salud, donde lo público es un bien común, entendido como la organización de vivir en conjunto en torno a valores compartidos y también con normas contradictorias y conflictivas. Desde esta perspectiva, la salud pública es una forma de gestión de la política de la salud, que busca dar a las personas las condiciones necesarias para hacerse responsables y controlar su propia salud, y los medios para mejorarla, para satisfacer sus necesidades y llevar a cabo sus proyectos de vida.

En lo que se refiere a la terminación del embarazo, situarla en el contexto del derecho a la salud y como asunto de salud pública implica entonces plantearla como un derecho humano que debe ser garantizado por el Estado. Implica también tomar en cuenta su dimensión social, además de la individual, y subrayar la necesidad de que existan condiciones reales que permitan el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, sin presiones como las que imponen los marcos legales restrictivos o la estigmatización social. Para ello deben tomarse en cuenta las desigualdades sociales que impiden, por ejemplo, que las mujeres con menos recursos puedan acceder a un aborto seguro  porque viven bajo marcos legales restrictivos o porque personal de salud negligente les niega este acceso, sin tomar en cuenta las causales legales.

Afirmar entonces que el aborto es un problema de salud pública es reivindicar el derecho a un aborto legal y seguro para todas las mujeres, que debe complementarse con un amplio acceso a la información necesaria para prevenir embarazos no deseados y no planeados. Asimismo, es necesario subrayar que el Estado -y la sociedad-  tiene la obligación de garantizar tanto el acceso al aborto seguro como a la educación sexual y los métodos anticonceptivos, y cabría añadir, de contrarrestar la estigmatización social del aborto promovida por sectores conservadores, y la Iglesia católica en particular.

Derecho a la salud versus defensa del cigoto

En la revisión que hicimos  en el libro Realidades y falacias en torno al aborto, acerca de los argumentos presentados en 2008 ante la Suprema Corte de Justicia por personas y grupos a favor y en contra de la despenalización del aborto en la Ciudad de México, notamos una clara diferencia entre los primeros y los segundos. Éstos, como adelantamos, prácticamente no hablaron de salud ni reconocieron este derecho. Menos aún consideraron el sentido amplio de “salud pública”. En gran medida esto se debe a que ven la salud como un asunto privado, como si sólo el individuo tuviera responsabilidad sobre su salud (lo que implicaría que cada quien tuviera toda la información necesaria para decidir y el medio ambiente, las carencias y demás factores “externos”, no tuvieran impacto alguno).  Entre los primeros grupos, en cambio, sí se argumentó desde el derecho a la salud y desde un concepto de salud pública que implica una responsabilidad social y estatal.  Vale la pena contrastar algunos de estos argumentos para ilustrar los términos de la discusión y señalar las limitaciones de la visión conservadora que, como veremos, no toma en cuenta la experiencia de las mujeres.

En lo que se refiere, por ejemplo, al derecho a la salud, quienes apoyaban la despenalización del aborto plantearon que, en el marco de un Estado laico, el reconocimiento de las mujeres como sujetos de derecho y del acceso al aborto como un derecho, implica garantizar derechos como “la libertad […] e incluso la vida” (MCM en Lerner, Guillaume, Melgar, 2016, p. 277)[ix]. Varios ponentes destacaron que penalizar el aborto transgrede el principio de igualdad pues discrimina a las mujeres de bajos recursos que, según una voz pro derechos, “no pueden pagar abortos ilegales caros y bien practicados” (GDC en Lerner et al., 2016, p.  279).

Los opositores a la despenalización en cambio, no sólo negaron que el acceso al aborto es un derecho sino que acusaron al gobierno del Distrito Federal de promoverlo como “método anticonceptivo” (Lerner et al., p.  293), y adujeron que su despenalización demostraba el “fracaso de los métodos de planificación familiar y de la educación sexual” (Lerner et al., 2016, p. 294), al mismo tiempo que afirmaban que ésta promovía un ejercicio temprano de la sexualidad.

Este tipo de argumentos son contradictorios y erróneos pero corresponden a una visión negativa de la sexualidad y de la educación sexual, que suele manifestarse cada vez que se debate el derecho al aborto legal.  Los conservadores rechazan las campañas de educación sexual, como si ésta no impartiera  conocimientos científicos acerca  del  cuerpo y la sexualidad para promover prácticas responsables sino, por el contrario, incitara a la exploración de la sexualidad.  A la vez afirman que permitir el aborto es promoverlo, lo cual es una falacia pues  ni el gobierno ni quienes apoyan  la despenalización han planteado en modo alguno que  éste sea o se establezca como medio para controlar la natalidad.

Como señalaron diversas voces que defendieron la despenalización y en palabras de una de ellas, “cuando el acceso a interrumpir un embarazo se ofrece junto con servicios de anticoncepción y educación sexual preventiva, se logra disminuir, a mediano plazo, la tasa de abortos inducidos” (Lerner et al., 2016, p. 287).  La educación sexual, además, busca fomentar “la maternidad y paternidad responsables, en el pleno ejercicio de los derechos reproductivos de las personas” (Lerner et al., 2016, p. 288).

