Declaratoria RedCSur ¡VIVA PALESTINA VIVA!

Llamado de solidaridad internacional y Campaña gráfica

«La noche en la ciudad es oscura, excepto por el brillo de los misiles; silenciosa, excepto por el sonido del bombardeo; aterradora, excepto por la promesa tranquilizadora de la oración; negra, excepto por la luz de los mártires».

Heba Abu Nada

Hoy, Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, nos convoca el estupor y la necesidad de sumarnos a las voces que en todo el mundo exigen el cese definitivo al fuego, la resolución política y la restitución definitiva del ingreso de asistencia humanitaria a Gaza. Agua, alimentos básicos, insumos médicos, electricidad, son elementos indispensables y a la vez insuficientes ante la magnitud de la tragedia. Medidas humanitarias respaldadas por todos los tratados de derechos humanos e ignoradas hasta el día de hoy por el Gobierno de Israel, con la complicidad de los Estados Unidos y el apoyo de la Unión Europea.

Desde hace más de 50 días, el gobierno de Israel viene sosteniendo una nueva acción militar genocida en la franja de Gaza, Palestina, hoy brevemente interrumpida por un alto al fuego de pocos días, aunque el gobierno Israelí ya ha manifestado su decisión de continuar la masacre.

Desde entonces hasta hoy, Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, más de 20.360 personas han sido asesinadas, entre ellas 8.241 niños y niñas; miles de personas desaparecidas debajo de los escombros; 1.730.000 personas desplazadas; más de 59.000 viviendas completamente destruidas; 256 escuelas bombardeadas y 124 espacios de salud atacados, 22 hospitales destruidos y 210 trabajadores de la salud muertos a manos del ejército israelí. Es urgente volver a contar cada número sabiendo que en cuanto éste es enunciado, pierde vigencia. Cada una de estas cifras muestra la envergadura de un presente continuo de muerte y horror, que no enfrenta límite alguno. Junto a ellas, emergen nuevas siglas. El personal de salud de los hospitales en Palestina ha tenido que crear una forma de nombrar lo innombrable que se vuelve cotidiano: WCNSF (wounded child no surviving family/Niño herido sin familiares sobrevivientes). 

Esta situación no comenzó -como quiere hacernos creer la prensa internacional- el 7 de octubre de 2023 con los condenables crímenes de Hamás contra civiles, sino que lleva ya demasiados años. El grito palestino se escucha desde lejos, tiene su inicio en la ocupación de Palestina por parte del Estado de Israel desde 1948 que tuvo como consecuencia la Nakba o “gran catástrofe” que produjo la muerte de miles de palestinxs y el desplazamiento forzado del territorio que habitaban. Algunos hitos de esa larga historia son la guerra de los seis días en 1967, la intifada de 1987, los enfrentamientos que terminaron con el aislamiento definitivo de la franja de Gaza en 2005 y el “viernes de furia” ante la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén en 2017. Oír Palestina tal como lo señalamos en la campaña gráfica que impulsamos desde la RedCSur en 2020, implica prestar atención sensible hacia ese prolongado grito, dejarnos afectar con la intemperie de su historia, pero en especial por la urgencia de su presente. 

Hoy, Palestina dispone de una ínfima porción de su territorio original, cercada por el ejército israelí y con su población expuesta a un régimen de apartheid, de acuerdo a lo definido por la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid de 1973. La fuerza ocupante mantiene a Gaza bajo un bloqueo que restringe el acceso al mar, el ingreso de electricidad, agua y comida, desde 2007. En 2008, las fuerzas de ocupación israelíes esbozaron un cálculo de calorías para los habitantes de Gaza e impusieron a la población una dieta forzada que limita la cantidad de alimentos que puede ingresar al enclave, impidiendo la recolección de agua (incluso de lluvia) y la producción de alimentos. Gaza, en Palestina, se convirtió en el mayor campo de concentración al aire libre del mundo. Han transcurrido 75 años de inacción o indiferencia por parte de la comunidad internacional, incapaz o desinteresada en contener por la vía diplomática el proyecto colonialista sionista en Palestina. Sin justicia y autodeterminación de los pueblos, sin un reconocimiento del derecho del pueblo palestino a un territorio y a un Estado no hay paz duradera posible. 

Mientras avanza el genocidio (es decir, el exterminio sistemático de un pueblo por su condición racial, política y religiosa), se levanta en todo el mundo la solidaridad internacional. Día a día se multiplican las movilizaciones y actos de denuncia en distintas ciudades de África, Europa, Medio Oriente, EEUU y América Latina. A pesar de que los gobiernos de muchos de estos países han incurrido en prohibir y criminalizar las protestas y toda forma de apoyo abierto al pueblo palestino, estigmatizándolos deliberadamente como antisemitas, los actos y gestos de solidaridad no se detienen. 

En el mundo del arte, vemos con preocupación como las condenas al genocidio en Palestina han acarreado evidentes persecuciones. Instituciones públicas y privadas del arte han recurrido a la censura y la exclusión de toda voz de disenso ante este consenso punitivo. 

Esta operación censora se expresa, por ejemplo, con la cancelación de la premiación a la autora palestina Adania Shibli en la Feria del Libro de Frankfurt; con el despido del editor David Velasco de Art Forum por publicar una carta abierta llamando a romper el silencio frente al genocidio contra el pueblo palestino; con el nuevo conflicto en Documenta Kassel en que buena parte del equipo responsable ha dimitido por las presiones del lobby sionista; con la llamada de atención a la curadora Wanda Nanibush por parte del Museo de Toronto, en Canadá, y su posterior salida de la institución, luego de que un grupo pro Israel diera cuenta de su posicionamiento propalestino en redes sociales; o, asimismo, el actual control de contenidos en exposiciones y actividades en donde se presenten materiales gráficos con contenidos que animan a prestar atención a lo que está sucediendo en Palestina. Personalidades como Susan Sarandon, Melissa Barrera y Roger Waters también han recibido amenazas y hostilidad por pronunciarse. Solidarizamos con todxs quienes han sido afectadxs por el pacto de silencio y estigmatización por denunciar el exterminio.

Dentro de la propia comunidad judía en todo el mundo, incluido Israel, se han pronunciado voces valientes en contra de este exterminio, clamando “¡No en nuestro nombre!”. Deshacen así la falacia de confundir antisemitismo y antisionismo.

No podemos quedarnos calladxs. Necesitamos alzar nuestra voz, compartirla, imprimirla, diseminarla, ante la censura, el miedo y la indiferencia de tanta gente. 

Nos unimos a quienes están exigiendo un cese inmediato de la masacre y defendemos el derecho del pueblo palestino a una salida pacífica a su justo reclamo. 
¡Por el alto al fuego definitivo! ¡Que se cumplan los tratados humanitarios y cese la agresión del Estado de Israel sobre la población palestina!

¡Por la paz y el derecho a la autodeterminación de los pueblos!

¡Por la vida, por las vidas!

RedCSur, 29 de noviembre de 2023
Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino

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***Javier del Olmo, genOciDio, 2023. Afiche tipográfico. Cortesía del artista.

@redcsur