En contraste, los voceros anti-derechos reiteraron que  el derecho de las mujeres a la libre elección de la maternidad no se puede anteponer al “derecho a la vida” del cigoto-embrión.  El predominio de éste se deriva de un concepto de la  vida humana que no distingue entre las distintas etapas de la gestación y se sintetiza en el argumento principal de este grupo: la llamada “defensa de la vida”.  La vida que aquí se defiende es la del cigoto-embrión, e incluso la del conjunto de células  que se unen en la fecundación, con lo cual se rechaza el aborto en cualquier etapa tachándolo de “asesinato”. Este argumento, recurrente,  volvió a  esgrimirse en las discusiones acerca de la Constitución de la Ciudad de México en enero de 2017 y ha sido enarbolado por voceros de la organización anti-derechos Frente Nacional por la Familia que organizó manifestaciones públicas en 2017 a las que asistieron no sólo representantes del clero católico y cristiano sino también algunos funcionarios estatales, pese a que así violaban el artículo 40 constitucional.

Además de estos argumentos conocidos y que hoy siguen usando, los voceros conservadores (en su mayoría, hombres), demostraron hace ya diez años un escaso conocimiento del sentido de la salud pública o expusieron una visión neoliberal de la salud que básicamente excluye lo público o lo mide en términos monetarios. Así por ejemplo, plantearon que el Estado que permite y garantiza el aborto es “paternalista” pues exime de sus obligaciones al hombre y la mujer, sin explicar si se referían a la prevención del embarazo (lo cual se opone al rechazo conservador de la educación sexual y de los métodos anticonceptivos modernos) o a alguna supuesta obligación de paternidad o maternidad para hombres y mujeres.  Afirmaron también que, en vez de destinar recursos a los derechos sexuales y reproductivos, se deberían invertir en mejorar las instalaciones, como si esto bastara para mejorar la salud.  También pasaron por alto los costos económicos y sociales que representan las secuelas de abortos inseguros, para las mujeres y para los propios hospitales públicos (Lerner et al., 2016, pp.261-272).

En contraste, quienes apoyaban la despenalización destacaron los efectos nocivos de la estigmatización, criminalización y maltrato a las mujeres que abortan. Condenaron la victimización que esto supone, señalaron los efectos perniciosos de la culpa que pretenden imponerles preceptos de corte confesional o de rechazo social,  y  subrayaron la revictimización que implica  perseguir legalmente a mujeres y niñas por ejercer el derecho a la autonomía y la elección libre de la maternidad. También insistieron en las consecuencias negativas de la penalización del aborto, como los riesgos que conlleva el aborto clandestino e inseguro para la salud y la vida de las mujeres,  y  los efectos negativos  de la falta de acceso real a una educación sexual científica y laica y a métodos anticonceptivos modernos. Estas deficiencias afectan sobre todo la vida y la salud de adolescentes y mujeres que viven en condiciones de marginalidad y pobreza y sobre todo obstruyen el derecho de toda mujer   a decidir “el número y espaciamiento de los hijos” que garantiza el artículo 4to. constitucional (Lerner et al., 2016, pp. 257-260).

En el marco de la discusión sobre salud y salud pública, otro argumento para limitar los derechos de las mujeres, enunciado entonces y que hoy se sigue difundiendo con ahínco, es el derecho a la objeción de conciencia de  médicos y enfermeras (que algunos amplían a todo el personal hospitalario) . Tras la reforma  de 2007, la Ley de Salud del D.F. estipula que se respeta ese derecho  de médicos y enfermeras en lo individual pero que las instituciones de salud deben garantizar que haya personal suficiente para llevar a cabo los procedimientos de aborto, puesto que a ellas corresponde la obligación de ofrecerlos.

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Fotografía de Karla Flores / Marcha por la despenalización del aborto en AL del 28 de septiembre de 2009

No obstante la claridad de la Ley, los voceros anti-derechos acusaron al gobierno de no respetar la objeción de conciencia,  “violentándose su derecho a negarse a ello [el aborto] por razones de conciencia, so pena de ser sancionando administrativamente por la ley de la materia”, como afirmara EMM (Lerner, Guillaume, Melgar, 2016, p. 299), lo cual es falso. Para defender esta posición  también  interpretaron en sentido estrecho el juramento hipocrático, planteando que el médico debe curar y no matar y que “nadie estudia medicina para dedicarse a los abortos”  en palabras de MPCM (Lerner, Guillaume, Melgar, 2016, p. 299), afirmación  evidente que, sin embargo, no excluye que pueda practicarlos si es necesario. Aunque este juramento se ha interpretado de manera diversa a lo largo del tiempo, por ejemplo desde la bioética, la interpretación conservadora reduce su sentido porque  equipara el aborto con un asesinato. De nuevo, esto remite a la ausencia de distinción entre cigoto-embrión, feto, y nacido/a, confusión mediante la cual atribuyen la condición de persona (nacida viva) y sus derechos al producto desde la fecundación o la concepción.

A diez años de esta discusión, la objeción de conciencia se ha ampliado en la Ley General de Salud, ya que en diciembre de 2017 el congreso federal  aprobó una reforma promovida por el Partido Encuentro Social, de base evangélica, para garantizar este “derecho” al personal médico, incluyendo el de enfermería. El que este partido se haya aliado con Morena, partido que ganó ampliamente las elecciones del 1ero de julio, y que vaya a tener más de 40 escaños en el próximo congreso  augura una fuerte batalla por los derechos de las mujeres, en particular los derechos sexuales y reproductivos, en los próximos años.[x]

Es significativo que en el contexto médico, los defensores de la objeción de conciencia no se preocuparan, ni se preocupen, por la violación de la intimidad de la paciente y del secreto profesional que lleva a cabo el personal médico cuando rompe la confidencialidad para denunciar a las mujeres que acuden a  las instituciones de salud a consecuencia de abortos clandestinos o incluso por abortos espontáneos, como en el caso de Patricia en Veracruz. Esta falta de interés por la ética, se prolonga en reiterados llamados al ejercicio de la objeción de conciencia entre el personal  médico e incluso del personal más amplio de los hospitales, por parte de grupos conservadores o religiosos.

La visión anti-derechos pasa por alto la experiencia y las condiciones de vida de las mujeres, las consecuencias de un embarazo no deseado, los costos de los abortos inseguros y de la muerte materna bajo marcos restrictivos, así como la manipulación de la objeción de conciencia que reduce el acceso al aborto seguro en los hospitales públicos y pone en cuestión la ética médica, sobre todo cuando hay personal médico que se niega a practicar abortos en éstos pero los lleva a cabo en clínicas privadas a altos costos. Por ello llama la atención el énfasis que los voceros anti-derechos ponen en las mujeres cuando apelan a  supuestos efectos nocivos del aborto (legal o ilegal) en la salud mental de éstas.

La salud mental y el “síndrome post-aborto”

Los usos y abusos de la ciencia sobre  la salud mental en el discurso anti-derechos incluyen numerosas referencias a estudios limitados, muchas veces sesgados, o cuyas conclusiones en realidad no corresponden a las que sus intérpretes les atribuyen.  Así, por ejemplo, aluden como autoridad a estudios que no toman en cuenta la salud mental previa de las mujeres, ni sus condiciones de vida, ni la violencia de género que han podido sufrir antes, ni desde luego el impacto que puede tener en su vida y su salud emocional el embarazo no deseado o no intencional  y el dar a luz y tener que criar a un hijo o hija más.

Al aborto (sin especificar su tipo) le atribuyen depresión, mayor consumo de alcohol y drogas, y hablan de un “síndrome post-aborto”  que reúne síntomas como depresión, insomnio, ataques de pánico, pesadillas, etc., que se atreven a atribuir a la OMS ( Lerner et al., 2016, p. 308).  De hecho no hay correlación directa en los  estudios científicos entre el aborto legal y seguro y la depresión o una mayor tendencia a las adicciones. En cambio, se puede plantear que la estigmatización del aborto y, sobre todo, el someterse a los riesgos que implica el aborto clandestino e inseguro afectan a las mujeres,  quienes pueden sentir culpa, miedo, y desde luego sufrir un trauma por la situación en que llevan a cabo el aborto.

Por otra parte, el “síndrome post-aborto” es una falacia y atribuirlo a la OMS una falsedad ya que ésta habla de estrés post-traumático después de cualquier intervención quirúrgica, no sólo en el caso del aborto.  La Asociación Psiquiátrica Americana (APA)  tampoco valida dicho síndrome.

Además de torcer los estudios científicos para arroparse en la autoridad de la ciencia, con este tipo de argumentos los voceros anti-derechos configuran a las mujeres que deciden abortar a la vez como criminales en potencia y como menores de edad a las que habría que tutelar.  Se les considera culpables por recurrir al aborto y, en consecuencia, se les advierte, que pagarán esa culpa con traumas, depresión y/o adicciones. Junto con esa lógica que las criminaliza, apegada al concepto de pecado que ha de expiarse, se despliega un razonamiento paternalista según el cual las mujeres que recurren al aborto no saben lo que hacen o no conocen sus riesgos (que ellos exageran). Por ello, pretenden advertirles las consecuencias, negativas siempre, de llevarlo a cabo en cualquier circunstancia y cualesquiera que sean sus motivos. Ambos razonamientos sitúan a las mujeres en una posición de subordinación y les niegan la capacidad de decidir lo que es mejor para ellas en un momento determinado, negación que, paradójicamente, va de la mano con el rechazo a crear condiciones de aborto seguras con la despenalización de éste.

Desde esta perspectiva,  la defensa del derecho al aborto legal y seguro también  es importante para contribuir a la  salud mental de las mujeres puesto que les permite  1) no llevar a término un embarazo no deseado, y no someterse a lo que equivale a tortura, sobre todo en casos de incesto o violación, 2) no tener un hijo o hija no deseado, que en muchos casos puede agravar una situación económica precaria o una situación familiar y social  violenta o difícil, 3) sentirse capaces de tomar decisiones, 4) ejercer así su derecho a la autonomía y al libre desarrollo de la personalidad, entre otros hechos que reducen el trauma o las dificultades que puede acarrear una decisión difícil en una familia o una sociedad en que se estigmatiza o criminaliza el aborto.

Hay que añadir en este sentido que, si el aborto es una decisión difícil y a veces traumática, no se debe sólo a restricciones legales sino también al peso de la tradición que exalta la maternidad o la presenta como destino de la mujer, a los prejuicios sociales contra quienes abortan o no tienen hijos, al maltrato del personal médico, y desde luego, bajo marcos restrictivos, al riesgo que implica recurrir a un procedimiento clandestino,  inseguro, costoso,  llevado a cabo en condiciones anti-higiénicas y con frecuencia por individuos insensibles y hasta crueles o abusadores. El aborto es “un último recurso” pero no tiene por qué, como tal, ser una experiencia dolorosa y traumática.

Actualmente está en curso una novedosa investigación sobre salud mental y aborto en el Instituto Nacional de Psiquiatría, el primero en su tipo en México. La investigadora principal, Luciana Ramos Lira, ha dado a conocer algunos hallazgos iniciales que demuestran que, lejos de trastornar a las mujeres, cuando es legal, el aborto contribuye a su bienestar (60.5% estaba muy segura de haber tomado la mejor decisión) y que lo que afecta negativamente a las mujeres, incluso en ese caso, es el estigma social así como haber tenido una historia previa de problemas de salud mental (Bonilla, 2018).

Como hemos expuesto  a través de los argumentos anti-derechos  del 2008 analizados,  que prevalecen una década después, la equiparación del cigoto-embrión con el nacido vivo y su encumbramiento como “persona”, que le atribuye todos los derechos, empezando por un incuestionable derecho a la vida, invisibilizan -para ignorarlos y justificar su negación- los derechos, la salud y hasta la propia existencia de la mujer, por no hablar de su experiencia.  Esta visión del no nacido y de las mujeres no sólo obstruye el ejercicio del derecho a la salud de éstas; contribuye también a construir o perpetuar una imagen y un concepto de ellas y de la maternidad que incide de manera negativa en el imaginario social y favorece las prácticas paternalistas o violentas en el personal de salud y de justicia.

La mujer-receptáculo y la “autonomía” del embrión

La falta de conciencia crítica y de solidaridad ante la marginalidad  y la pobreza de miles de mujeres que tienen que recurrir a abortos inseguros o ante el sufrimiento físico y mental de niñas y mujeres víctimas de violación o incesto a quienes se niega el derecho, garantizado por la ley[xi], a terminar su embarazo, es sólo uno de los factores que explican el rechazo conservador a la despenalización. Éste se justifica, como se ha dicho, a partir de la afirmación de que el cigoto-embrión es vida humana plena y “persona”, dogma sin base científica, que se encuadra además en una visión patriarcal que disminuye a la mujer al grado de la cosificación y la negación.

Así sea brevemente, vale la pena detenerse en algunas intervenciones de voceros anti-derechos que llaman la atención  por las imágenes del cigoto-embrión y de la mujer que construyen.[xii] Estas imágenes visuales corresponden conceptualmente a una separación de la mujer embarazada y del cigoto-embrión-feto que llega hasta atribuirle a éste independencia y autonomía. Así, por ejemplo, hay quien alude a la fecundación in vitro y a la maternidad subrogada para afirmar que el embrión “también tiene independencia” e incluso que “es quien elabora su propio hábitat y manipula hormonalmente el organismo materno para suspender la menstruación y comenzar la gravidez” (Lerner et al., 2016, p.  350).  La atribución de este poder desmesurado sería risible si no supusiera la disminución y subordinación de la mujer y no fuera un despropósito en términos científicos.

Pese a su absurdo, este tipo de imágenes sirven para independizar conceptual y visualmente al cigoto-embrión del cuerpo de la madre que, según convenga, se proyecta como receptáculo sujeto a los caprichos de aquél, como contenedor útil pero desechable, o como hábitat necesario que la mujer debe cuidar so pena de culpa moral o criminal. Así por ejemplo, en el debate del 2008 se comparó el útero con “la cápsula espacial” de la que el embrión (como el astronauta) se podía desprender, aunque a la vez estuviera “bajo la protección de la madre” (Lerner et al., 2016, pp. 176-177).

Estos argumentos tienden sobre todo a oponerse a la ponderación de derechos o a descalificar la despenalización del aborto en general, pero pertenecen también al arsenal con que se niega que el aborto legal y seguro forme parte integrante del derecho a la salud de las mujeres. Si el cigoto-embrión-feto es un ser autónomo y la mujer se reduce a un receptáculo, se justifica que, para salvar la vida del embrión-feto, se deseche lo que se concibe como envase intercambiable. Se pretenden justificar también prácticas anti-éticas como negar el aborto y el tratamiento médico a una mujer con cáncer o  mantenerla “en vida” vegetativa aunque se le haya declarado muerte cerebral, con tal de sostener el “hábitat” del feto, como sucedió en Irlanda.[xiii] Estas prácticas, vigentes en diversos países, anteponen la “obligación de salvar la vida” del no nacido al derecho de las mujeres a la salud y a una vida digna, y en los hechos atentan contra ellas.

Aun en casos menos extremos, esta misma imagen de  independencia y autonomía, revestida incluso de omnipotencia patriarcal, busca equiparar la calidad humana y de “persona” del cigoto-embrión-feto y de la mujer, de modo que ésta no pueda decidir sobre su cuerpo ya que la “vida” de ese ser “autónomo” se antepone a su derecho a la libertad y la autonomía. Esta lógica puede llegar al extremo de afirmar, como dijera un vocero anti-derechos, que, así como “la mujer no puede disponer del cuerpo de su hermano”, tampoco puede “disponer” de  “su hijo” (Lerner et al., 2016, p.  349), aberrante comparación que ilustra la falta de lógica y racionalidad a que pueden llevar los argumentos lineales, autoritarios y desde luego misóginos.

 Defender el aborto como derecho a la salud

¿Qué podemos proponer a partir de la revisión de los argumentos en torno al aborto y el derecho a la salud  presentados en 2008 y la persistencia de un discurso conservador misógino diez años después, no sólo en México sino también en los países latinoamericanos en que las mujeres hoy luchan por ampliar sus derechos? ¿Qué medidas integrales se pueden plantear?

En primer término,  importa subrayar que la preservación de la laicidad en el Estado, las leyes y la educación, es condición fundamental para garantizar los derechos de las mujeres y en particular su derecho a la salud, su salud sexual y reproductiva, física, mental y social, en la letra y en la práctica. Sin educación sexual y sin acceso a los anticonceptivos, aumenta la incidencia de embarazos no deseados y, por ende, la  de abortos inseguros. El peso de la religión en países como Chile o Argentina ha frenado los avances de las luchas de las mujeres. México, que desde mediados del siglo XIX rompió formalmente con la subordinación del Estado a la iglesia, católica está viviendo regresiones que amenazan la autonomía de las mujeres y la laicidad de las políticas públicas.

Es preciso también retomar y destacar la experiencia de las mujeres, en su diversidad: para cualquier mujer es difícil enfrentar un embarazo no deseado y el dilema de terminarlo o continuarlo. Para las mujeres de escasos recursos, con menos libertades; para las menores embarazadas por incesto, ignorancia o falta de prevención; para las mujeres violadas, con parejas irresponsables o violentas o familias conservadoras, optar por el aborto es más difícil y doloroso o traumático si no hay un acceso efectivo a un procedimiento seguro y legal, gratuito o accesible para todas.

Prohibir o limitar el aborto  y seguir criminalizándolo o estigmatizándolo, sólo aumenta los riesgos de muerte materna, de trastornos en la salud física y mental. El aborto inseguro es un problema de salud pública que afecta a millones de mujeres en el mundo y como tal debe enfrentarse en México y en América Latina.

Desde la salud pública, el Estado tiene por tanto la obligación de garantizar no sólo el aborto legal y seguro sino también los medios para prevenirlo: educación sexual laica y científica, métodos anticonceptivos modernos e información adecuada para saber usarlos. Y más allá, una política educativa y de salud que busque disminuir las desigualdades sociales y la desigualdad de género.

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Fotografía de Karla Flores / Marcha por la despenalización del aborto en AL del 28 de septiembre de 2009

Bibliografía

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Código penal de Veracruz. Disponible en:   http://www.colpos.mx/wb/images/Meg/Montecillo/Nor/cpv.pdf

Enríquez, L. & de Anda, C, (2008). Despenalización del aborto en la Ciudad de México: Argumentos para la reflexión. México: PUEG-UNAM/GIRE/IPAS.

Fassin. D, (2005). Faire de la santé publique. Rennes : École Nationale de la Santé Publique.

Lerner, S., Guillaume, A. & Melgar, L. (2016). Realidades y falacias en torno al aborto: Salud y derechos humanos. México: El Colegio de México/IRD.

Lerner, S. &  Szasz, I.(2003). “La investigación sociodemográfica en salud reproductiva y su aporte para la acción”, Estudios Demográficos y Urbanos, Vol.53,  299-352.

López Cervantes, M. (1997). “La construcción de una nueva salud pública: una tarea multidisciplinaria”, Salud pública de México, Vol. 39, num.3, mayo-junio, 177-188

World Health Organization (WHO/OMS) (1948). Constitution of the World Health Organization 1948, Ginebra: WH. Disponible en: http://whqlibdoc.who.int/hist/official_records/constitution.pdf

 

Hemerografía consultada

Aguiluz, M. (2010). “Nicaragua debe brindar tratamiento médico a embaraza enferma de cáncer”, CEJIL, 2 marzo.

Disponible en: https://cejil.org/es/nicaragua-debe-brindar-tratamiento-medico-embarazada-enferma-cancer

Bonilla, Armando (2018). “¿Cómo afecta el aborto legal la salud mental de las mujeres?”, CONACYT agencia informativa, 26 de julio.

Disponible en:  http://www.conacytprensa.mx/index.php/ciencia/salud/22884-aborto-legal-salud-mental-mujeres

Daltón, J.J. (2013) “Beatriz y el debate sobre el aborto”. El Universal,  7 junio. Disponible en : http://archivo.eluniversal.com.mx/internacional/82927.html

De Freytas-Tamura, Kimiko (2018). Ireland votes to end Abortion Ban in Rebuke of Catholic Conservatism”, NYT, 25 mayo. Disponible en: https://www.nytimes.com/2018/05/26/world/europe/ireland-abortion-yes.html

El Dictamen (2016). “Veracruz protege vida desde concepción”, 24 agosto.

Disponible en: http://eldictamen.mx/2016/08/boca-ver/veracruz-protege-la-vida-desde-concepcion/

Fregoso, Juliana (2018).  “En 17 años y tres meses, 3900 mujeres fueron criminalizadas por haber abortado en México”, infobae.com, 30 de julio 2018. Disponible en: https://www.infobae.com/america/mexico/2018/07/30/en-17-anos-y-tres-meses-3-900-mujeres-fueron-criminalizadas-por-haber-abortado-en-mexico/

Nájar, Alberto (2016). “¡Bésalo, pídele perdón! ¡Tú lo mataste!”: el drama de las 700 mujeres presas por aborto en México, muchas veces espontáneo”, BBC noticias,  25 de julio. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-36863185

Whyte, L.  (2014). “Clinically Dead Irish Woman Kept Alive Against Family’s Wishes so Fetus can Survive”. Vice News , Dec. 19.  Disponible en: https://news.vice.com/article/clinically-dead-irish-woman-kept-alive-against-familys-wishes-so-fetus-can-survive

Notas:

[i] Les llamamos anti-derechos por su oposición a los derechos de las mujeres, en particular los derechos sexuales y reproductivos. Llamarlos “pro-vida” implica dejar que se apropien del sentido del “derecho a la vida”, limitado por ellos a la vida del cigoto-embrión.

[ii] La mayor parte de este texto retoma literalmente el de un artículo colaborativo anterior (Aborto legal y derecho a la salud) en que participó también Agnes Guillaume. Para esta publicación se actualizaron datos y ampliamos algunos temas, por ello este texto es sólo nuestra responsabilidad.

[iii] Para un análisis más amplio de estos argumentos, véase nuestro libro Realidades y falacias en torno al aborto: salud y derechos humanos (El Colegio de México, IRD, 2016), en que se basa este texto.

[iv] Tras una cesárea, el feto murió.

[v] Este caso llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que determinó que se le  otorgaran medidas cautelares a “Amalia” y que el Estado nicaragüense debía darle acceso al tratamiento que necesitaba ( Aguiluz, 2010)

[vi] Hay que añadir que, pese al escándalo que provocó el caso de Patricia, el Congreso veracruzano aprobó en agosto de 2016 una iniciativa de ley del gobernador para incluir en la Constitución estatal “la protección de la vida desde la concepción” y castigar el aborto con 15 años de cárcel. Ésta se promulgó ante jerarcas de diversas religiones, lo que atentó doblemente contra la laicidad del Estado, consagrada en el artículo 40 de la Constitución mexicana (El Dictamen, s/f,  4 agosto 2016).

 

[vii] La alerta de violencia de género es una medida urgente que puede solicitar una ONG o una institución como la comisión de derechos humanos para que desde el gobierno federal se analice un aumento de la violencia feminicida o,  cuando se pide por agravio comparado, una situación en que las mujeres de una localidad, en este caso Veracruz, tengan menos derechos que las mujeres de otros lugares. Esta figura está inscrita en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007).

[viii] México es una república federal y uno de los argumentos para declarar constitucional la despenalización del aborto en 2008  fue que el congreso capitalino tenía facultades para legislar sobre asuntos de salud.

[ix] Las citas de argumentos planteados provienen de  Realidades y falacias (2016) que,  a su vez, las toma de los libros La vida ante la Corte (2008), donde se reunieron ponencias contra la despenalización del aborto,  y Despenalización del aborto en la Ciudad de México (2008) donde se reunieron ponencias y otros textos a favor de la despenalización. Las iniciales corresponden a los de cada ponente  tal como aparecen en nuestro libro.

[x] La futura ministra de Gobernación (interior), Olga Sánchez Cordero, ha declarado que es necesario despenalizar el aborto en todo el país, pero habrá que ver si representa una corriente significativa en el nuevo gobierno.  Lo más probable es que las organizaciones de mujeres tengan que movilizarse como lo han hecho antes.

[xi] La causal de aborto por violación es la única vigente en todos los estados del país. Sin embargo todavía se niega a muchas mujeres y niñas, incluso en casos de incesto y abuso sexual infantil donde la víctima tiene 9 o 10 años y el embarazo pone en innegable peligro su vida y su salud. El caso Paulina de 2000, a partir del cual se establece la Norma Oficial Mexicana sobre violencia familiar, sexual y contra las mujeres (NOM-046), es sólo un ejemplo de la negación de derechos que padecen niñas y mujeres que demandan un aborto legal.

[xii] La investigadora Emanuela Borzacchiello ha señalado y analizado la importancia de la representación visual del embrión que han permitido los ultrasonidos.

[xiii] En Irlanda existía una cláusula constitucional que establecía la protección de la vida desde la concepción. Esto resultó en prácticas médicas guiadas por el temor a infringir la ley y no por el bienestar de sus pacientes. Una nota sobre el caso de esta mujer con muerte cerebral a quien se mantuvo en vida contra la voluntad de su familia, puede leerse en Whyte, 2014. Afortunadamente, el referéndum sobre el aborto, ganado en mayo de este año 2018  por una mayoría pro-derechos (66.4%),  ha transformado la situación legal de las irlandesas ante el aborto (véase de Freytas-Tamura, 2018).

 

# 8A Fight for abortion in Argentina

On March 6, 2018, in Argentina, the bill for the Voluntary Interruption of Pregnancy proposed by the National Campaign for the Right to Legal, Safe and Free Abortion took concrete shape for the first time, promulgated for 13 years in the framework of a struggle that has lasted more than three decades. A historical, heterogeneous and vigorous movement of women, lesbians, trans-people and anti-patriarchal men, has taken the streets in an immense green wave to make their claim visible, achieving today an unprecedented political transversality, bottom-up, with great protagonism of the younger generations. This movement is strengthened in an Argentina that is today under a government of the right wing that applies neoliberal policies precarizing the lives of the most vulnerable sectors of the population, especially those of women. After months of discussion (15 days, 724 expositions during deputies commissions) the project presented – which decriminalizes abortion in the 14th week, opposes the objection of conscience of health institutions and promotes the public production of misoprostol – had a half sanction in the Chamber of Deputies.For it to become law, the half-sanction of the Upper Chamber is still lacking, where the parliamentary debate reached high levels of controversy between those who support the law and the conservative positions, opposed to all scientific evidence and to the paradigm of rights enshrined by the international organizations of some of the exposed arguments.

Argentina’s Senate will vote on Abortion Bill on August 8th.

# 8A everyone to the streets to demand Legal, Safe, and Free Abortion!

Escuchen el murmullo de esta revolución

lagranola

En el marco de las luchas del movimiento feminista latinoamericano por el aborto libre, desde la RedCSur compartimos aquí la intervención en el Congreso de la Nación Argentina de Nayla Vacarezza, socióloga e investigadora argentina que se ha especializado en los cruces entre arte y activismos por el derecho al aborto. 

3 de mayo de 2018

Es un orgullo para mí tomar la palabra en este debate histórico como parte de quienes apoyan la despenalización y legalización del aborto. La pluralidad de nuestras voces es una muestra del carácter profundamente democrático de este movimiento, que ha madurado sus argumentos en décadas de lucha política, de esfuerzo intelectual y de debate público en los más diversos foros.

Como Doctora en Ciencias Sociales y como investigadora del CONICET me dedico al estudio de la experiencia social del aborto y a la reflexión acerca del rol de los afectos y de las emociones en este debate público.

En el libro La intemperie y lo intempestivo. Experiencias del aborto voluntario en el relato de mujeres y varones (Marea, 2011), que escribimos junto con July Chaneton, presentamos los resultados de una investigación colectiva sobre la experiencia social del aborto que fue apoyada por la Universidad de Buenos Aires, donde ambas trabajamos como docentes e investigadoras.

Allí nos preguntamos por los efectos sociales de la clandestinidad del aborto y decimos que el Código Penal no impide que los abortos se realicen, sino que favorece una situación de clandestinidad donde prosperan múltiples formas de humillación para quienes abortan. El miedo, la incertidumbre y los malos tratos que favorece la intemperie de la clandestinidad resultan incompatibles con el respeto a la dignidad de las personas con capacidad de gestar.

Advertimos que la clandestinidad protege un negocio que esquilma económicamente a todas las personas que necesitan abortar a la vez que profundiza sus desigualdades sociales. Con los mismos billetes de moneda nacional se pagan los blancos camisolines de los consultorios de Recoleta, las pastillas de misoprostol, las sondas y el perejil. Pero, en un mercado fuertemente segmentado por clase social, solo acceden a prácticas seguras quienes tienen suficientes recursos económicos y socioculturales. Para quienes tienen menor disponibilidad de recursos, el proceso tiende a ser comparativamente más largo, más penoso y, sobre todo, más inseguro. Por eso, decimos que todos los principios de igualdad y de justicia propios de una democracia se hacen trizas en la clandestinidad.

Escuchar de manera atenta las voces que provienen de la experiencia social del aborto permite avanzar en un debate encarnado, que no se limite a la discusión acerca de preceptos morales, de aspectos legales y de cifras que pueden volverse abstractas.

Las voces de quienes abortan refutan la creencia de que las únicas reacciones posibles frente a un embarazo son la felicidad sin fisuras o la abnegación de quien acepta su función en un orden ya establecido. Esas ideas preconcebidas solo pueden ser defendidas por quienes no tienen la empatía suficiente para comprender por qué un test de embarazo positivo puede desatar un mar de lágrimas y angustia. Ese orden moralista de sentimientos tampoco puede explicar por qué hay tantas que no aceptan la maternidad como un destino ni se arrepienten de sus decisiones. En este punto se hace necesario recordar que ni la Organización Mundial de la Salud ni la Asociación Estadounidense de Psiquiatría han validado el uso de categorías diagnósticas que colocan al aborto como una experiencia traumática con consecuencias negativas para la salud mental.

En Argentina asistimos a una transformación profunda del panorama de las luchas democráticas por el derecho al aborto. Una demanda de décadas ganó nuevo impulso en 2005 con el surgimiento de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito que instaló definitivamente el tema como un asunto de interés público. Desde 2009, la línea Más Información Menos Riegos, de Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto comenzó a difundir ampliamente información confiable sobre uso de misoprostol. Poco tiempo después, las socorristas articularon una red federal de acompañamiento de abortos que trabaja mancomunadamente con profesionales de la salud que actúan desde un paradigma de derechos.

Estas y otras numerosas acciones dieron paso y ayudaron a amplificar otras formas de sentir con respecto al aborto que hasta hace poco tiempo carecían de expresión pública. Las lesbianas comenzaron a hablar del aborto con orgullo. Y porque este movimiento está muy cerca de quienes necesitan abortar, pudimos comenzar a hablar de la fortaleza y de la tenacidad necesarias para procurar un aborto en condiciones de clandestinidad. También comenzamos a hacer audibles las voces de quienes abortaron y no se arrepienten ni piden disculpas. Hasta hace poco era muy difícil decir en voz alta cuánto se desea un aborto cuando un embarazo es inoportuno. Médicos y médicas empiezan a hablar del alivio y el agradecimiento que sienten sus pacientes cuando pueden acceder a abortos legales. El secreto, la soledad y el miedo se van resquebrajando lentamente gracias a las historias cotidianas de solidaridad, de apoyo y de acompañamiento socorrista en situaciones de aborto. Ahora sabemos que nos tenemos entre nosotras para cuidarnos y para compartir decisiones que son difíciles. Porque la decisión de abortar no es fácil ni se toma a la ligera. Solo quienes pretenden continuar tutelando las vidas ajenas y nos niegan el estatus de persona humana pueden sospechar del carácter reflexivo y responsable de estas decisiones. Señoras y señores diputados, no necesitamos que ningún comité de expertos custodie nuestras decisiones.

Los pánicos morales que buscan instalar quienes se oponen a este derecho no expresan otra cosa que un profundo desprecio a nuestra autonomía moral, a nuestros cuerpos y a nuestras vidas. Nosotras, en cambio, hemos aprendido a contestar colectivamente al orden social que nos aísla con el secreto, que nos debilita con la culpa y que nos paraliza con el miedo. Hemos llorado públicaente a las muertas en abortos clandestinos y hemos expresado nuestra indignación en las calles. En este camino nos hicimos más fuertes, pero no dejamos de ser vulnerables. Aprendimos a hablar desde la fragilidad, pero no necesitamos colocarnos como víctimas. Demandamos el reconocimiento pleno de nuestra dignidad y de nuestra calidad de personas humanas. Pedimos que la lengua racional del derecho se contamine con nuestras experiencias y nuestras formas de sentir. Legisladores y legisladoras, escuchen el murmullo de esta revolución, tienen la oportunidad histórica de saldar una enorme deuda de nuestra la democracia. Voten a favor del aborto legal, seguro y gratuito.

Imágenes: Mela Rebalsa

 

LAOLA